Logística y Distribución
Expertos advierten fuerte impacto logístico por alza de combustibles
El ajuste al Mepco eleva el precio del diésel y la gasolina, impactando directamente el transporte de carga, la distribución y los precios finales en un sistema altamente dependiente del modo terrestre.
El ajuste al sistema de estabilización de combustibles marcará un cambio inmediato en la estructura de costos energéticos del país, en un contexto de alta volatilidad internacional y restricciones fiscales. La medida implica una actualización más directa de los precios internos en función del mercado global, reduciendo el nivel de amortiguación que hasta ahora operaba para contener alzas bruscas.
La modificación se implementará a partir del 26 de marzo, fecha desde la cual los valores locales reflejarán con mayor rapidez la evolución del precio internacional del petróleo. Según las proyecciones oficiales, el impacto inicial contempla incrementos del orden de $370 por litro en gasolina de 93 octanos y $580 por litro en diésel, este último clave para el transporte de carga y la operación logística a nivel nacional.
El ajuste responde tanto a la presión derivada del escenario geopolítico en Medio Oriente como a la necesidad de contener el gasto fiscal asociado al mecanismo. En la última semana evaluada, el costo del sistema alcanzó US$140 millones, con estimaciones que lo sitúan en US$160 millones semanales si se mantienen las condiciones actuales, mientras que absorber completamente las alzas podría escalar hasta US$4.000 millones.
Pese a los cambios, la autoridad confirmó que el mecanismo seguirá vigente, manteniendo su capacidad de traspasar eventuales bajas internacionales a los precios internos. Sin embargo, el nuevo esquema anticipa un escenario de mayor exposición a la volatilidad externa, con efectos directos sobre los costos logísticos, el transporte terrestre y las cadenas de suministro en todo el país.
Un impacto enorme sobre la logística
El director del Centro de Transporte y Logística Universidad Andrés Bello, Julio Villalobos, señaló que es “una mala noticia el hecho de que esta crisis geopolítica internacional, producto de la guerra en Irán, esté generando estas alzas descontroladas del precio del combustible, y Chile como importador neto de este energético debe y ha llevado históricamente a precio el valor que tomamos en los mercados internacionales de este combustible”.
El académico indicó que es “inexplicable que se haya tomado la decisión de no ocupar el mecanismo, el Mepco, que lo que hacía únicamente era amortiguar o ir haciendo que estas alzas no fuesen tan dramáticas, pero bueno, se tomó la decisión de hacerlo de esta manera, y en términos logísticos lo que sucede es que los costos de transporte de carga, el impacto del combustible, es variable”.
A su juicio, “el impacto sobre la logística es enorme. El principal ítem de costo junto con el de recursos humanos es el combustible y, por lo tanto, un shock de este tipo va a afectar estos costos. En cada cadena, tal como mencionaba, van a ser un impacto distinto, y el otro factor de impacto distinto es qué tan intensivo en transporte es la distribución de productos. Por ejemplo, aquellas zonas aisladas o extremas del país que quedan muy lejos y que requieren mucho transporte para llegar productos básicos van a ser los principales perjudicados”.
Por su parte, Franco Basso, académico de la Escuela de Ingeniería Industrial de la Universidad Católica de Valparaíso, aseguró que “el alza en el precio del combustible es algo que impacta a toda la sociedad, pero tiene particularmente efecto en el área del transporte de carga, tomando en consideración que los costos del transporte están fuertemente relacionados a los costos de los combustibles, pudiendo representar fácilmente el 30 o incluso más por ciento de los costos operacionales. En este sentido hay una presión fuerte sobre los sistemas logísticos y particularmente una tensión que se va a suscitar entre los camioneros y los generadores de carga”.
En su opinión, “los camioneros van a tratar de traspasar esta alza a los generadores de carga y probablemente se va a tener que llegar a un equilibrio en los cuales una parte de esto va a tener que ser absorbido por los generadores de carga, otra parte por los combustibles y una parte muy relevante por los consumidores finales en los costos de los productos. Esperemos que este shock sea corto y que los problemas que existen en el Medio Oriente puedan ir resolviéndose para poder volver a valores”.
En tanto, Cristóbal López, country manager Drivin en Chile, señaló que "vemos los cambios no solo como un desafío para las empresas -que hoy enfrentan mayores costos, volatilidad y presión sobre sus márgenes- sino también como una oportunidad. En este contexto, la tecnología deja de ser una ventaja competitiva y pasa a ser una necesidad operativa: hoy es posible optimizar rutas, reducir kilómetros innecesarios y maximizar el uso de cada litro de combustible".
Agregó que "la digitalización de la última milla será clave para adaptarse a este nuevo escenario, permitiendo a las compañías absorber parte de estos impactos, mantener la eficiencia y avanzar hacia una logística más productiva y sostenible, evitando trasladar completamente estas alzas al consumidor final”.
El impacto sobre los precios de la cadena logística
En materia económica, el académico y economista de la Universidad de Santiago de Chile (Usach), René Fernández, sostuvo que “el impacto será inmediato y profundo, puesto que el alza del precio de la bencina y el diésel será considerable. Chile es un país que mueve gran parte de su carga por carretera, motivo por el que un alza tan brusca, obligará a trasladar directamente el costo al precio de los alimentos y productos de la canasta básica, es decir, al consumidor final”.
Lo anterior, a su juicio, “generaría una presión inflacionaria inmediata, afectando primero, los costos directos del transporte, posteriormente, los precios de toda la cadena productiva. Observaremos un alto costo social porque genera un shock de precios en un momento de alta vulnerabilidad como el mes de marzo y desata una ola inflacionaria cuando ese tema estaba dominado”.
Mientras, Antonio Espinoza, investigador del Observatorio del Contexto Económico (OCEC) de la Universidad Diego Portales, dijo que “un alza tan relevante en el precio de los combustibles, en especial del diésel con su incremento de 580 pesos por litro, claramente genera presiones en la cadena logística vía mayor costo de transporte terrestre, el cual es, por lejos, el principal medio de transporte en la cadena logística. Según la Confederación Nacional de Dueños de Camiones, el 98% de lo que se consume, produce, exporta e importa en Chile se moviliza en camiones”.
“En cuanto al transportista, el mayor costo en combustible significará tener que cobrar más para transportar las mercancías con el objetivo de seguir manteniendo sus márgenes de utilidad. De esta forma, los mayores costos de transportes afectarían los precios en la cadena de suministros, los cuales deberán ser pasados al consumidor final vía un mayor precio para seguir manteniendo las utilidades esperadas”, puntualizó.
Por último, explicó que “el efecto sería heterogéneo en los productos, toda vez que cada producto tiene una estructura de costos y suministros distintos, en donde el costo de transporte puede tener una mayor relevancia en algunos que otros. En la medida que más relevancia tenga el costo de transporte en el precio final del producto, más se verá afectado. Por ejemplo, los productos que producen en una parte específica del país y que requieren ser transportados por largas distancias, tendría un mayor efecto en su precio final”.