Entrevista
“En 2026 pareciera ser que volvemos a un escenario de incertidumbre”
El alza en los precios del cobre y el litio impulsó un resultado histórico en términos nominales, mientras el frente arancelario de Estados Unidos y la volatilidad global configuran un escenario más desafiante. En entrevista con Agenda Logística, el economista del Observatorio del Contexto Económico (OCEC) de la Universidad Diego Portales, Juan Ortiz, analizó la pasada temporada y proyectó lo que se viene para el 2026.
En un escenario internacional marcado por volatilidad en precios de materias primas, tensiones comerciales y reconfiguración de bloques económicos, el desempeño exportador de Chile en 2025 cerró con cifras históricas en términos nominales. El resultado estuvo fuertemente influido por el repunte de los precios mineros y por compras anticipadas en algunos mercados clave, mientras que para 2026 el panorama combina oportunidades vía commodities con riesgos derivados del frente arancelario en Estados Unidos.
“En términos nominales, Chile logró en el año 2025 un récord, más de cinco mil millones de dólares en exportaciones, lo cual evidentemente es algo positivo para la economía”, señaló el economista Juan Ortiz. El incremento del valor exportado fortaleció los ingresos del sector y tuvo efectos en cadena, considerando que las exportaciones representan cerca de 30% del PIB y generan encadenamientos productivos en transporte, servicios logísticos e industria.
En conversación con Agenda Logística, el investigador del Observatorio del Contexto Económico (OCEC) de la Universidad Diego Portales precisó que el principal motor fue el precio. “Gran parte de la explicación del incremento respecto al 2024 obedece principalmente al factor precio”, afirmó. En particular, la minería lideró el dinamismo, con un alza relevante hacia fines del año pasado, especialmente en cobre. El sector agropecuario registró cifras positivas, aunque más acotadas, mientras que la industria logró revertir caídas interanuales previas.
De cara a 2026, el foco se mantiene en el mercado del cobre. “Todo parece indicar que el nivel alto que estamos viendo se va a mantener”, sostuvo. En los primeros meses del año, el metal se ha ubicado en torno a US$ 5,8–5,9 la libra, más de 40% sobre el promedio de igual período de 2025, lo que anticipa un nuevo impulso nominal para las exportaciones mineras.
El litio también aporta señales de recuperación. “El precio promedio del litio en los dos primeros meses del año supera el setenta por ciento respecto al mismo período del año dos mil veinticinco”, indicó y agregó que, aunque distante de los máximos históricos, el repunte mejora las perspectivas de ingresos y respalda las decisiones de inversión en el sector.
En esa línea, destacó el efecto de los proyectos en carpeta. “El sector minero es el que está impulsando la inversión sectorial en la economía”, afirmó y subrayó que ese proceso se traducirá gradualmente en mayor capacidad productiva y, por ende, en un soporte estructural para las exportaciones en el mediano plazo.
La incertidumbre del frente comercial de Estados Unidos
En el ámbito agrícola, advirtió desafíos para la cereza donde “se generaron situaciones de sobreoferta”. La fuerte dependencia estacional de la demanda china puede presionar precios y tensionar la logística, especialmente en un producto no durable, donde los tiempos de tránsito y distribución son críticos.
En materia industrial, el desempeño dependerá del ciclo global. “Las señales son positivas”, comentó, apuntando al dinamismo de Estados Unidos y China, aunque con riesgos latentes. Sin embargo, el mayor foco de incertidumbre proviene del frente comercial estadounidense.
“El problema real es la incertidumbre”, enfatizó. La discusión arancelaria en Estados Unidos y el anuncio de una tarifa global de 15% complejizan la planificación de exportadores e importadores. “Para las empresas la planificación es mucho más compleja”, afirmó, recordando que parte del aumento exportador de 2025 respondió a compras anticipadas antes de la aplicación de gravámenes.
A su juicio, los efectos del shock arancelario no se agotan en un solo ejercicio. “En 2026 pareciera ser que volvemos a un escenario de incertidumbre”, advirtió, señalando que la adaptación a un nuevo esquema comercial toma tiempo y podría traducirse en menores transacciones respecto del año previo.
El escenario, añadió, refleja un cambio estructural. “Hoy tenemos un escenario de comercio mucho más fragmentado”, sostuvo, en referencia a una globalización más debilitada y a la reconfiguración de alianzas, con economías que buscan profundizar vínculos con Asia e India frente a la nueva postura comercial estadounidense.
Para Chile, la estrategia es clara. “Lo que más le conviene es profundizar relaciones con otros países”, concluyó, enfatizando la necesidad de ampliar y diversificar acuerdos comerciales para mitigar riesgos y sostener el dinamismo exportador en un entorno global más incierto.
En este contexto, el desempeño exportador de 2026 estará determinado no solo por la trayectoria de los precios de los commodities, sino también por la capacidad del país para gestionar riesgos logísticos y comerciales en un entorno más fragmentado.
La diversificación de mercados, la consolidación de inversiones en minería y la eficiencia de las cadenas de suministro serán factores clave para sostener el aporte del sector externo al crecimiento, en un escenario donde la certidumbre regulatoria y la estabilidad en las reglas del comercio internacional se vuelven activos estratégicos para la competitividad chilena.