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Entrevista

“La automatización entrega exactitud en la preparación del pedido”

Carolina Vásquez, CEO y cofundadora de STG.

En conversación con Agenda Logística, Carolina Vásquez, CEO y cofundadora de STG, analiza el avance de la automatización en los centros de distribución, sus principales impulsores en Chile y los cambios que traerá la robótica en la operación y el trabajo logístico.

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Durante años, automatizar un centro de distribución fue una decisión que estaba asociada al volumen de carga y la necesidad de aumentar la velocidad de determinadas operaciones. Ese escenario está cambiando y en Chile, factores que antes podían manejarse con ampliaciones de infraestructura o mayor dotación de trabajadores, están llevando a las empresas a revisar la arquitectura completa de sus almacenes.

El costo del suelo es uno de los elementos que está modificando esa ecuación porque cuando ampliar la superficie disponible deja de ser una alternativa eficiente, la respuesta pasa por utilizar de la mejor manera cada metro cuadrado. La automatización permite avanzar en esa dirección mediante pasillos más estrechos, almacenamiento a mayor altura y sistemas capaces de aumentar la densidad sin necesariamente expandir la superficie construida.

A esa presión se suma el mercado laboral ya que la disponibilidad de trabajadores para las operaciones de bodega no ha desaparecido, pero el costo de esa fuerza laboral aumenta. Al mismo tiempo, las compañías buscan destinar a sus equipos a funciones donde puedan generar mayor productividad y en ese sentido, las tareas repetitivas de picking y preparación de pedidos aparecen entre las primeras candidatas para ser automatizadas.

El crecimiento del e-commerce agrega otra variable porque la preparación de miles de órdenes individuales exige velocidad, pero también precisión, más aún cuando aumenta la cantidad de referencias y disminuye el tamaño promedio de cada pedido. Para las operaciones B2C, reducir errores en el picking puede tener un efecto directo sobre la logística inversa y los costos asociados a entregas incorrectas.

Carolina Vásquez, CEO y cofundadora de STG, plantea que la combinación de estos factores está acelerando la transformación de los almacenes. “El costo del suelo es cada vez más caro, así que la automatización tiende a densificar el almacenamiento, o sea, pasillos más pequeños, estantes más altos, y en cuanto al e-commerce también ha impulsado la automatización porque la preparación de pedidos, tú tienes que preparar miles de pedidos, y sin un sistema automático es muy difícil”, señala.

La ejecutiva agrega que la automatización también modifica la distribución de las tareas dentro de las empresas ya que “lo que te da la automatización además es la exactitud de la preparación del pedido”. Bajo esta lógica, el objetivo no se limita a mover productos con mayor rapidez sino a reducir errores y utilizar de otra manera los recursos disponibles en la operación.

La manipulación de cajas es una de las grandes soluciones.

El desconocimiento se convierte en brecha

En Chile, la incorporación de estas tecnologías todavía convive con una brecha de conocimiento sobre sus aplicaciones. Vásquez sostiene que el país se encuentra entre los mercados latinoamericanos con mayor avance y que una de las principales dificultades para acelerar el proceso está relacionada con conocer directamente las alternativas disponibles. “Estamos bien, estamos en la cabeza de la lista”, afirma al referirse al nivel de adopción local frente a otros países de la región.

Consultada por la principal brecha en la adopción masiva de la automatización, la ejecutiva apunta al desconocimiento y es precisamente una de las razones por las que STG desarrolló un centro de experiencia en el que los clientes pueden observar el funcionamiento de los equipos antes de evaluar una implementación. “Nosotros creamos nuestro centro de experiencia e instalamos los robots para que los clientes puedan ir a verlos y vean lo que significa automatizar un centro de distribución”, explica.

Entre las tecnologías con espacio para crecer aparecen soluciones orientadas a densificar el almacenamiento y automatizar etapas específicas del flujo de preparación. Vásquez menciona los sistemas 3D Sorter, además de brazos robóticos para procesos como etiquetado y manipulación de pallets y cajas. A ello suma la automatización del empaque, una etapa que adquiere mayor relevancia a medida que las operaciones procesan un número creciente de pedidos unitarios.

La evolución tecnológica también introduce una particularidad en la evaluación económica de los proyectos. El retorno de inversión continúa siendo una variable central, pero la velocidad con que aparecen nuevas soluciones obliga a considerar ciclos de renovación más cortos. “Tiene que pagarse rápido, porque lo que tú estás instalando hoy día no te va a durar más de 3 o 4 años, como para mantener la ventaja competitiva”, señala Vásquez.

Ese cambio obliga a mirar la automatización más allá de una inversión puntual en equipamiento. La capacidad de incorporar nuevas tecnologías, modificar configuraciones y adaptar la infraestructura pasa a ser parte del diseño del centro de distribución. En lugar de construir una instalación rígida, la tendencia apunta a sistemas modulares que puedan acompañar los cambios de la operación.

El impacto de la automatización alcanza a los puestos de trabajo.

La flexibilidad gana importancia en el mercado

Para Vásquez, esa diferencia es especialmente visible entre los almacenes tradicionales y las nuevas instalaciones automatizadas ya que “hoy día los almacenes antiguos, los más conocidos para nosotros, son almacenes que son estáticos. Tú los construyes, instalas los racks y se quedan así para siempre”. El nuevo modelo permite modificar la configuración conforme cambian las necesidades.

“Con las nuevas tecnologías de automatización son mucho más instalables, modulares, tú puedes mover la automatización de un lado a otro. Entonces es súper interesante”, sostiene. Esa flexibilidad puede adquirir importancia en mercados donde cambian rápidamente los volúmenes, los canales de venta, el mix de productos y las exigencias de servicio.

El impacto también alcanza al empleo. La automatización de las tareas repetitivas no necesariamente supone una reducción equivalente de la dotación, sino una redistribución hacia actividades de mayor productividad. En paralelo, aparecen necesidades de capacitación asociadas al manejo de sistemas automatizados, robótica, software e inteligencia artificial.

La CEO de STG considera que ese proceso no requiere transformar el perfil de los trabajadores actuales. “Diría que es cosa de entrenarlos y no es muy difícil”, plantea y agrega que para determinadas funciones sí será necesario incorporar conocimientos sobre inteligencia artificial y nuevas tecnologías, mientras que para las labores operativas el perfil podría mantener buena parte de sus características actuales.

El escenario que se está configurando combina robots, sistemas de almacenamiento densificado, software y personas en una misma operación. Para el mercado chileno, el desafío no está solamente en incorporar equipos, sino en definir dónde generan mayor impacto y cómo integrarlos a una cadena de suministro que deberá ser cada vez más flexible. “Vamos bien encaminados en la logística chilena, todos los clientes están mirando automatización y robotización porque saben que ese es el futuro”, concluye Vásquez.