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Comercio Internacional

Calidad y logística marcarán la nueva etapa de la industria chilena de la cereza

Durante la última campaña Chile exportó 569 mil toneladas de cerezas.

La consolidación del principal producto frutícola de exportación del país plantea nuevos desafíos para toda la cadena logística y comercial. La industria apuesta por fortalecer la calidad, optimizar el transporte y diversificar mercados para enfrentar una nueva temporada.

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La industria chilena de la cereza enfrenta un punto de inflexión. Tras años de crecimiento sostenido, el sector comienza una etapa en la que el éxito ya no dependerá exclusivamente del aumento de los volúmenes exportados, sino de la capacidad de garantizar fruta de alta calidad durante todo el proceso logístico, responder a un consumidor cada vez más exigente y fortalecer la competitividad en los mercados internacionales.

Durante su presentación en una nueva edición de CherryTech, encuentro organizado por Yetzen Group y Smart Cherry, Claudia Soler, directora ejecutiva del Comité de Cerezas de Frutas de Chile, realizó un balance de la temporada 2025-2026 y expuso las principales líneas de trabajo para el próximo ciclo exportador. La ejecutiva sostuvo que la industria ha alcanzado un grado de madurez que obliga a revisar cada etapa de la cadena productiva, comercial y logística para resguardar la rentabilidad del negocio.

Las cifras reflejan el cambio de escenario. Durante la última campaña Chile exportó 569 mil toneladas de cerezas, un 5% menos que la temporada anterior, interrumpiendo el fuerte crecimiento acumulado durante los últimos seis años. Paralelamente, la estrategia de diversificación de destinos mostró avances relevantes, con un incremento de 27% en los envíos hacia mercados como Estados Unidos, Corea del Sur, Brasil e India, permitiendo reducir la participación de China al 87% del total exportado, el nivel más bajo registrado en ocho temporadas.

Sin embargo, el análisis presentado por Soler evidenció que la disminución de los retornos no respondió únicamente a factores comerciales. La concentración de la oferta en pocas semanas, el adelanto de la cosecha, mayores tiempos en algunos procesos logísticos y, especialmente, los problemas asociados a la condición y calidad de la fruta terminaron impactando la comercialización. Incluso, en algunos canales de retail, las ventas finalizaron antes del cierre habitual de la temporada debido a la menor condición del producto disponible.

El comportamiento del consumidor chino también ha evolucionado significativamente. Hoy las cerezas dejaron de ser un producto asociado principalmente a regalos y se transformaron en una compra habitual para consumo personal. Esta nueva realidad ha elevado considerablemente los estándares de compra, privilegiando atributos como firmeza, dulzor, frescura y uniformidad, mientras que cualquier desviación en la calidad puede traducirse rápidamente en menores precios y pérdida de competitividad frente a otros proveedores.

A ello se suma el impacto de la digitalización del mercado chino, donde la información circula con gran velocidad a través de plataformas digitales y redes sociales. Cualquier inconveniente relacionado con inocuidad, condición o calidad de la fruta puede afectar la percepción del origen chileno en muy poco tiempo, reforzando la necesidad de mantener altos estándares en toda la cadena de suministro, desde el huerto hasta la entrega final al consumidor.

En el ámbito logístico, la industria continuará impulsando medidas para mejorar la eficiencia del transporte marítimo. Si bien durante la temporada pasada aumentó el número de servicios disponibles —71 viajes frente a los 42 registrados el ciclo anterior— y se observó una mejora en la puntualidad de los zarpes, aún persisten desafíos relacionados con los tiempos totales de tránsito y permanencia de los contenedores, particularmente en China, donde el ciclo completo alcanzó los 39 días. Reducir esos plazos será clave para preservar la condición de la fruta y ampliar las oportunidades en mercados más lejanos como India, Corea del Sur y Europa.

Como parte de esta estrategia, Claudia Soler indicó que el Comité de Cerezas continuará trabajando en mejoras fitosanitarias, en la optimización de la denominada "última milla" en destino y en campañas de promoción concentradas durante las semanas de mayor volumen de exportación. El objetivo será acelerar la rotación del producto en el retail, consolidar el consumo cotidiano de cerezas y fortalecer la reputación de Chile como proveedor de fruta fresca de alta calidad, apoyándose en una cadena logística integrada y eficiente.