Logística y Distribución
Ciberataques industriales tensionan la continuidad operativa en la región
El aumento de ataques, que supera los 3.100 semanales por organización, está trasladando el riesgo de los sistemas digitales a la operación. Por ello, contar con visibilidad de activos y gestión en entornos OT se vuelve clave para mitigar impactos y mantener la continuidad productiva.
La presión de ciberataques sobre las plantas industriales en América Latina continúa en aumento y comienza a impactar directamente en la continuidad operativa. En lo que va de 2026, las organizaciones del sector registran en promedio más de 3.100 ataques semanales, lo que representa un crecimiento anual de 33%, evidenciando un cambio en el foco de las amenazas, que ya no solo buscan vulnerar datos, sino también interrumpir procesos productivos.
Este escenario responde a un cambio estructural en la industria, donde la manufactura se posiciona como un objetivo prioritario debido a su dependencia de la operación continua. La creciente integración entre sistemas corporativos (IT) y plataformas operacionales (OT) ha ampliado la superficie de ataque, generando nuevas vulnerabilidades en la cadena productiva. “La manufactura es un objetivo atractivo, porque cada hora de inactividad cuesta dinero, mercado y reputación”, afirma Evelin Calderón Quevedo, ejecutiva de ventas de Servicios de Ciberseguridad de Rockwell Automation para la Región Andina.
En la práctica, los efectos de esta tendencia ya se reflejan en la operación. En América Latina, algunas compañías han debido recurrir a procesos manuales para sostener la producción tras incidentes, mientras que a nivel internacional se han registrado paralizaciones con pérdidas significativas. A esto se suma que cerca de un 20% de los equipos asociados a sistemas de control industrial presenta bloqueos de actividad maliciosa, lo que evidencia la constante presión sobre infraestructuras críticas.
El riesgo, sin embargo, no necesariamente radica en la complejidad de los ataques, sino en las brechas internas de las organizaciones. Factores como inventarios incompletos, activos fuera de soporte, parches pendientes y accesos sin control continúan configurando un escenario de alta exposición. En entornos industriales, donde conviven tecnologías de distintas generaciones y existen limitaciones para detener procesos, la gestión de estas vulnerabilidades se vuelve un desafío clave.
Frente a este contexto, comienza a consolidarse un enfoque basado en la visibilidad y la gestión integral del ciclo de vida de los activos industriales. Soluciones como SecureOT, de Rockwell Automation, buscan integrar inventario, cumplimiento y evaluación de riesgos en una sola plataforma, permitiendo su implementación sin intervenir la red ni incorporar hardware adicional, lo que facilita su adopción en operaciones sensibles.
De esta forma, el foco de la ciberseguridad evoluciona desde la reacción ante incidentes hacia la toma de decisiones operativas informadas. La identificación de activos críticos, la priorización de actualizaciones y la planificación de intervenciones sin afectar la producción se posicionan como elementos clave para reducir la exposición. En un entorno de amenazas persistentes, anticipar riesgos y resguardar la continuidad operativa se consolida como un factor estratégico para la industria.