Logística y Distribución
Clima extremo y paro camionero amenazan la temporada frutícola
Las lluvias y granizadas redujeron las perspectivas de producción, especialmente en las cerezas, mientras el paro de transportistas en San Antonio amenaza con generar retrasos en los embarques. Ambos factores abren un escenario de incertidumbre para la producción y las exportaciones.
La temporada frutícola 2026-2027 enfrenta dos factores que podrían incidir en su desarrollo: las condiciones meteorológicas registradas durante octubre y las dificultades para movilizar carga en la zona portuaria de San Antonio. Las lluvias, granizadas y episodios de exceso de humedad han generado daños en distintos cultivos, mientras la paralización de transportistas mantiene restricciones en los accesos a instalaciones logísticas.
Víctor Catán, presidente de Fedefruta, advirtió que los efectos del clima ya se observan en distintas zonas productivas. “Tenemos zonas con afectaciones importantes, producto del granizo. En otras, por el exceso de agua. Y evidentemente va a ser una temporada compleja”, señaló. El dirigente agregó que las proyecciones meteorológicas para noviembre y diciembre anticipan condiciones que podrían mantener la preocupación entre los productores.
Desde el ámbito académico, Luis Sáez, del Departamento de Gestión Agraria de la Universidad de Santiago, explicó que el granizo puede comprometer la calidad comercial de frutas como cerezas, manzanas, duraznos, uvas, cítricos y frambuesas. Aunque algunos daños sean superficiales, pueden impedir que la producción alcance los estándares exigidos por los mercados de exportación.
El especialista también apuntó a los efectos de la humedad y las variaciones de temperatura sobre los cultivos. Estas condiciones pueden favorecer la aparición de hongos, la caída de flores y el deterioro de frutos pequeños. A ello se suma que las lluvias y el viento reducen la actividad de las abejas y, por consiguiente, las posibilidades de una polinización adecuada.
Los anegamientos representan otro riesgo para la producción, debido a la menor disponibilidad de oxígeno en las raíces. Según Sáez, este fenómeno puede provocar el aborto de flores y frutos. En etapas más avanzadas de maduración, la acumulación de agua también puede generar partiduras en la fruta, con consecuencias directas sobre su calidad y aptitud para la exportación.
Aumenta preocupación por el factor climático
En la Región de O’Higgins, el subsecretario de Agricultura, Francesco Venezian, encabezó una reunión del Comité Regional de Gestión de Riesgo Agrícola (CARGIR), con participación de organismos como INDAP, CONAF y el SAG. La instancia permitió contrastar reportes levantados en terreno con registros meteorológicos, considerando que las granizadas han provocado daños severos en algunos predios y no han tenido efectos en otros ubicados a corta distancia.
Venezian indicó que se están evaluando medidas de apoyo para pequeños agricultores, usuarios de INDAP y productores medianos. También informó que existe coordinación con las seremías de Economía y Trabajo para monitorear la contratación de mano de obra agrícola durante la temporada. Como parte de las actividades en terreno, visitó huertos de cerezas afectados en el sector de Lo de Lobos, en Rengo.
Las perspectivas para la principal fruta de exportación también fueron revisadas por la Sociedad Nacional de Agricultura. Su presidente, Antonio Walker, planteó que la producción de cerezas podría ubicarse por debajo de la estimación inicial de la industria. “Estábamos con una estimación de 140 millones de cajas. Yo diría que no vamos a tener esa producción, yo creo que vamos a andar más cerca de los 115 millones de cajas”, afirmó en entrevista con Radio Pauta. Se trata de una proyección preliminar del dirigente y no de un balance definitivo del sector.
Walker explicó que el granizo puede ocasionar pérdidas importantes, incluso totales en determinados huertos, mientras que las precipitaciones sobre fruta madura pueden provocar partiduras debido a la acumulación de azúcar y color. El presidente de la SNA estimó que la cosecha de cerezas podría extenderse hasta los primeros días de enero y advirtió que las lluvias registradas durante las últimas semanas agregan incertidumbre al resultado productivo.
La preocupación también alcanza a otras especies, entre ellas nectarines, duraznos y ciruelas. De acuerdo con Walker, los efectos de las precipitaciones podrían tener una incidencia mayor en la producción frutícola que en el sector vitivinícola. Si bien las lluvias contribuyen a recuperar reservas de nieve, agua y acuíferos, su intensidad y concentración pueden generar dificultades en los predios. “El agua es bienvenida, pero lo que pasa es que aquí fue un agua excesiva”, sostuvo.
Un paro que amenaza la temporada de la fruta
A las complicaciones productivas se suma el paro indefinido iniciado el 28 de octubre por la Asociación Gremial de Propietarios de Camiones de San Antonio (Agreporsai). La movilización responde a la demanda de reajustes en las tarifas de transporte, que el gremio considera desactualizadas frente al incremento de sus costos operacionales, y al rechazo a la implementación de nuevos pórticos de cobro TAG en la Ruta 78. La Confederación Nacional de Dueños de Camiones (CNDC) confirmó que la paralización continuaba activa al lunes 2 de noviembre.
Manuel Araya, dirigente de Agreporsai, afirmó que los generadores de carga, entre ellos Sitrans, Agunsa y Maersk, permanecían bloqueados. Según señaló, el gremio sostuvo reuniones con representantes de estas empresas, pero no obtuvo respuestas que permitieran resolver las diferencias. Araya sostuvo que las tarifas de numerosos servicios permanecen congeladas y no incorporan los incrementos registrados en el combustible. “En resumen, no tenemos respuestas concretas”, afirmó.
El costo del diésel constituye uno de los principales argumentos del gremio para solicitar una actualización de los valores de transporte. De acuerdo con los antecedentes de ENAP, el combustible registró un incremento de $91,5 por litro a partir del 22 de octubre, acumulando un alza de $401,4 por litro desde fines de julio. Para los transportistas, esta variación presiona los márgenes de operación cuando los valores cobrados por los servicios no reflejan el aumento de los costos.
La Cámara Marítima y Portuaria de Chile (Camport) advirtió sobre bloqueos parciales en los accesos a la zona logística y portuaria de San Antonio. La entidad señaló que las restricciones pueden generar retrasos en los embarques de contenedores justo al inicio de la temporada de exportación de fruta, además de afectar las ventanas de atención de naves, el abastecimiento y las jornadas laborales. Frente a esta situación, llamó a recuperar la normalidad operacional y mantener abiertos los canales institucionales de diálogo.
Los antecedentes iniciales sobre la actividad portuaria indicaban que STI y DP World mantenían sus operaciones mientras monitoreaban las condiciones de acceso. En tanto, la Empresa Portuaria San Antonio había informado una programación de 7.800 movimientos asociados a las naves Polar Colombia, Chastine Maersk y CMA CGM Carl Antoine, distribuidos entre 3.850 movimientos de exportación y 3.950 de importación. Esa cifra corresponde a operaciones programadas y no representa, por sí misma, el volumen de carga efectivamente afectado por la paralización.
Para Sáez, la fruta que no alcance los requisitos de calidad de los mercados externos podría destinarse al consumo interno, lo que aumentaría la oferta disponible y eventualmente moderaría los precios. Sin embargo, esa alternativa no compensa las pérdidas productivas ni el menor volumen exportable. La evolución de las condiciones meteorológicas y la resolución del conflicto del transporte serán factores determinantes para conocer el alcance de las dificultades que enfrenta la temporada.