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Comercio Internacional

Chile e Indonesia: cómo ampliar comercio, inversiones y cadenas de valor

El potencial de expansión está asociado al tamaño del mercado indonesio.

El embajador de Indonesia en Chile, S.E. Vedi Kurnia Buana, abordó las oportunidades que abre el CEPA y planteó una agenda centrada en servicios, inversión, alimentos, minerales críticos y cooperación tecnológica.

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La relación comercial entre Chile e Indonesia entra en una nueva etapa, marcada por la necesidad de aprovechar con mayor intensidad el Acuerdo de Asociación Económica Integral (CEPA) y ampliar sus alcances hacia servicios, inversiones y nuevas cadenas de valor. A siete años de la entrada en vigor del acuerdo, ambos países identifican oportunidades en sectores como alimentos, minerales críticos, energías renovables y tecnologías asociadas a la electromovilidad, mientras la posición de Indonesia como una de las principales economías del Sudeste Asiático abre para Chile una vía de acceso a mercados regionales de mayor escala.

Las declaraciones fueron realizadas por el embajador de Indonesia en Chile, S.E. Vedi Kurnia Buana, durante un webinar organizado por la Fundación Chilena del Pacífico, instancia en la que se abordaron las perspectivas para profundizar el comercio y las inversiones entre ambos países. El encuentro permitió analizar también el potencial de Indonesia como plataforma de entrada al ASEAN, la eventual incorporación de Chile al RCEP, la cooperación en minerales críticos y los desafíos logísticos derivados de la distancia entre ambos mercados.

La participación del diplomático se produce además en un contexto de mayor acercamiento bilateral: en junio, la Cancillería chilena informó que el subsecretario de Relaciones Exteriores, Patricio Torres, había abordado con Kurnia Buana la proyección de la relación bilateral, el papel de ASEAN y la importancia del RCEP para la integración de Chile en Asia-Pacífico.

“Desde 2021 hasta 2025, nuestro intercambio bilateral ha aumentado de aproximadamente 425 millones de dólares a casi 600 millones de dólares. Es casi 30%, de hecho”, señaló el diplomático. A su juicio, el CEPA ha contribuido a este avance, aunque su utilización aún puede incrementarse, particularmente desde Chile hacia Indonesia.

En ese punto, el embajador destacó una diferencia en el nivel de aprovechamiento del acuerdo. “En Indonesia, más del 70% de nuestros exportadores a Chile ya están usando esta facilidad del CEPA”, afirmó. Al mismo tiempo, planteó la necesidad de reforzar la difusión de sus beneficios entre las empresas chilenas, especialmente considerando la incorporación del capítulo de servicios y las negociaciones que se proyectan en materia de inversiones.

El potencial de expansión también está asociado al tamaño del mercado indonesio. Con más de 280 millones de habitantes, Indonesia aparece para Chile no solo como destino final, sino como una plataforma de acceso al Sudeste Asiático. “Chile puede usar a Indonesia como una puerta abierta para enviar productos y servicios en el mercado de Asia”, sostuvo Kurnia Buana, quien destacó las posibilidades de cooperación en minería, procesamiento de minerales, servicios financieros, energía y tecnologías vinculadas a la transición energética.

Alimentos y certificación halal

El sector agroalimentario constituye otro de los espacios con mayor potencial. El embajador identificó al salmón, productos agrícolas y carnes entre los principales productos chilenos con oportunidades de crecimiento en Indonesia, aunque subrayó que el acceso al mercado requiere avanzar en certificaciones específicas.

“Si hablas del halal en Indonesia, el 80% de la población es musulmana. Entonces, la certificación es muy necesaria”, explicó. A su juicio, la certificación halal no solo puede facilitar el ingreso al mercado indonesio, sino también ampliar las posibilidades comerciales hacia otros mercados asiáticos y de Medio Oriente.

En paralelo, Indonesia prepara una agenda comercial con Chile. El embajador informó que entre el 1 y 2 de octubre está prevista una delegación comercial indonesia en Chile, mientras que entre el 14 y 18 de octubre se desarrollarán actividades vinculadas a la exposición comercial de Indonesia y a productos halal en Yakarta. “Creo que es un buen esfuerzo y también prueba de que Indonesia y Chile aseguran que nuestra relación sigue creciendo”, señaló.

Uno de los objetivos es potenciar la oferta exportadora chilena hacia el Sudeste Asiático.

Litio, níquel y baterías

Los minerales críticos constituyen uno de los ámbitos donde ambos países podrían avanzar desde una relación basada principalmente en el intercambio comercial hacia cadenas de valor de mayor complejidad. Indonesia es uno de los principales productores mundiales de níquel, mientras Chile posee una posición relevante en litio y cobre.

“Chile es una de las productoras, incluso la mayor productora de litio en todo el mundo. Y nosotros en Indonesia tenemos la mayor producción de níquel”, afirmó el embajador. En este contexto, planteó la posibilidad de desarrollar capacidades productivas vinculadas a baterías y vehículos eléctricos, aprovechando las ventajas complementarias de ambos países.

La propuesta apunta además a superar la limitación que representa el tamaño de los mercados nacionales. Desde su perspectiva, el embajador aseguró que Indonesia podría funcionar como plataforma productiva para Asia, mientras Chile podría cumplir un rol similar para América Latina en este tipo de materias.

Logística y distancia

La distancia geográfica aparece, sin embargo, como uno de los principales desafíos para profundizar los vínculos económicos. Kurnia Buana reconoció que la separación entre ambos mercados tiene un impacto directo sobre los costos de transporte y logística, especialmente cuando se busca desarrollar cadenas de suministro más integradas.

“Tenemos que tener en cuenta que Chile en Indonesia está muy lejos. [...] la distancia es un desafío para todos nosotros porque influye mucho en los costos y también los costos logísticos y todo”, afirmó.

El embajador también destacó el potencial de inversión asociado al mercado interno indonesio, particularmente en alimentos. Explicó que el programa nacional de alimentación escolar impulsado por el gobierno del presidente Prabowo Subianto ya contempla más de 60 millones de comidas diarias, con una proyección que podría alcanzar los 80 millones, incluyendo otros grupos de población. Este escenario abre oportunidades para proveedores internacionales de productos agrícolas y alimentos.

Otro de los objetivos es diversificar la canasta exportadora nacional.

Indonesia y la integración regional

Otro de los ejes abordados fue la incorporación de Chile a mecanismos de integración económica del Asia-Pacífico. Indonesia manifestó su respaldo al proceso chileno de adhesión al RCEP (Asociación Económica Integral Regional), acuerdo que reúne a los países de ASEAN y a sus principales socios económicos de la región.

“Una vez que un país ingresa también tiene acceso a todos los asociados de los países de ASEAN”, explicó el embajador. Desde su perspectiva, la incorporación permitiría a Chile ampliar sus alternativas de acceso comercial en una región que concentra una parte significativa de la economía mundial.

La agenda bilateral también se desarrolla en un contexto geopolítico marcado por la tensión entre China y Estados Unidos y por la necesidad de diversificar mercados y cadenas de suministro. Indonesia mantiene una política exterior orientada a conservar vínculos con distintos bloques y potencias.

En este escenario, Kurnia Buana destacó el desempeño de la economía indonesia. Según las cifras mencionadas durante el encuentro, el país registró un crecimiento de 5,11% en 2025, mientras que durante el primer semestre de 2026 alcanzó un crecimiento de 5,45%. Para el diplomático, este desempeño refuerza el atractivo de Indonesia como mercado y destino de inversión en un contexto global de mayor incertidumbre.

La conversación también abordó la participación de Indonesia en BRICS, bloque al que se incorporó como miembro pleno. El embajador explicó que la decisión responde a una estrategia de diversificación y búsqueda de nuevos espacios de cooperación. “Nos unimos porque vemos una oportunidad”, afirmó.

Para Chile, la profundización de la relación con Indonesia se proyecta así en varios niveles: mayor utilización del CEPA, apertura de servicios, negociación de un capítulo de inversiones, facilitación sanitaria y fitosanitaria, cooperación en minerales críticos y desarrollo de cadenas de valor asociadas a baterías y energía. La discusión sobre un eventual acuerdo para evitar la doble tributación también quedó planteada como una materia que podría favorecer futuras inversiones bilaterales.

En términos logísticos, el desafío será convertir esta agenda comercial en flujos sostenidos de carga y servicios, reduciendo las barreras asociadas a distancia, costos de transporte y conocimiento de mercado. Para ello, el fortalecimiento de las conexiones comerciales entre Chile y el Sudeste Asiático aparece como un componente central de una estrategia de diversificación que busca ampliar mercados y construir cadenas de suministro menos expuestas a las tensiones de la economía global.