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Logística y Distribución

Encuesta señala brecha entre automatización y mantenimiento

El riesgo se refleja directamente en la detección de fallas.

Una consulta a profesionales de distribución y logística revela que 97% de las empresas aumentó la automatización en sus instalaciones durante los últimos tres años, pero sin una mejora equivalente en sus capacidades de mantenimiento.

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La incorporación de automatización está transformando los almacenes, pero también está generando un nuevo desafío operacional: mantener disponibles equipos cada vez más críticos para la continuidad de las operaciones. Según el informe Uptime Economy: 2026, elaborado por MultiSensor AI a partir de una encuesta a 152 profesionales de mantenimiento y operaciones, más del 90% de los encuestados había aprobado o instalado sistemas automatizados pese a reconocer que sus organizaciones no estaban completamente preparadas para mantenerlos.

La brecha se hace más evidente al observar la evolución reciente. El 97% señaló que sus instalaciones incrementaron la automatización durante los últimos tres años sin registrar un avance comparable en su capacidad para mantener esos sistemas operativos. Además, 49% afirmó que su empresa había avanzado con proyectos de automatización pese a haber identificado previamente preocupaciones relacionadas con el mantenimiento.

El riesgo se refleja directamente en la detección de fallas. Aunque 99% de los profesionales de mantenimiento aseguró confiar en la capacidad de sus instalaciones para identificar señales de deterioro antes de una interrupción, 83% reconoció haber experimentado fallas precedidas por advertencias que fueron pasadas por alto o no priorizadas. A esto se suma que 82% había descartado alguna alerta de sensores que posteriormente estuvo relacionada con una falla real. Solo 10% realiza seguimiento continuo de todos sus equipos críticos, mientras 66% mantiene revisiones periódicas según calendarios establecidos.

El impacto puede ser significativo en operaciones donde la automatización concentra procesos esenciales. El 80% de los participantes señaló que sus instalaciones sufrieron al menos seis interrupciones no planificadas durante el último año que afectaron actividades de procesamiento, clasificación o distribución, mientras 36% afirmó que estos eventos aumentaron respecto de tres años atrás.

A pesar de ello, solo 30% indicó conocer cuánto cuesta por hora una interrupción importante y 95% de los ejecutivos consultados estimó que una falla de gran magnitud podría generar un impacto financiero equivalente o superior a la inversión anual en automatización de sus instalaciones.

A esta situación se suma la disponibilidad de personal especializado. El 35% identificó la escasez de trabajadores y técnicos cualificados como el principal obstáculo para mejorar la continuidad operacional. La información insuficiente sobre el estado de los equipos también puede generar decisiones prematuras: 86% de los encuestados señaló que sus instalaciones habían retirado equipos críticos para repararlos o reemplazarlos y posteriormente descubrieron que todavía tenían una vida útil significativa.

En un contexto donde robots, transportadores, sistemas de clasificación y otras tecnologías asumen funciones cada vez más relevantes, los resultados plantean una conclusión operacional: automatizar un almacén no solo requiere invertir en tecnología, sino también desarrollar las capacidades necesarias para anticipar sus fallas y mantenerla disponible.