Comercio Internacional
Frutas de Chile defiende exportaciones ante propuesta arancelaria de EE.UU.
El gremio expuso ante la USTR los estándares laborales y de trazabilidad de la industria, en medio de la investigación de la Sección 301. La entidad advirtió que aplicar un arancel del 12,5% afectaría tanto a la cadena logística como al abastecimiento del mercado estadounidense.
La propuesta de aplicar un arancel del 12,5% a productos chilenos en el marco de la investigación de la Sección 301 de Estados Unidos movilizó la semana pasada a representantes del sector exportador nacional. En ese contexto, Frutas de Chile participó en las audiencias públicas realizadas por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), integrando la delegación encabezada por el Gobierno de Chile junto a la Sofofa y otros gremios exportadores.
Durante la presentación, la organización sostuvo que la industria frutícola chilena cumple con elevados estándares laborales y de trazabilidad, respaldados por una institucionalidad robusta y permanentes procesos de auditoría internacional. El gremio enfatizó que la producción destinada a exportación opera bajo mecanismos de control que permiten garantizar la transparencia de sus cadenas de suministro y prevenir cualquier práctica vinculada al trabajo forzado.
Frutas de Chile también destacó el papel que desempeña la oferta nacional en el mercado estadounidense, especialmente durante el invierno del hemisferio norte. Gracias a la producción en contraestación, la fruta chilena complementa la oferta local en períodos donde la disponibilidad de producción estadounidense es limitada o inexistente, contribuyendo a mantener el abastecimiento continuo para consumidores y cadenas de distribución.
El presidente de Frutas de Chile, Iván Marambio, advirtió que la imposición de nuevos aranceles podría traducirse en una menor disponibilidad de fruta fresca, mayores fluctuaciones de precios y un impacto sobre la eficiencia de la cadena logística que abastece al mercado estadounidense. En ese sentido, sostuvo que la oferta chilena resulta difícil de reemplazar debido a los volúmenes disponibles, la oportunidad de los envíos y la confiabilidad alcanzada por la industria exportadora.
Como parte de su exposición, el gremio solicitó que las frutas frescas chilenas sean incorporadas al Anexo A de la propuesta del USTR, categoría que contempla excepciones para productos cuya exclusión contribuye a evitar impactos sobre los precios internos y la seguridad alimentaria de Estados Unidos. La petición se fundamenta en que la oferta chilena cumple con los criterios definidos por la propia autoridad comercial estadounidense.
El planteamiento también estuvo respaldado por antecedentes económicos que reflejan la relevancia de esta cadena para Estados Unidos. Según un estudio de Delphy & Peterson Solutions, las importaciones de fruta chilena generan un aporte cercano a US$2.000 millones al PIB estadounidense, impulsan US$3.500 millones en actividad económica por temporada y sostienen 19.500 empleos vinculados a puertos, frigoríficos, transporte, logística y distribución. Todo ello se enmarca en una relación comercial fortalecida por el Tratado de Libre Comercio vigente entre ambos países desde 2003, con un intercambio bilateral que alcanzó US$34.332 millones durante 2025.