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Marítimo Portuario

Dragado y mayor calado: Antofagasta apuesta por el Corredor Bioceánico

La iniciativa cuenta con financiamiento público y aporte de la empresa portuaria.

El proyecto busca profundizar los sitios 1 y 2 del terminal para atender naves de mayores dimensiones y forma parte de una cartera de infraestructura vinculada a la expansión de la oferta portuaria y al Corredor Bioceánico Capricornio.

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Puerto Antofagasta avanza en una intervención destinada a modificar una de las principales restricciones físicas de su infraestructura: la profundidad disponible en el Frente de Atraque N°1. El proyecto de mejoramiento del dragado de los sitios 1 y 2 contempla remover aproximadamente 46.000 m³ de material del fondo marino, con el objetivo de generar condiciones para recibir naves de mayores dimensiones y ampliar la capacidad operacional del recinto.

La iniciativa corresponde al proyecto “Fase 1: Mejoramiento dragado de los sitios 1 y 2 del Puerto de Antofagasta”, identificado con el código BIP 40045648-0. De acuerdo con los antecedentes de la Empresa Portuaria Antofagasta (EPA), la intervención apunta a alcanzar una profundidad cercana a 15,5 metros en el Frente N°1, condición asociada a la atención de buques de hasta 366 metros de eslora y 14,5 metros de calado.

El volumen previsto incorpora además una particularidad técnica: alrededor de 45% corresponde a sedimentos arenosos y 55% a material rocoso. Esta composición agrega complejidad a la ejecución de las obras y constituye uno de los aspectos centrales de la ingeniería de dragado, tanto por los equipos requeridos como por el manejo y disposición del material extraído.

La iniciativa cuenta con financiamiento público y aporte de la empresa portuaria. El Gobierno Regional de Antofagasta asignó aproximadamente $10.497 millones a la ejecución del proyecto, mientras que EPA contempla un aporte cercano a $1.775 millones, para un costo total estimado de $12.272 millones. La inversión se inserta en una cartera regional destinada a ampliar la oferta de infraestructura portuaria y logística.

En este marco, el proyecto forma parte del convenio de programación entre el Gobierno Regional de Antofagasta y la Empresa Portuaria de Antofagasta, denominado “Ampliación de la oferta portuaria para el cumplimiento de Tratados Internacionales con Paraguay y Bolivia, y captura de demanda de carga por Corredor Bioceánico Capricornio”. La cartera contempla distintas iniciativas destinadas a fortalecer la infraestructura necesaria para captar nuevos flujos de comercio exterior asociados a la integración regional.

La ampliación portuaria requiere mejoras en toda la cadena logística.

Capacidad portuaria y conectividad terrestre

El gobernador regional de Antofagasta, Ricardo Díaz Cortés, destacó el componente estratégico de la inversión regional: “Es muy relevante que los recursos de la región se destinen a proyectos que miran hacia el futuro y contribuyen al crecimiento económico. A través de este trabajo conjunto con Puerto Antofagasta estamos generando condiciones para ampliar la capacidad portuaria y mejorar su continuidad operacional. Además, esta obra permitirá conectarnos adecuadamente con el Corredor Bioceánico y avanzar hacia un verdadero corredor de desarrollo, cuyos beneficios alcancen a toda la ciudadanía”.

La declaración pone el foco en una dimensión que excede la intervención sobre el fondo marino: la capacidad portuaria es uno de los eslabones necesarios para que la conectividad terrestre internacional se traduzca en nuevos flujos de comercio exterior. En ese sentido, el dragado forma parte de una estrategia que busca articular infraestructura marítima, vial, ferroviaria y logística en torno a una mayor integración de la región con los mercados del Atlántico y el Pacífico.

En esta línea, Álvaro Peña, profesor titular de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso y consejero del Consejo de Políticas de Infraestructura (CPI), advierte que el aumento de capacidad portuaria debe estar acompañado por mejoras en toda la cadena logística: “Una mayor capacidad física no garantiza flujos comerciales. Para consolidar una oferta vinculada al Corredor Bioceánico se requiere asegurar la operación y mantención marítima, conectar el puerto con La Negra, Portezuelo y el ferrocarril, y coordinar Aduanas, servicios fiscalizadores, operadores y transportistas mediante plataformas digitales de trazabilidad y programación”.

El académico también plantea que el desarrollo de esta oferta requiere coordinación con los actores que generan y movilizan la carga, junto con indicadores que permitan evaluar sus resultados: “También deben establecerse acuerdos con productores, navieras y operadores internacionales. El éxito deberá medirse por la reducción de tiempos, costos logísticos, cierres operacionales y permanencia de las cargas. Con una gobernanza público-privada, Antofagasta puede consolidarse como plataforma logística multimodal del Pacífico, generando inversión y nuevos encadenamientos productivos”.

Los antecedentes del Consejo Regional identifican dentro de esta estrategia tanto el “Dragado y eliminación de puntas en canalizo de acceso sitio 1-2” como el “Dragado y ampliación de calados sitio 1-2”, junto con proyectos como la Zona de Desarrollo Logístico La Negra, el mejoramiento del Antepuerto Portezuelo y obras asociadas al Molo de Abrigo. De esta manera, la profundización del Frente N°1 aparece como parte de un programa de infraestructura más amplio y no como una intervención aislada.

El proceso de contratación tuvo un primer intento durante 2026, mediante la Propuesta Pública N°001/26, pero la licitación fue declarada desierta. Posteriormente, EPA abrió un segundo llamado, identificado como Propuesta Pública N°019/26, y durante septiembre desarrolló una instancia técnica con potenciales oferentes para presentar las características y requerimientos de la obra. La apertura de las ofertas técnicas está programada para el 20 de octubre, mientras que las propuestas económicas serán abiertas el 27 de octubre de 2026.

Uno de los proyectos es la ampliación del Molo de Abrigo.

Un proyecto que requiere una planificación sin fallos

La complejidad de ejecutar estas faenas sin afectar la continuidad operacional también es parte de los criterios considerados por EPA. “En una obra de estas características, la metodología de dragado y la programación de las faenas deben evaluarse en conjunto con la operación portuaria. Esa planificación es fundamental para coordinar las faenas con las maniobras de las naves y cumplir las exigencias de seguridad y control ambiental establecidas en las bases. Buscamos experiencia especializada y ofertas técnica y económicamente competitivas”, señaló el gerente general de Puerto Antofagasta, Carlos Escobar.

El dragado de los sitios 1 y 2 se relaciona además con otra restricción de acceso marítimo: el canalizo que conecta con la dársena. Antecedentes de EPA identifican sectores con profundidades cercanas a 14,6 metros, condición que puede limitar el ingreso de naves de mayor calado. El mejoramiento de esta vía de acceso forma parte de la estrategia para adecuar la infraestructura marítima a nuevos tamaños de buques y mejorar las condiciones de navegación.

La intervención se desarrolla paralelamente a otras obras destinadas a mejorar la capacidad y continuidad operacional del puerto. Entre ellas se encuentra la ampliación del Molo de Abrigo, proyecto que contempla extender esta infraestructura en 65 metros, con una inversión superior a $45.000 millones. La obra busca mejorar la protección de la dársena frente a condiciones de oleaje y reducir las interrupciones operacionales asociadas a marejadas.

La importancia de estas inversiones trasciende la operación marítima local. Puerto Antofagasta constituye uno de los principales puntos de salida para cargas asociadas a la actividad productiva del norte de Chile y, al mismo tiempo, forma parte de las alternativas logísticas que buscan conectar los mercados y territorios de Argentina, Bolivia, Paraguay y Brasil con el océano Pacífico. En ese escenario, la capacidad de los terminales para recibir naves de mayor tamaño y operar con menores restricciones adquiere relevancia para la competitividad de los corredores internacionales.

El Corredor Bioceánico Capricornio plantea el desafío de articular infraestructura vial, ferroviaria, portuaria y logística entre los países participantes. Para Antofagasta, esto implica contar no solo con conectividad terrestre hacia los pasos fronterizos y los centros productivos del interior, sino también con capacidad portuaria suficiente para transferir nuevos flujos de comercio exterior. El dragado, el canalizo, el Molo de Abrigo y las inversiones logísticas terrestres forman parte de esa ecuación de infraestructura.

Con el segundo proceso de licitación en marcha, el desafío inmediato para EPA será concretar una obra que permita superar las restricciones actuales de calado del Frente N°1. Su ejecución se inserta en una estrategia de largo plazo que busca ampliar la capacidad portuaria de Antofagasta y fortalecer su conexión con las cadenas de comercio exterior del norte de Chile y los mercados vinculados al Corredor Bioceánico Capricornio.