Comercio Internacional
Marruecos: mucho más que un nuevo mercado para Chile
El fortalecimiento de los vínculos comerciales entre Chile y Marruecos abre una oportunidad que va más allá del intercambio bilateral: aprovechar la infraestructura portuaria, la conectividad y la posición geográfica del país africano como plataforma de expansión hacia Europa y África.
Chile y Marruecos dieron un nuevo paso para profundizar su relación económica con la firma de un protocolo de cooperación en cuarentena y sanidad vegetal y animal entre el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) y la Oficina Nacional de Seguridad Sanitaria de los Productos Alimentarios de Marruecos (ONSSA). El acuerdo establece un marco de cooperación técnica y representa un primer avance para abrir el mercado marroquí a nuevos productos vegetales, animales y sus derivados.
El movimiento adquiere relevancia porque se inserta en una estrategia comercial que trasciende el mercado interno marroquí. En junio, la Subsecretaría de Relaciones Económicas Internacionales (SUBREI) suscribió con Marruecos una declaración conjunta para iniciar conversaciones destinadas a negociar un eventual acuerdo comercial. Para Chile, el objetivo es avanzar en la diversificación de destinos y generar nuevas oportunidades para los exportadores nacionales, particularmente en sectores como los alimentos.
Las primeras señales comerciales muestran que existe espacio para crecer. Durante el primer semestre, las exportaciones alimentarias chilenas a Marruecos superaron los US$9 millones, con un incremento de 14,4% respecto del mismo período del año anterior. A nivel agregado, el intercambio comercial entre ambos países pasó de US$10,4 millones en 2003 a US$80,2 millones en 2025, equivalente a una expansión promedio anual de 9,7% durante ese período.
El potencial, sin embargo, todavía está lejos de materializarse completamente. De acuerdo con la SUBREI, la oferta exportadora chilena presenta un potencial de 89% en el mercado marroquí. La apertura sanitaria busca precisamente generar condiciones técnicas para ampliar el número de productos que pueden ingresar. Frutas frescas como kiwis, uvas, manzanas y peras aparecen entre las alternativas identificadas, junto con frutos secos, productos del mar, vinos y carnes.
En el caso de las carnes, las oportunidades están condicionadas por requisitos específicos, entre ellos certificaciones halal y exigencias sanitarias. El embajador de Chile en Marruecos, Alberto Rodríguez, también ha identificado oportunidades para frutas frescas y productos de mayor valor agregado, como frutas deshidratadas y snacks saludables. En vinos existen posibilidades asociadas a nichos vinculados al turismo y la gastronomía internacional.
Un mercado que busca convertirse en plataforma
El atractivo de Marruecos no se explica únicamente por sus 37 millones de habitantes. Su posición geográfica lo sitúa como un punto de conexión entre África, Europa y Medio Oriente, mientras su infraestructura portuaria y logística le permite desempeñar un papel creciente en las cadenas internacionales de suministro. Esa combinación es precisamente la que puede ampliar el alcance de una eventual relación comercial con Chile.
La primera Rueda de Negocios Europa, África y Medio Oriente organizada por ProChile en Rabat entregó una señal concreta de ese potencial. La actividad reunió a 16 empresas chilenas proveedoras de agroalimentos, productos del mar y vinos con 30 compañías importadoras provenientes de 13 países. En total se realizaron 188 reuniones comerciales, con expectativas de negocios por más de US$16,2 millones.
Entre las empresas participantes hubo exportadores de fruta fresca, frambuesas congeladas, vinos, salmón y mejillones. La misión incluyó además reuniones con organismos vinculados al comercio, agricultura e inversiones de Marruecos, mientras representantes del sector pesquero de ese país identificaron oportunidades de cooperación con Chile en materia de acuicultura y productos del mar.
La dimensión estratégica también aparece en la evaluación realizada por el embajador Alberto Rodríguez. Según explicó, Marruecos cuenta con acceso preferencial a más de 50 países, incluyendo mercados de la Unión Europea, Estados Unidos y parte importante de África. Desde esa perspectiva, el mercado marroquí puede funcionar no solo como destino final, sino como una plataforma para operaciones de alcance regional.
Ese potencial adquiere mayor relevancia en un escenario donde Chile busca reducir la concentración de sus exportaciones. Actualmente, Estados Unidos y China concentran más del 40% de las exportaciones chilenas de agroalimentos, productos del mar y vinos, por lo que incorporar nuevos destinos forma parte de una estrategia para ampliar las alternativas comerciales y fortalecer la resiliencia del comercio exterior.
Tanger Med: un hub que cambia la escala
La dimensión logística de Marruecos tiene uno de sus principales exponentes en el complejo portuario de Tanger Med, cuya evolución durante las últimas décadas transformó al Estrecho de Gibraltar en uno de los principales puntos de conexión entre Europa y África.
El complejo cerró 2025 con 11.106.164 TEUs movilizados en sus cuatro terminales de contenedores, lo que representa un crecimiento de 8,4% respecto del año anterior. La cifra supera incluso el movimiento combinado de Algeciras y Valencia, los dos principales puertos españoles, que registraron aproximadamente 4,7 millones y 5,6 millones de TEUs, respectivamente, durante el mismo período.
La escala alcanzada por Tanger Med lo aproxima a los principales hubs europeos. Como referencia, Róterdam movilizó 13,8 millones de TEUs en 2024, mientras Amberes alcanzó 13,6 millones. Hamburgo, por su parte, se situó en torno a los ocho millones de TEUs. El resultado de Tanger Med consolida así a Marruecos como un actor portuario de escala internacional y refuerza el valor logístico de su ubicación en el Estrecho de Gibraltar.
El desarrollo del complejo responde a una estrategia que buscó integrar infraestructura portuaria, conectividad e industria. Tanger Med incorpora zonas logísticas, conexiones ferroviarias y viales, áreas industriales y una zona franca, configurando un ecosistema que permite vincular el movimiento de carga con actividades productivas y de distribución. Los antecedentes recopilados sitúan además su conectividad en 180 puertos de 70 países y cinco continentes.
Para Chile, esta capacidad agrega una dimensión distinta a la relación comercial con Marruecos. El objetivo no se limita al acceso a un mercado de 37 millones de habitantes, sino que incorpora la posibilidad de utilizar un país con infraestructura portuaria de escala global como plataforma para ampliar la llegada de productos nacionales a otros mercados africanos.
La propia embajadora de Marruecos en Chile, Kenza El Ghali, vinculó el acercamiento bilateral con el desarrollo del Corredor Bioceánico Vial y el futuro Puerto Dakhla Atlántico. A su juicio, ambas iniciativas podrían contribuir a generar nuevas conexiones entre Chile y Marruecos y favorecer la llegada de productos nacionales al mercado marroquí y su posterior proyección hacia otros mercados africanos.
Del acceso sanitario a una nueva ruta comercial
La firma del protocolo SAG-ONSSA adquiere así una importancia que va más allá de su contenido técnico. Para los exportadores agroalimentarios, contar con reglas sanitarias y fitosanitarias claras constituye una condición necesaria para ampliar la oferta disponible en el mercado marroquí. Para el país, representa al mismo tiempo una pieza dentro de una estrategia de mayor alcance.
La apertura sanitaria ocurre además mientras Chile explora un eventual acuerdo comercial con Marruecos. La ausencia actual de un tratado implica barreras arancelarias para determinados productos y constituye uno de los obstáculos identificados por el embajador Rodríguez para aumentar los flujos comerciales.
Por eso, la negociación comercial puede adquirir un papel relevante. Una eventual reducción de aranceles, junto con la solución de barreras regulatorias y sanitarias, permitiría mejorar las condiciones de acceso y ampliar el universo de productos con posibilidades de competir en el mercado marroquí. El desafío será acompañar ese proceso con conocimiento de la demanda, desarrollo comercial y soluciones logísticas competitivas.
La experiencia de la rueda de negocios muestra que existe interés empresarial, pero también que la construcción de nuevos mercados requiere una estrategia sostenida. Las 188 reuniones comerciales desarrolladas en Rabat y los US$16,2 millones en negocios proyectados constituyen una primera señal; convertir esas oportunidades en exportaciones permanentes requerirá continuidad y capacidad de seguimiento.
En este escenario, Marruecos puede ocupar una posición particular dentro de la estrategia de diversificación chilena. No se trata solamente de incorporar un nuevo destino para las exportaciones, sino de evaluar la posibilidad de utilizar una plataforma conectada con mercados de mayor escala. La infraestructura de Tanger Med demuestra que el país ha desarrollado capacidades que pueden complementar esa estrategia.
El desafío, por tanto, será transformar los protocolos, declaraciones y reuniones comerciales en flujos permanentes de carga. Para ello será necesario avanzar en acceso sanitario, condiciones arancelarias, homologación de requisitos, conocimiento del mercado y alternativas logísticas que permitan sostener operaciones regulares.
La relación entre Chile y Marruecos comienza así a adquirir una dimensión que supera el intercambio bilateral. El mercado marroquí ofrece oportunidades para los exportadores nacionales, mientras que su infraestructura y posición geográfica abren la posibilidad de ampliar el radio de acción hacia otros destinos africanos.
La pregunta ya no es solamente cuánto puede vender Chile a Marruecos, sino qué papel puede jugar Marruecos en la construcción de nuevas rutas para las exportaciones chilenas hacia África. En un escenario de diversificación del comercio exterior, esa diferencia puede convertir al país del norte de África en un nuevo componente de la estrategia logística internacional de Chile.