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Logística y Distribución

¿Cuáles son las lecciones que deja Ormuz para la logística chilena?

Dependencia de cadenas internacionales podría generar consecuencias severas.

El analista estratégico Guillermo Holzmann conversó con Agenda Logística y advirtió que la crisis en el Estrecho de Ormuz expone la fragilidad de las cadenas de suministro globales. Además, planteó la necesidad de fortalecer la capacidad de anticipación, almacenamiento y resiliencia logística de Chile.

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La interrupción de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán volvió a elevar la incertidumbre sobre la estabilidad del Estrecho de Ormuz, uno de los corredores marítimos más estratégicos para el comercio global. Más allá de la contingencia, el recrudecimiento de las tensiones expone la dependencia que tienen numerosas economías respecto de rutas críticas para el transporte de energía, materias primas y mercancías.

Para el analista estratégico Guillermo Holzmann, uno de los principales aprendizajes es que la vulnerabilidad logística global sigue siendo extremadamente alta. “La vulnerabilidad que tiene la cadena de suministro a nivel global, particularmente de aquellos estrechos o pasos, ya sean terrestres, marítimos o ferroviarios, quedó en evidencia”, sostiene.

A juicio del experto, el caso de Ormuz demuestra que el riesgo no se limita a Medio Oriente. “Eso se puede aplicar también a Malaca o a otros corredores estratégicos e incluso a los que están incluyendo y que están por el Ártico”, advierte. Según explica, basta que un actor tenga capacidad de controlar un punto estratégico para generar impactos que trascienden ampliamente el ámbito regional.

Uno de los aspectos que más preocupa a Holzmann es la creciente facilidad para interrumpir rutas logísticas internacionales. El desarrollo de nuevas tecnologías ha reducido significativamente los costos asociados a este tipo de acciones.

“Cerrar una ruta estratégica asociada a logística y cadena de suministros es barato hoy en día”, afirma. El especialista explica que actualmente es posible afectar infraestructura o corredores de transporte mediante drones submarinos, drones aéreos, sistemas de superficie y otros mecanismos de bajo costo.

“Al disminuir el costo de una acción de esta naturaleza aumenta también la probabilidad de ocurrencia”, agrega. En consecuencia, señala que “el riesgo aumenta, el costo de interrumpir la cadena logística disminuye y la capacidad de interrumpir una cadena logística aumenta considerablemente”.

Para Holzmann, este escenario obliga a replantear la forma en que gobiernos y empresas gestionan sus riesgos operacionales, especialmente en economías abiertas y dependientes del comercio internacional.

Una advertencia logística para Chile

Desde la perspectiva nacional, el analista considera que la principal lección es la necesidad de fortalecer la resiliencia del país frente a eventuales interrupciones del abastecimiento internacional. “Chile es vulnerable por no tener mucha capacidad de aguantar con petróleo y tampoco de alimentos básicos para poder mantener a la población en caso de un aumento de los riesgos”, advierte.

Según explica, la experiencia reciente demuestra que el país debe avanzar en una estrategia de anticipación similar a la aplicada durante la pandemia. “Nosotros debíamos ser capaces de hacer lo mismo, pero ahora considerando lo que pasó en Ormuz”, señala, recordando las gestiones realizadas para asegurar el acceso temprano a vacunas y equipamiento médico.

En esa línea, plantea la necesidad de fortalecer las reservas estratégicas. “Lo otro es necesariamente tener capacidad de reserva, de acopio, de las cosas principales incluyendo petróleo”, enfatiza. Holzmann también considera fundamental que Chile desarrolle mecanismos alternativos de abastecimiento para enfrentar escenarios de crisis internacional.

“Hay que seguir explorando o buscar nuevas alternativas, de tener capacidad de acceder a suministros como plan B”, sostiene. A su juicio, el desafío consiste en anticiparse a escenarios complejos y no reaccionar únicamente cuando las interrupciones ya están afectando el comercio global.

El analista advierte que la dependencia de cadenas internacionales podría generar consecuencias severas para el país si se produce una crisis prolongada. “Si se produce un conflicto internacional quedamos totalmente desvalidos o aislados del resto del mundo y con poca capacidad para poder reaccionar. Hay que anticipar”, afirma e incluso va más allá al señalar que “frente a un colapso internacional Chile queda absolutamente desatendido y con una crisis interna en los combustibles y en los alimentos”.

La crisis también reabrió el debate sobre el rol geopolítico de ciertos corredores marítimos. En ese contexto, Holzmann considera que Chile debería observar con atención el potencial estratégico del Estrecho de Magallanes.

“Creo que debería plantearse como alternativa en caso de colapso mundial”, sostiene. A su juicio, si este corredor adquiere una mayor relevancia internacional, el país podría contar con una herramienta adicional de negociación para garantizar el acceso a bienes estratégicos y fortalecer su posición dentro de las rutas globales.

La incertidumbre que persiste en torno a las relaciones entre Estados Unidos e Irán vuelve a evidenciar la fragilidad de las cadenas de suministro frente a las tensiones geopolíticas. Como plantea Holzmann, la creciente disponibilidad de tecnologías de bajo costo para afectar infraestructura crítica, sumada a la alta dependencia de corredores estratégicos como el Estrecho de Ormuz, refuerza la necesidad de avanzar en estrategias de resiliencia logística, planificación de riesgos y diversificación de rutas para reducir la exposición del comercio internacional a este tipo de eventos.