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Logística y Distribución

Embalaje se consolida como un eje crítico en la logística del eCommerce

Estudio relevó el impacto del embalaje en la decisión de compra entre consumidores jóvenes.

El crecimiento del comercio electrónico y la presión por eficiencia están redefiniendo el rol del packaging en la cadena logística, donde sostenibilidad, automatización y experiencia de cliente convergen. Un estudio evidencia que decisiones de embalaje impactan directamente en costos, reputación y fidelización.

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El crecimiento sostenido del comercio electrónico está reconfigurando las operaciones logísticas a nivel global, trasladando nuevas exigencias a los centros de distribución y, particularmente, a la etapa de embalaje. En un entorno donde los volúmenes aumentan y los tiempos de entrega se acortan, la eficiencia en el packaging emerge como un factor crítico para la competitividad.

Las proyecciones del mercado reflejan esta presión: las ventas globales de eCommerce alcanzaron los US$6,42 billones en 2025 y se estima que llegarán a US$7,89 billones en 2028, con más de 3.000 millones de compradores activos. Este crecimiento, impulsado por la digitalización del consumo y la masificación del uso de smartphones, también se replica en el segmento B2B, donde las empresas demandan experiencias de compra rápidas y autogestionadas.

En este contexto, el estudio de la empresa SmartLifeco introduce un elemento clave: el impacto del embalaje en la decisión de compra, especialmente entre consumidores jóvenes. Según el informe, un 53% de la Generación Z ha dejado de comprar productos debido al exceso de plástico en los envíos, mientras que un 21% declara revisar de forma sistemática las credenciales de sostenibilidad antes de concretar una compra.

Estos datos evidencian un cambio estructural en la relación entre logística y experiencia de cliente, donde el packaging deja de ser un componente operativo para transformarse en un atributo de marca. En paralelo, la exposición en redes sociales -a través de prácticas como el “unboxing”- amplifica cualquier falla en el embalaje, generando riesgos reputacionales y presionando a las empresas a optimizar materiales, formatos y presentación.

A nivel operativo, la automatización de los centros de distribución ha trasladado el foco hacia nuevos cuellos de botella. Mientras los sistemas de picking han incrementado su productividad mediante robots y soluciones automatizadas, las estaciones de embalaje enfrentan mayores exigencias para procesar volúmenes crecientes, obligando a rediseñar flujos de trabajo e incorporar tecnologías específicas para esta etapa.

Frente a este escenario, las empresas están avanzando hacia modelos de decisión basados en datos para optimizar el packaging, definiendo tamaños de cajas, materiales de protección y configuraciones logísticas más eficientes. Este enfoque no solo apunta a reducir costos de transporte y mejorar márgenes, sino también a responder a una demanda creciente por sostenibilidad, donde el embalaje se consolida como un factor determinante en la competitividad del comercio electrónico.