Equipos y soluciones
Camiones a gas superan las 10.000 unidades y expanden su presencia global
La tecnología impulsada gana terreno en el transporte pesado de larga distancia, con crecimiento sostenido en Europa y nuevos mercados como América Latina e India. La autonomía y la reducción de emisiones posicionan a esta solución como alternativa en la descarbonización.
La transición hacia combustibles alternativos en el transporte pesado suma un nuevo hito. Volvo Trucks superó las 10.000 unidades de camiones a gas entregadas desde la introducción de esta tecnología en 2018, consolidando su presencia en mercados europeos y avanzando en India y América Latina, donde la demanda muestra un crecimiento sostenido.
Reino Unido encabeza las ventas de esta tecnología, seguido por Alemania, Suecia, Países Bajos, Noruega y Francia. En paralelo, la incorporación de nuevos destinos refleja el interés de operadores logísticos por alternativas de menor huella de carbono, especialmente en segmentos de larga distancia y transporte regional.
Los motores a gas están disponibles en las gamas pesadas FM, FH y FH Aero, y pueden operar tanto con GNL convencional como con bio-GNL, combustible no fósil derivado de residuos orgánicos. Esta flexibilidad permite a los transportistas adaptarse a la disponibilidad local de combustible y a los marcos regulatorios de cada país.
Según la compañía, la tecnología ofrece niveles de potencia, par y respuesta comparables al diésel, junto con eficiencia de combustible y confort de conducción. La autonomía puede alcanzar hasta 1.000 kilómetros por carga, lo que posiciona a estos camiones como opción viable para operaciones de distribución de media y larga distancia, así como para aplicaciones en construcción.
El despliegue de infraestructura ha sido un factor clave. En países como Alemania, Noruega, Finlandia y Suecia, la red de estaciones de gas se ha expandido y la oferta de bio-GNL se ha generalizado. Bajo condiciones de abastecimiento con biometano, las reducciones de CO₂ pueden llegar hasta 100% en mediciones “well to wheel”, particularmente en mercados con incentivos fiscales a combustibles renovables.
La base tecnológica de estos vehículos proviene del tren motriz D13, adaptado para operar con gas mediante sistemas de inyección directa de alta presión (HPDI). Esta solución utiliza una pequeña cantidad de diésel como combustible de ignición, que puede sustituirse por HVO para maximizar la reducción de emisiones en comparación con camiones diésel tradicionales.
El biometano, insumo del bio-GNL, se produce a partir de residuos orgánicos procesados y licuados, integrándose en la estrategia de combustibles renovables del fabricante. La compañía proyecta que este tipo de soluciones seguirá desempeñando un rol relevante en la descarbonización del transporte pesado.
La apuesta forma parte de una estrategia de tres vías orientada a alcanzar emisiones netas cero en los tubos de escape hacia 2040, combinando vehículos eléctricos a batería, eléctricos con pila de combustible y motores de combustión que utilizan combustibles renovables. En ese marco, los camiones a gas emergen como alternativa intermedia para operadores que requieren autonomía, capacidad de carga y reducción de emisiones sin modificar radicalmente su operación logística.