Anuncio

Logística y Distribución

Riesgo de escasez de combustible amenaza transporte de carga aérea en Europa

El cierre parcial de esta ruta estratégica ha restringido el flujo de insumos energéticos.

La posible falta de suministro de jet fuel en la Unión Europea, derivada del cierre del estrecho de Ormuz, podría impactar directamente la continuidad del transporte aéreo de carga en plena temporada alta. El alza de costos y la incertidumbre operativa anticipan presiones sobre tarifas, capacidad y conectividad logística en el corto plazo.

Publicado

La continuidad del transporte aéreo en Europa enfrenta un escenario de riesgo creciente ante eventuales restricciones en el suministro de combustible, en un contexto marcado por disrupciones energéticas y tensiones geopolíticas. La dependencia de rutas marítimas críticas para el abastecimiento comienza a evidenciar impactos directos en la operación aeroportuaria.

Aeropuertos de la Unión Europea advirtieron que podrían enfrentar escasez de combustible para aviones en las próximas semanas si no se normaliza el tránsito en el estrecho de Ormuz. La alerta fue levantada por Airports Council International (ACI), que manifestó su preocupación ante la proximidad de la temporada alta de verano, período que incrementa significativamente la demanda de vuelos y, por ende, el consumo de combustible.

El cierre parcial de esta ruta estratégica ha restringido el flujo de insumos energéticos, elevando los costos y tensionando la disponibilidad. En este escenario, el precio del combustible para aviación prácticamente se ha duplicado en los últimos meses, pasando de cerca de US$100 por barril a niveles cercanos a US$200.

Desde la industria advierten que una eventual escasez tendría efectos directos en la conectividad aérea, afectando operaciones aeroportuarias y encareciendo el transporte de carga y pasajeros. En paralelo, se anticipa un traspaso de estos mayores costos a las tarifas de flete aéreo, en un momento de alta demanda estacional.

Frente a este escenario, ACI propuso la creación de mecanismos de coordinación a nivel europeo, incluyendo sistemas de monitoreo de disponibilidad, compras conjuntas y diversificación de fuentes de suministro. Asimismo, el contexto ha reactivado el debate sobre la necesidad de fortalecer la capacidad de refinación en la región y avanzar en el desarrollo de combustibles sostenibles para reducir la dependencia externa.