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Comercio Internacional

Fruticultura chilena enfrenta presión geopolítica y alza de costos logísticos

Los conflictos bélicos están tensionando variables clave para la logística.

La industria exportadora ajusta su estrategia ante un entorno global más incierto, marcado por tensiones comerciales y disrupciones en la cadena de suministro. Costos de energía, fletes y acceso a mercados condicionan la competitividad del sector.

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El escenario internacional está reconfigurando las condiciones de operación para la fruticultura chilena, en un contexto donde la estabilidad comercial ha dejado de ser una constante. Así lo advirtió el presidente de Frutas de Chile, Iván Marambio, al abordar los factores geopolíticos que hoy condicionan el desempeño exportador del sector.

Durante su exposición en el IFPA BreakFast Seminar, el dirigente planteó que el deterioro progresivo de los marcos institucionales ha debilitado los acuerdos que históricamente ordenaban el comercio global. A su juicio, este cambio ha derivado en mercados más volátiles, marcados por tensiones entre bloques económicos, políticas menos coordinadas y mayores exigencias operativas para las cadenas logísticas.

En este contexto, subrayó que el aumento de conflictos a nivel global está generando impactos directos sobre la continuidad de suministro. La multiplicación de focos de inestabilidad no solo incrementa los riesgos en rutas estratégicas, sino que también presiona los costos asociados al transporte, insumos y seguros, afectando la competitividad de las exportaciones agrícolas.

Marambio advirtió que Chile enfrenta este escenario en medio de la pugna entre grandes economías como Estados Unidos y China, lo que obliga a la industria a adoptar estrategias activas para resguardar su acceso a mercados. En el caso estadounidense, destacó la realización de estudios que evidencian el aporte de la fruta chilena, con cerca de US$4.500 millones por temporada y alrededor de 20.000 empleos generados. Asimismo, relevó el trabajo técnico en curso con autoridades sanitarias para avanzar en la implementación de Systems Approach en uva de mesa.

A nivel sectorial, el dirigente enfatizó la necesidad de fortalecer estándares de calidad y avanzar en mecanismos de autorregulación, con el objetivo de posicionar a Chile como un origen confiable en un entorno más exigente. En paralelo, destacó la importancia de diversificar destinos, valorando las gestiones para profundizar vínculos comerciales con mercados como India, en línea con una estrategia de reducción de dependencia de socios tradicionales.

En materia de costos, alertó que las disrupciones en corredores críticos como el Estrecho de Ormuz están tensionando variables clave para la logística, considerando que por esa zona transita cerca del 20% del petróleo mundial y hasta el 30% de los fertilizantes. Este factor, sumado a la incertidumbre operacional, podría elevar las tarifas de flete a niveles superiores a los registrados en pandemia. En el caso de Chile, estimó que el impacto de estas alzas en la cadena —desde el campo hasta el puerto— fluctúa entre US$30 millones y US$70 millones por temporada.