Logística y Distribución
¿Qué pasó en Coquimbo? El temporal y las urgentes lecciones para la logística
La Comunidad Logística Portuaria de Coquimbo informó que el principal impacto del frente de mal tiempo se concentra en el cierre del puerto por marejadas y en las interrupciones viales que afectan el transporte terrestre y la cadena de suministro regional.
El intenso sistema frontal que afecta a la Región de Coquimbo ha generado un escenario de alta complejidad para la infraestructura vial, el borde costero y la continuidad de las operaciones logísticas en la zona. Las lluvias, marejadas y cortes de rutas han obligado a reforzar los protocolos de monitoreo y coordinación entre los distintos actores de la cadena de suministro regional.
En este contexto, Benita Monardez, gerente de la Comunidad Logística Portuaria de Coquimbo, entregó un balance preliminar sobre los efectos del temporal en las operaciones portuarias, los accesos viales y los desafíos que deja este evento climático para fortalecer la resiliencia logística de la región.
Señaló que, si bien el puerto no ha sufrido daños graves en sus operaciones directas, el cierre mantiene a buques a la gira y obliga a reprogramar parte de la actividad marítima prevista para los próximos días. “El impacto directo como tal es el puerto cerrado por marejadas, también por las intensas lluvias”, afirmó.
La ejecutiva explicó que uno de los buques anunciados, concentrado principalmente en el embarque de cobre, deberá permanecer a la gira mientras se mantenga la restricción portuaria. Además, otro buque asociado al puerto de Guayacán también se encuentra en espera, situación que afecta indirectamente a Coquimbo debido al uso compartido de recursos como remolcadores.
De acuerdo con la planificación naviera revisada durante la jornada, el cierre de puertos se mantendría hasta el 22 de julio, quedando sujeto a revisión el día 23 precisó Monardez, quien agregó que la condición responde a una seguidilla de sistemas frontales que han afectado a la región.
Rutas cortadas y problemas para el transporte de carga
Aunque el puerto de Coquimbo había finalizado recientemente la atención de cítricos, lo que redujo el impacto operativo inmediato, la red logística regional sí ha resentido con fuerza el temporal. Las calles anegadas, las recomendaciones de no movilizarse y la adopción de teletrabajo por parte de algunas empresas han dificultado la continuidad de actividades no operativas.
Monardez indicó que la Ruta 5 y diversas rutas internas que conectan los valles de la región han presentado problemas, afectando especialmente al transporte de carga por carretera. “Las calles son verdaderos ríos y también es difícil el acceso”, comentó, al referirse a las complicaciones que enfrentan trabajadores y empresas para desplazarse.
La Comunidad Logística Portuaria se ha mantenido en contacto con la Asociación Gremial de Dueños de Camiones para monitorear la situación de los conductores y las interrupciones en los principales corredores. En ese contexto, uno de los puntos más sensibles es el corte de la ruta que une Andacollo con Coquimbo y La Serena.
Esta vía es fundamental para el traslado diario de concentrado de cobre desde la minera Teck Andacollo hacia el puerto, donde mensualmente un buque retira dicha carga. “Al tener estas rutas cortadas no sabemos cuándo se habilitan, debiese tener también un impacto en toda la logística interna de la minera”, advirtió la gerente.
Puerto en buenas condiciones y sin problemas de infraestructura
En cuanto a la infraestructura portuaria, Monardez aseguró que el puerto se mantiene en buenas condiciones y sin inconvenientes mayores, pese al fuerte oleaje, aunque reconoció que las marejadas han golpeado con fuerza al borde costero de Coquimbo, La Serena, Tongoy y Guanaqueros.
El mayor riesgo, añadió, se concentra en la infraestructura vial. Las rutas internas han registrado socavones y cortes provocados por el paso del agua sobre la calzada, lo que representa un peligro para los vehículos y dificulta la conectividad entre localidades.
Frente a este escenario, Monardez enfatizó que el temporal deja importantes lecciones para fortalecer la resiliencia logística y portuaria de Coquimbo. “Hay que ver también en cuanto a la construcción de las rutas, de las carreteras, poder contar con una infraestructura mucho más sólida a la que se tiene ahora”, señaló.
La ejecutiva planteó la necesidad de construir rutas, puentes y obras viales con estándares más robustos, capaces de resistir lluvias extremas y evitar el aislamiento de localidades. Asimismo, destacó la importancia de desarrollar protocolos que permitan mantener la cadena logística mayormente operativa durante contingencias.
Pese a los daños materiales registrados en la región, Monardez valoró que hasta ahora no se hayan reportado mayores incidentes dentro de las cadenas logísticas ni pérdidas humanas. También destacó que las nevadas y lluvias representan una reserva hídrica relevante para una zona históricamente afectada por la sequía.
Tras el temporal vendrán las evaluaciones
A la espera de la reapertura del puerto, que se encuentra en evaluación para los próximos días, destacó que uno de los principales elementos positivos que deja esta contingencia es la coordinación permanente entre los actores de la red logística portuaria.
La ejecutiva subrayó que, una vez finalizado el evento meteorológico, será necesario realizar una evaluación exhaustiva de la infraestructura y de los puntos críticos de la cadena de suministro, con el objetivo de identificar vulnerabilidades y definir alternativas que permitan mantener la continuidad operacional ante futuras emergencias.
Asimismo, la gerente de la Comunidad Logística Portuaria de Coquimbo planteó que este temporal debe convertirse en un aprendizaje para fortalecer la resiliencia del sistema logístico regional. En particular, señaló la necesidad de revisar rutas de emergencia, protocolos de desvío y mecanismos de coordinación para escenarios en los que un evento climático coincida con temporadas de alta transferencia de carga, como la exportación de fruta o minerales.
Por último, Benita Monardez aseguró que "cualquier estrategia de continuidad operacional debe tener como prioridad absoluta la seguridad y el bienestar de las personas, por sobre cualquier consideración productiva".