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Logística y Distribución

Estudio señala que el 75% de las fallas en la cadena de suministro ocurre en la planta

Los principales cuellos de botella se producen en la gestión de abastecimiento.

El informe evidencia brechas en la ejecución operativa, con impactos en ingresos, costos y niveles de servicio, mientras la industria proyecta el uso de inteligencia artificial para mejorar la visibilidad y la toma de decisiones.

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La gestión de la cadena de suministro en entornos industriales enfrenta un punto crítico que trasciende la planificación de la demanda. A medida que aumentan las exigencias de eficiencia y resiliencia, la ejecución operativa dentro de las plantas productivas emerge como el principal factor de riesgo para la continuidad y el desempeño logístico.

Un estudio de LeanDNA revela que el 75% de los fallos en la cadena de suministro se originan en la planta de producción, y no en los procesos de forecast. Esta brecha tiene un impacto directo en los resultados financieros: el 47% de los fabricantes indica que al menos un 10% de sus ingresos anuales está en riesgo debido a problemas de ejecución.

Pese a este escenario, las inversiones históricas han estado concentradas en mejorar la precisión de la demanda. El informe señala que el 74% de las empresas ha priorizado el forecast, aunque el 80% reconoce que estas herramientas, por sí solas, no logran evitar interrupciones operativas, evidenciando un desalineamiento entre planificación y ejecución.

Los datos apuntan a que los principales cuellos de botella se producen en la gestión de abastecimiento. El 83% de los fabricantes reporta múltiples interrupciones por cambios de proveedores cada trimestre, mientras que el 72% detecta la escasez de materiales solo cuando los retrasos ya son inevitables, limitando la capacidad de reacción.

A esta situación se suma la dificultad para tomar decisiones oportunas. Más de la mitad de las empresas declara que tarda una semana o más en definir acciones correctivas, lo que amplifica el impacto en la producción, los tiempos de entrega y la disponibilidad de inventario.

El componente tecnológico también presenta limitaciones. Aunque el 73% de los sistemas ERP permite visualizar requerimientos de materiales, el 93% de los fabricantes reconoce no contar con visibilidad clara de lo que ocurre en la planta, lo que dificulta anticipar disrupciones y coordinar respuestas eficientes.

Las consecuencias se reflejan en los costos operativos. Cerca de dos tercios de las compañías destina al menos el 10% de su presupuesto de producción a mitigar interrupciones, mediante envíos urgentes, compras de emergencia o ajustes de última hora en la planificación productiva.

En este contexto, la industria comienza a mirar hacia nuevas herramientas para cerrar la brecha entre planificación y ejecución. El estudio indica que el 92% de los tomadores de decisiones confía en el rol de la inteligencia artificial, mientras que el 80% la considera clave para mejorar la capacidad de respuesta, proyectando un cambio en la forma en que se gestionan las operaciones productivas y logísticas.