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Logística y Distribución

Por qué Chile emerge como actor clave en la cadena de suministro global

Chile destaca como una de las opciones de menor riesgo en la costa pacífica.

Un informe internacional posiciona al país entre los mercados con mayor potencial para la diversificación de cadenas de suministro, impulsado por su apertura comercial, minerales críticos y red de acuerdos.

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Chile comienza a consolidarse como uno de los actores más relevantes de América Latina en la nueva etapa de diversificación de las cadenas de suministro globales. En un escenario marcado por la tensión geopolítica, las restricciones comerciales y la búsqueda de mayor resiliencia operativa, el país aparece como una alternativa estratégica para empresas que buscan reducir su exposición a mercados tradicionales y fortalecer sus redes de abastecimiento.

El interés por Chile no responde únicamente a su ubicación en la costa del Pacífico. Su extensa red de acuerdos comerciales, la estabilidad relativa de su apertura económica y su capacidad exportadora lo posicionan como un nodo logístico clave para conectar Sudamérica con los principales mercados de Asia, Norteamérica y Europa. A ello se suma su liderazgo en minerales críticos, especialmente cobre y litio, insumos fundamentales para industrias vinculadas a la electromovilidad y la transición energética.

De acuerdo con el análisis realizado por Verisk Maplecroft, Chile destaca como una de las opciones de menor riesgo en la costa pacífica latinoamericana, impulsado por mejoras en indicadores de apertura de mercado y derechos laborales. Este posicionamiento adquiere especial relevancia para las compañías que evalúan nuevas ubicaciones productivas, ya que la seguridad regulatoria, la conectividad logística y la capacidad de respuesta ante disrupciones se han transformado en variables decisivas para la inversión.

Sin embargo, el desafío para Chile va más allá de atraer nuevas operaciones. La oportunidad real estará en fortalecer su infraestructura portuaria, ampliar la capacidad ferroviaria y mejorar la integración multimodal, de manera que el país pueda transformarse en una plataforma logística competitiva para la próxima ola de relocalización productiva. En este contexto, la visión de los expertos resulta clave para comprender cómo Chile puede capitalizar esta ventaja y enfrentar los riesgos asociados a un entorno global cada vez más incierto.

Una sólida red portuaria más que instalaciones aisladas

En este sentido, respecto a las condiciones que debe fortalecer Chile para ser una plataforma competitiva, el director del Centro de Innovación en Transporte y Logística de la Universidad Diego Portales, Karol Suchan, explicó que se debe "dejar de entender la competitividad portuaria únicamente como capacidad de transferencia. Una cadena resiliente necesita continuidad operacional, accesos terrestres confiables, alternativas entre terminales, almacenamiento, seguridad y capacidad de recuperación frente a interrupciones".

A su juicio, para nuestro país, "esto implica fortalecer la red portuaria como sistema, no como una suma de instalaciones aisladas. También exige aumentar la participación del ferrocarril y del cabotaje, porque una expansión basada principalmente en camiones agravaría la congestión, la presión urbana y la huella ambiental".

La segunda condición, en opinión del académico, es mejorar la conexión con Argentina y Brasil ya que los corredores bioceánicos pueden ampliar el hinterland de los puertos chilenos y ofrecer una salida al Pacífico para producción minera, agroindustrial y manufacturera del interior sudamericano. "La oportunidad no se limita al Corredor de Capricornio, la macrozona central también puede profundizar su articulación con Mendoza, San Juan, San Luis y Córdoba, y desde allí con los complejos industriales brasileños", sostuvo.

Doris Silva, presidenta de Winlog, señaló que "competir con gigantes de la región como México o Brasil exige ir mucho más allá de exhibir nuestra red de acuerdos comerciales. Para posicionarnos como una opción real y competitiva de relocalización en el Pacífico, el gran reto interno está en destrabar la permisología; es decir, en lograr que la burocracia estatal deje de ser un cuello de botella para la inversión y el desarrollo logístico del país".

"El informe alerta sobre el deterioro en nuestro indicador regulatorio y cómo la fragmentación política frenó la reforma de permisos, retrasando proyectos clave de infraestructura portuaria que no pueden seguir esperando en escritorios.  A esta traba regulatoria se suma la necesidad urgente de fortalecer la seguridad en rutas y nodos logísticos, garantizando la continuidad operativa y la protección de la carga desde su origen hasta la zona primaria, un factor de ejecución que los tomadores de decisión internacionales observan minuciosamente", indicó.

Para los expertos, es importante aumentar la eficiencia de la cadena logística.

El desafío: acelerar inversiones en infraestructura

Para Anaiza Pusic, VP de Wins Internacional, "Chile tiene ventajas estructurales muy relevantes como una de las redes de acuerdos comerciales más amplias del mundo, estabilidad institucional en comparación con otros mercados de la región y una ubicación estratégica sobre el Pacífico que facilita la conexión con Asia".

Sin embargo, relevó que para transformarse en un verdadero hub logístico de diversificación necesita avanzar en acelerar la inversión en infraestructura logística. Esto implica ampliar capacidad portuaria, mejorar la conectividad terrestre y ferroviaria hacia los puertos. En esto se ha construido un plan de expansión en San Antonio, el ferrocarril apuesta al crecimiento con nuevos contratos y pilotos de nuevos servicios, y el transporte terrestre busca formas de eficientar sus flotas.

Agregó que es importante aumentar la eficiencia de la cadena logística ya que "hoy la competitividad ya no depende solo de la infraestructura física, sino también de la interoperabilidad entre los actores de la cadena, la simplificación aduanera y la visibilidad de punta a punta de las operaciones, con mayor alcance tecnológico".

Finalmente, Anaiza Pusic sostuvo que es clave reducir la incertidumbre en la ejecución de proyectos mediante procesos de permisos más ágiles y mayor coordinación público-privada. "Las empresas que evalúan estrategias de nearshoring o friendshoring priorizan países donde exista certeza para invertir en horizontes de largo plazo", explicó.

Por otra parte, Karol Suchan indicó que Chile también necesita reforzar su infraestructura extraportuaria porque "los corredores requieren puertos secos, zonas logísticas, centros de consolidación, depósitos, cadena de frío, talleres, servicios para transportistas y capacidad de almacenar inventarios regionales. Esta última función será cada vez más importante ya que las empresas valoran no sólo el menor tiempo promedio, sino la disponibilidad de repuestos e insumos cuando una ruta internacional se interrumpe".

La oportunidad de aprovechar base de minerales críticos

Ahora, la oportunidad productiva debe plantearse también en términos regionales. En este sentido, el académico de la UDP señaló que "Chile tiene cobre, litio, molibdeno, renio y otros materiales estratégicos, pero su base manufacturera es insuficiente para desarrollar aisladamente todos los eslabones posteriores. Argentina posee capacidades metalmecánicas, automotrices, agroindustriales y de fabricación de maquinaria. Brasil aporta mayor escala en motores, equipos eléctricos, autopartes, maquinaria y producción seriada".

"Esta complementariedad permite imaginar cadenas donde Chile no se limite a exportar concentrados o compuestos básicos. Podría suministrar alambrón, conductores, cables, barras de cobre, conectores, piezas eléctricas y materiales para sistemas de almacenamiento. Argentina podría aportar diseño mecánico, fabricación a medida e integración de maquinaria; Brasil, motores, reductores, componentes eléctricos, robótica y escala industrial", recalcó.

En opinión de Doris Silva, aprovechar nuestra base de minerales críticos y la densa red de tratados sin aumentar la vulnerabilidad externa requiere "una fina cintura geopolítica, es decir, la capacidad como país de adaptarnos, negociar y mantenernos flexibles frente a las tensiones entre las grandes potencias mundiales. Tal como advierte el informe, la pugna entre Estados Unidos y China nos exige cuidar minuciosamente nuestro posicionamiento para no quedar atrapados en el fuego cruzado".

"La clave está en capitalizar nuestra condición de opción de menor riesgo en el Pacífico para atraer inversiones que integren la extracción del mineral con procesos de mayor valor dentro del país, pasando de una logística extractiva tradicional a una cadena de valor integrada, trazable y tecnificada. Para reducir la exposición a estos vaivenes internacionales, Chile debe avanzar diversificando sus mercados, procesando minerales de forma local y consolidando una infraestructura portuaria eficiente que lo posicione como un hub confiable para Asia, Estados Unidos y Europa por igual", sostuvo.

En tanto, Anaiza Pusic aseguró que "el gran desafío es dejar de ser solamente un exportador de materias primas y evolucionar hacia un proveedor de soluciones industriales y logísticas de mayor sofisticación. La creciente demanda mundial de cobre y litio abre una oportunidad para atraer inversiones vinculadas a la electromovilidad, almacenamiento de energía, baterías y manufactura tecnológica. El verdadero valor no estará únicamente en la extracción de estos minerales, sino en desarrollar capacidades industriales, tecnológicas y logísticas alrededor de ellos".

Al mismo tiempo, la ejecutiva indicó que "Chile debe evitar concentrar excesivamente su dependencia en un solo mercado de destino. Diversificar socios comerciales, fortalecer relaciones con distintas economías y mantener una política de apertura permitirá reducir la exposición a las tensiones geopolíticas que hoy están redefiniendo el comercio internacional. Chile tiene una oportunidad única para posicionarse como un socio confiable, sostenible y competitivo para inversiones de largo plazo". 

Por último, Karol Suchan destacó que Chile puede convertirse en una plataforma relevante de diversificación de cadenas, pero no por su escala manufacturera. "Su valor está en conectar recursos críticos, capacidades industriales regionales y mercados del Pacífico mediante una logística confiable. Para lograrlo, debe invertir en puertos, intermodalidad y almacenamiento, pero también en algo menos visible: sistemas de información compartidos, controles basados en riesgo y reglas que permitan que la integración regional funcione con una fricción cercana a la de una operación doméstica".