Comercio Internacional
EE.UU. impone aranceles de hasta 100% a drones y componentes
La medida comenzará a regir el 3 de septiembre y busca fortalecer la producción nacional de drones, reducir la dependencia de proveedores extranjeros y proteger cadenas de suministro estratégicas.
Estados Unidos endurecerá el acceso de drones y sus componentes a su mercado interno. El presidente Donald Trump firmó una proclamación que establece aranceles de hasta 100% para determinados sistemas de aeronaves no tripuladas, medida que comenzará a regir el 3 de septiembre y que busca fortalecer la producción doméstica de una tecnología considerada estratégica.
La tarifa máxima se aplicará a drones con un peso máximo de despegue superior a 55 libras y a sistemas con capacidad de imagen térmica. Para aeronaves más pequeñas y componentes sin capacidades de defensa se contempla un arancel de 25%. Los productos provenientes de determinados socios de Estados Unidos tendrán tasas diferenciadas: 15% para países como miembros de la Unión Europea, Japón, Corea del Sur, Suiza y Taiwán, mientras que los drones fabricados en Reino Unido podrán acceder a una tarifa de 10% si cumplen requisitos específicos de origen tecnológico.
La medida también contempla incentivos para empresas que instalen o amplíen capacidades de fabricación de drones y componentes en Estados Unidos. El objetivo es reducir la dependencia de proveedores extranjeros y fortalecer una cadena de suministro considerada crítica para las capacidades de seguridad y defensa del país.
China aparece como uno de los principales focos de esta estrategia, debido a su posición dominante en el mercado global de drones y a la amplia red de proveedores de componentes que concentra. Las nuevas tarifas se suman a otras medidas estadounidenses destinadas a limitar la utilización de insumos extranjeros considerados sensibles en áreas como drones, baterías y minerales críticos, mientras China también ha incrementado sus controles sobre empresas estadounidenses vinculadas con defensa y aeroespacio.
En paralelo, Washington flexibilizó los controles para determinados drones de uso civil. El Departamento de Comercio eliminó requisitos de licencia para algunas aeronaves, componentes, accesorios y software que no incorporen capacidades militares o de inteligencia. El doble movimiento apunta así a restringir tecnologías consideradas estratégicas y, al mismo tiempo, facilitar el desarrollo de aplicaciones civiles, dentro de una política más amplia de reconfiguración de las cadenas de suministro tecnológicas estadounidenses.