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Comercio Internacional

Se eleva la tensión comercial por el acercamiento entre China y Canadá

No se han precisado detalles ni plazos para la eventual aplicación de la medida.

La advertencia de nuevos aranceles por parte de Estados Unidos introduce incertidumbre en el comercio norteamericano y amenaza con alterar flujos logísticos y cadenas de suministro integradas en la región.

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Una nueva tensión comercial se abrió en América del Norte luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtiera sobre la posible aplicación de aranceles totales a las importaciones canadienses. La amenaza surge como reacción al acercamiento comercial entre Canadá y China, en un contexto de creciente fricción entre Washington y Pekín.

El anuncio apunta a la eventual imposición de un gravamen del 100% sobre todos los bienes canadienses que ingresen al mercado estadounidense, medida que, de concretarse, tendría un impacto directo sobre los flujos comerciales regionales y las cadenas de suministro integradas entre ambos países. Hasta ahora, no se han precisado detalles técnicos ni plazos formales para la eventual aplicación de la medida.

El trasfondo de la advertencia está en un acuerdo preliminar alcanzado recientemente entre Canadá y China, orientado a reducir aranceles y ampliar el acceso a los respectivos mercados. En ese marco, China avanzaría en la rebaja de gravámenes a productos agroalimentarios canadienses, mientras que Canadá permitiría una reducción arancelaria para un cupo anual de vehículos eléctricos fabricados en China.

Parte de los compromisos del entendimiento bilateral comenzaría a regir en marzo, lo que abre interrogantes sobre el momento exacto en que podría activarse una eventual respuesta arancelaria desde Estados Unidos. La incertidumbre añade presión a exportadores, operadores logísticos y sectores industriales que dependen de la previsibilidad comercial en la región.

Desde la perspectiva estadounidense, el acuerdo entre Ottawa y Pekín podría convertir a Canadá en un punto de entrada indirecto para productos chinos hacia el mercado norteamericano. Este argumento refuerza la retórica proteccionista de la administración estadounidense y anticipa un escenario de mayor volatilidad comercial, con posibles efectos en costos, rutas logísticas y decisiones de inversión.