Comercio Internacional
Comercio Exterior: exportaciones e importaciones profundizan debilidad económica
Las exportaciones y las importaciones retrocedieron durante el segundo trimestre, mientras la minería volvió a registrar una caída significativa. Las cifras confirman un escenario de estancamiento, aunque las expectativas apuntan a una recuperación durante el segundo semestre.
El comercio exterior se convirtió en uno de los factores que profundizaron la debilidad de la economía chilena durante el segundo trimestre de 2026. De acuerdo con las Cuentas Nacionales del Banco Central, tanto las exportaciones como las importaciones registraron retrocesos entre abril y junio, generando un efecto neto negativo sobre la actividad, en un período en que el PIB se contrajo 0,2% interanual.
El principal deterioro se observó en las exportaciones, que disminuyeron 2,1% respecto del segundo trimestre de 2025. El resultado estuvo determinado principalmente por menores envíos de cobre y, en menor medida, por una reducción de las exportaciones de productos alimenticios. El componente de bienes cayó 1,9%, mientras que las exportaciones de servicios retrocedieron 3,8%.
El comportamiento exportador marca un cambio respecto de los registros de 2025. Las exportaciones de bienes y servicios habían crecido 9,8% en el primer trimestre de ese año y 5,4% en el segundo, antes de cerrar 2025 con variaciones trimestrales mixtas. En 2026, en tanto, el componente exportador acumula dos trimestres de contracción: -5,3% en el primer trimestre y -2,1% en el segundo.
La minería explica parte importante de esta trayectoria. El PIB minero disminuyó 6,4% interanual durante el segundo trimestre, profundizando la caída de 2,9% registrada en los primeros tres meses del año. El desempeño resulta especialmente relevante para el comercio exterior debido al peso de los productos mineros en la canasta exportadora chilena, particularmente del cobre.
Para Juan Ortiz, economista sénior del Observatorio del Contexto Económico (OCEC) UDP, la evolución de la minería será uno de los elementos que permitirá determinar si la debilidad observada durante el primer semestre es transitoria. “Los factores que se deben considerar para evaluar si este resultado es transitorio o permanente, son las expectativas sectoriales y en este sentido la producción de cobre se ha ajustado a la baja, según las últimas proyecciones de Cochilco, con una contracción anual de 2,6% para el año 2026”, señaló.
El economista anticipa, sin embargo, una recuperación en la segunda mitad del año. “Por lo tanto, se espera un repunte del sector el segundo semestre después de un pésimo primer semestre del año”, sostuvo Ortiz. En construcción, agregó, también existen señales de moderación, luego de que la Cámara Chilena de la Construcción ajustara su proyección de crecimiento de la inversión total en infraestructura y vivienda desde 4,5% a 3,5% anual, aunque también se estima un repunte durante el segundo semestre.
Un resultado que no modifica las expectativas
Los servicios también mostraron una menor contribución al intercambio internacional. Las exportaciones de servicios disminuyeron 3,8%, con el gasto asociado al turismo entre los factores destacados por el Banco Central. El resultado contrasta con las importaciones de servicios, que aumentaron, impulsadas principalmente por los servicios empresariales.
Por el lado de las compras externas, las importaciones de bienes y servicios disminuyeron 1,6% durante el trimestre. La caída estuvo asociada principalmente a menores internaciones de bienes, entre ellos combustibles, productos químicos y vestuario. El descenso de las importaciones de bienes fue parcialmente compensado por el incremento de los servicios adquiridos desde el exterior.
La evolución del comercio exterior se produjo en paralelo a una inversión que cayó 3,9%, aunque la formación bruta de capital fijo no presentó variación. Dentro de esta última, la inversión en maquinaria y equipos aumentó, destacando las compras de equipos eléctricos y electrónicos, mientras construcción y otras obras registró una disminución. El consumo de los hogares, en tanto, aumentó 1,2%, aunque el gasto en bienes no durables retrocedió, principalmente por una menor compra de combustibles.
Ortiz plantea que el resultado del segundo trimestre no modifica sustancialmente las expectativas que el mercado ya tenía para 2026. “El mercado ya tenía internalizado un primer semestre para el olvido, en cuanto a la actividad económica”, afirmó. Según explicó, antes de las nuevas Cuentas Nacionales las cifras apuntaban a una caída anual del PIB de 0,5% en el primer trimestre y a un crecimiento de 0,1% en el segundo, de acuerdo con el Imacec. Con la actualización, las variaciones fueron de -0,3% y -0,2%, respectivamente.
“Por lo tanto, el cambio anual del primer semestre es virtualmente el mismo. Esto significa que el registro no difiere y muestra que la economía se encuentra estancada”, agregó el economista. A su juicio, el escenario base tampoco experimenta una modificación relevante: “Ya el mercado considera que el crecimiento anual este año será en torno al 1% o marginalmente superior. Por lo tanto, el resultado no cambia sustancialmente el escenario base”.
Pese al retroceso de los volúmenes transados, los precios internacionales jugaron a favor de las exportaciones. El deflactor de las exportaciones de bienes y servicios aumentó 14,1% durante el segundo trimestre, frente a un incremento de 3,0% en los precios de las importaciones. Esta diferencia permitió sostener el ingreso asociado al sector externo pese a la menor cantidad de bienes y servicios exportados.
Para las cadenas logísticas, el escenario combina así menores volúmenes físicos de comercio con precios de exportación que continúan respaldando el valor del intercambio, mientras la evolución de la minería, la inversión y la actividad durante el segundo semestre será determinante para establecer si la debilidad registrada en la primera mitad del año comienza a revertirse.