Comercio Internacional
Aranceles y TLC: la compleja negociación que pone a prueba la relación Chile-EE.UU.
Mientras Washington evalúa nuevos gravámenes por trabajo forzoso y revisa las importaciones de cobre refinado, el sector público y los principales gremios exportadores despliegan una estrategia para resguardar la competitividad de la oferta chilena en uno de sus mercados más relevantes.
Chile enfrenta una semana clave en su relación comercial con Estados Unidos, en medio de dos procesos que podrían afectar el desempeño de sus principales exportaciones. Por una parte, la administración estadounidense evalúa la aplicación de un arancel de 12,5% a productos provenientes de países que, a su juicio, presentan deficiencias en la fiscalización de bienes elaborados con trabajo forzoso. Paralelamente, la industria minera sigue con atención la revisión que Washington realiza sobre las importaciones de cobre refinado, uno de los productos estratégicos para la economía chilena.
La eventual imposición de nuevas tarifas deriva de una investigación iniciada por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), que incorporó a Chile dentro de un grupo de 54 economías bajo análisis en el marco de la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974. Entre el 7 y el 9 de julio se desarrollarán audiencias públicas en Washington, donde representantes del sector público y privado expondrán los argumentos del país antes de que la autoridad estadounidense adopte una decisión sobre la aplicación de los gravámenes.
Frente a este escenario, los principales gremios exportadores coordinaron una estrategia conjunta liderada por Sofofa, con el respaldo de la Cancillería y la Subsecretaría de Relaciones Económicas Internacionales (Subrei). La delegación incluirá a representantes de sectores como el salmón, las frutas, los alimentos procesados, el vino, la madera y las carnes, quienes buscarán resguardar las condiciones establecidas en el Tratado de Libre Comercio vigente entre Chile y Estados Unidos desde 2004. En el caso de la industria salmonera, el objetivo será demostrar técnicamente que el producto debe quedar incorporado dentro de las exenciones arancelarias.
A la incertidumbre sobre los nuevos aranceles se suma la expectativa respecto de la revisión que realiza el Departamento de Comercio de Estados Unidos sobre el mercado del cobre refinado. La definición cobra especial relevancia considerando que el próximo 23 de julio expiran los aranceles de 10% impuestos el año pasado, mientras el sector minero permanece atento a las decisiones que adopte la administración estadounidense y a sus eventuales efectos sobre las exportaciones, la competitividad y la relación comercial entre ambos países.
Para el presidente de Frutas de Chile, Iván Marambio, "Estados Unidos es un mercado estratégico para la fruta chilena y un socio comercial con el que mantenemos una relación de largo plazo, sustentada en el Tratado de Libre Comercio. Confiamos en que los espacios de diálogo y negociación permitirán resguardar una relación comercial que ha generado beneficios tanto para Chile como para Estados Unidos, asegurando el abastecimiento de fruta fresca para los consumidores estadounidenses durante su contraestación".
Por su parte, el presidente de SalmonChile, Patricio Melero, señaló que “nos sumamos a la misión liderada por SOFOFA y los principales gremios exportadores para exponer la posición chilena frente a la inclusión de nuestro país por parte del USTR entre las economías cuestionadas bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974. Nuestra prioridad en Washington es explicar técnicamente por qué el salmón de cultivo debe ser incluido en el Anexo A (exenciones) y no en el Anexo B".
Los aranceles como una moneda de cambio
"Al igual que ocurrió con los aranceles recíprocos, donde el aplicado a Chile era el mínimo y no significaba una pérdida de competitividad relativa de los productos chilenos, el arancel del 12,5% también estaría aplicando para un conjunto de países. En este sentido, se esperaría que tampoco exista una pérdida relevante de competitividad. Chile es el principal país de origen de salmón importado por Estados Unidos, pero los siguientes países (Noruega y Países Bajos) también están bajo la amenaza de estos aranceles, por lo que Chile no perdería competitividad relativa en cuanto a este producto", explicó Antonio Espinoza, investigador del Observatorio del Contexto Económico (OCEC) de la UDP.
Agregó que "en caso de aplicarse también aranceles al cobre como producto específico, también debería aplicarse al resto de países y tampoco debería tener pérdida de competitividad relativa. En definitiva, los aranceles producen cambios transitorios en el patrón de consumo de los productos por parte de Estados Unidos más que una gran reducción en las cantidades exportadas".
Espinoza indicó que "la experiencia ha mostrado que la estrategia de Estados Unidos es usar los aranceles como una moneda de cambio para lograr negociar condiciones a su favor. Si bien la Corte Suprema de Estados Unidos declaró la aplicación de los aranceles recíprocos estuvo fuera de la facultad del presidente, los aranceles a productos específicos como al acero o aluminio no se vio afectada puesto que descansa en una base legal de seguridad nacional".
En opinión del investigador, "los aranceles de trabajo forzoso descansan en la misma base, por lo que el TLC entre Chile y Estados Unidos no tendría relevancia para evitar que estos aranceles se apliquen. Sin embargo, permite que nuestro país tenga un mejor punto de partida que otros países afectados, ya que estos aranceles serían adicionales a los que ya le aplica a cada país. Al final del día la única forma de evitar que estos aranceles afecten a Chile es bajo la negociación con Estados Unidos".
"Las exportaciones de Chile hacia Estados Unidos en 2025 fueron en total de US$ 17.741 millones y son principalmente productos de minería US$9.412 millones -de los cuales 8.684 millones fueron cobre cátodos 8.627 millones-, y de la agroindustria -salmón fresco 1.491 millones y congelados 640 millones-, frutas frescas (especialmente uvas 399 millones de dólares, arándanos y cerezas), productos de madera (465 millones) y litio", sostuvo Víctor Salas, académico del Departamento de Economía de la Usach.
Explicó que "si se aplica un arancel generalizado de 12,5%, serán estos sectores los que se verán afectados en el nivel de sus exportaciones porque los aranceles que se impondrían, tendrán el efecto de subir el costo de las importaciones de ellos por Estados Unidos y los precios para sus productores y consumidores, reduciendo la demanda de nuestros productos".
Consultado sobre los efectos que podría tener en la competitividad de las exportaciones chilenas y la diversificación de los mercados de destino durante los próximos meses, el académico señaló que "la sobretasa de 10% aplicada en 2025 impacta a sectores exportadores chilenos de frutas: uvas, arándanos y manzanas y fruta fresca en general y también a las exportaciones de Chile a Estados Unidos de salmón y sus derivados. Durante 2025, estos productores debieron buscar nuevos mercados y lograron colocar la cosecha con éxito, pero conquistar nuevos mercados requiere tiempo y bajos precios que pueden constituirse una limitante a la vuelta de un par de temporadas".