Comercio Internacional
Escalada entre EE.UU. e Irán reaviva preocupación por costos logísticos
El fin del alto al fuego volvió a tensionar el mercado del petróleo y elevó la incertidumbre sobre el transporte marítimo y el comercio internacional. Economistas advierten que un conflicto prolongado podría traducirse en mayores costos de combustibles, fletes e inflación para Chile.
La ruptura del alto al fuego entre Estados Unidos e Irán volvió a instalar la incertidumbre en los mercados internacionales, luego de una nueva escalada de acciones militares y el endurecimiento de las medidas económicas entre ambos países. El recrudecimiento del conflicto generó una rápida reacción en los mercados energéticos, donde el precio del petróleo -tras un alza y una disminución en los días posteriores- presenta inestabilidad impulsado por el riesgo de eventuales interrupciones en el suministro desde Medio Oriente.
La preocupación se concentra en el estrecho de Ormuz, uno de los corredores marítimos más estratégicos del mundo para el comercio de hidrocarburos. Por esa vía transita cerca del 20% del petróleo comercializado globalmente por vía marítima, por lo que cualquier alteración en su funcionamiento repercute inmediatamente en los precios internacionales de la energía y en los costos del transporte.
Tras conocerse el deterioro del escenario geopolítico, las cotizaciones del crudo Brent y del WTI retomaron su tendencia alcista, para luego evidenciar una caída que pone algo de tranquilidad en las economías. Paralelamente, las principales bolsas internacionales registraron una mayor volatilidad ante la posibilidad de que el conflicto se prolongue y afecte el crecimiento económico mundial.
El impacto no se limita al mercado energético. Las compañías navieras y operadores logísticos mantienen un monitoreo permanente de la situación debido al riesgo de nuevas restricciones para la navegación comercial en la zona. Si bien el tránsito marítimo continúa operando, las tensiones elevan los costos asociados a seguros, medidas de seguridad y planificación de rutas, factores que eventualmente podrían reflejarse en las tarifas del transporte internacional.
Para Chile, cuya matriz energética depende en gran medida de la importación de combustibles, un eventual incremento del precio del petróleo tendría efectos directos sobre los costos logísticos. El transporte terrestre de carga, la operación portuaria, la distribución urbana y el transporte aéreo figuran entre las actividades más expuestas a un eventual aumento en el valor del diésel, los combustibles marítimos y el combustible de aviación.
A ello se suma el efecto que podría tener sobre el comercio exterior. Un escenario prolongado de inestabilidad en Medio Oriente podría traducirse en mayores costos de flete, recargos asociados al riesgo de guerra en determinadas rutas marítimas y una mayor presión sobre las cadenas globales de suministro, en momentos en que la industria logística aún busca consolidar la estabilidad alcanzada tras las disrupciones de los últimos años.
Una nueva incertidumbre para los mercados
Especialistas coinciden en que el impacto final dependerá de la duración e intensidad del conflicto. Si las tensiones escalan y afectan el flujo de petróleo desde la región, las presiones inflacionarias podrían extenderse a distintas economías, obligando a empresas y operadores logísticos a enfrentar un nuevo escenario de mayores costos operacionales y de transporte.
Para Antonio Espinoza, investigador del Observatorio del Contexto Económico (OCEC) UDP, “tras el alto al fuego, el precio de los combustibles tuvo una paulatina caída hasta llegar a valores levemente superiores a los observado durante febrero. Eso había permitido ajustar a la baja las expectativas inflacionarias para julio”.
Agregó que, “sin embargo, la nueva escalada bélica genera incertidumbre en el mercado, pero su efecto aún es incierto, toda vez que es necesario evaluar la dinámica de los acontecimientos en Medio Oriente en los próximos días. En caso de que este escenario se prolongue, es esperable que haya un repunte a fines del mes de julio en el precio de la gasolina y el diésel, respecto al escenario actual”.
Por su parte, Víctor Silva, economista de la Facultad de Administración y Economía de la Universidad de Santiago, explicó que “si esta nueva escalada del conflicto entre Estados Unidos e Irán se prolonga, Chile podría enfrentar mayores presiones sobre el precio de los combustibles, porque el petróleo suele subir cuando aumenta la incertidumbre en Medio Oriente, una región clave para la producción y exportación mundial de crudo. Aunque en nuestro país el MEPCO amortigua parte de esas variaciones, si los precios internacionales permanecen elevados durante varias semanas o meses, ese incremento termina traspasándose gradualmente a las bencinas y al diésel”.
El economista sostuvo que, desde la perspectiva macroeconómica, “si la inflación se mantiene por encima de lo esperado o demora más en converger a la meta del 3%, el Banco Central podría optar por mantener la Tasa de Política Monetaria (TPM) en niveles más altos por un período más prolongado o postergar futuras bajas. Esto significa que el costo del crédito para familias y empresas seguiría siendo elevado por más tiempo, afectando el consumo, la inversión y el dinamismo de la economía”.
La clave: la duración del conflicto en Medio Oriente
El investigador OCEC de la UDP, señaló que “el precio del petróleo tiene un impacto directo en la economía chilena toda vez que es un producto intermedio crucial para el funcionamiento de esta. Por un lado, los combustibles son usados transversalmente en las distintas ramas productivas, por lo que su alza genera presiones inflacionarias mediante el traspaso del aumento de costos al precio final del consumidor. Por otro lado, incrementa los costos de fletes de productos importados, generando presión inflacionaria desde otra arista”.
“A nivel mundial, la escalada de conflicto también tiene impactos en los costos de seguros y desvíos en algunas rutas marítimas. Sin embargo, en cuanto a ese factor Chile estaría relativamente resguardado al comerciar principalmente por rutas que no deberían verse afectadas por el conflicto en Medio Oriente”, explicó Espinoza.
Por último, Víctor Silva indicó que, en definitiva, “si el conflicto se intensifica y mantiene elevados los precios internacionales del petróleo, Chile podría enfrentar durante los próximos meses combustibles más caros, mayores costos logísticos, una inflación más persistente y un proceso de relajación de la política monetaria más lento por parte del Banco Central”.
Aunque aún es prematuro dimensionar el impacto económico de esta nueva escalada, los analistas coinciden en que las próximas semanas serán determinantes. La duración del conflicto y sus efectos sobre el mercado energético definirán si el actual episodio se traduce en un aumento transitorio de los costos logísticos o en un nuevo período de presión sobre el comercio internacional, los fletes y la competitividad de las cadenas de suministro.