E-Commerce
Recargos ganan protagonismo en el transporte y encarecen la logística B2B
El alza de los costos energéticos y la volatilidad del mercado están impulsando a los operadores a priorizar cargos variables por sobre las tarifas base, generando mayor incertidumbre en los costos de envío y presionando la planificación del comercio electrónico y las cadenas de suministro.
El costo de enviar paquetes vuelve a mostrar presiones al alza, impulsado por un cambio en la estructura tarifaria de los principales operadores. Más que incrementos en tarifas base, la tendencia apunta a una mayor dependencia de recargos variables, lo que introduce nuevos niveles de complejidad en la planificación logística del comercio electrónico B2B.
En este escenario, actores como UPS y FedEx han mantenido ajustes generales en torno al 5,9% para 2026, pero el impacto real en los costos finales está determinado por cargos adicionales asociados a combustible, zonas de entrega, manipulación y dimensiones de los envíos. A esta dinámica se suma el Servicio Postal de Estados Unidos (USPS), que proyecta aplicar un recargo temporal del 8% en paquetería hasta inicios de 2027.
El resultado es una estructura de costos menos predecible para los operadores, donde el precio final del envío depende de múltiples variables que fluctúan con alta frecuencia. Esto obliga a las empresas B2B a revisar sus estrategias de pricing, márgenes y promesas de entrega, en un contexto donde la estabilidad tarifaria pierde relevancia frente a esquemas dinámicos.
El componente más sensible dentro de esta ecuación es el recargo por combustible, que se ajusta periódicamente según los precios internacionales de la energía. La reciente escalada del petróleo, vinculada a tensiones geopolíticas y disrupciones en rutas estratégicas como el estrecho de Ormuz, ha intensificado este efecto, trasladando rápidamente los aumentos a los costos logísticos.
Proyecciones de mercado anticipan un escenario de mayor presión inflacionaria. Estimaciones de Goldman Sachs sitúan el precio del Brent en torno a los US$ 105 en marzo y US$ 115 en abril, con una posterior moderación hacia el último trimestre. Este comportamiento incide directamente en el transporte, elevando costos y afectando las perspectivas de crecimiento económico.
En este contexto, los recargos se consolidan como una herramienta clave para resguardar márgenes en la industria del transporte. Su uso permite a los operadores absorber variaciones de costos sin modificar de forma estructural las tarifas base, trasladando parte de la volatilidad al cliente final y redefiniendo la forma en que se calculan y gestionan los costos logísticos en el comercio electrónico.