Logística y Distribución
Robos de camiones: alza sostenida presiona seguros y medidas de protección
El incremento de asaltos en rutas y centros logísticos está elevando las primas, restringiendo coberturas y obligando a reforzar estándares de seguridad en el transporte de carga. La industria incorpora tecnología, monitoreo y control operativo para mitigar el riesgo.
El aumento de 31% en los robos de camiones en Chile se explica, en gran medida, por la creciente concentración de la carga en el transporte terrestre, que sigue siendo el principal modo para la distribución de mercancías a nivel nacional. La operación logística, especialmente desde puertos hacia centros de distribución, expone a los vehículos a tramos críticos donde se incrementa la probabilidad de asaltos.
Los nodos más sensibles se ubican en los accesos a la Región Metropolitana, particularmente en comunas como Quilicura, Pudahuel y Renca, donde se concentran grandes centros logísticos. Estos puntos funcionan como zonas de alto tránsito de carga de valor, lo que los convierte en objetivos prioritarios para bandas organizadas.
Un factor determinante en el alza de estos delitos es la sofisticación de las organizaciones criminales. Se trata, en su mayoría, de robos con intimidación que requieren planificación previa, logística y conocimiento detallado de las rutas y tipos de carga. En este contexto, el acceso a información anticipada -conocido en la industria como “dateo”- aparece como una variable crítica.
“¿Por qué planteamos el tema del traspaso de información? Porque siempre los camiones que son atacados son los que llevan tecnología, carne de vacuno, salmón, que es la materia en el fondo de más fácil reducción en el mercado negro”, señaló Lucas Behncke, especialista en seguros de transporte de Viento Sur Corredores de Seguros, quien puntualizó que este criterio define el perfil de riesgo, dejando fuera productos de menor liquidez, como granos o insumos industriales de baja rotación.
En contraste, operaciones con mayores estándares de seguridad, como el transporte en camiones blindados o bajo protocolos estrictos, presentan menores niveles de siniestralidad. Esto evidencia que la inversión en seguridad tiene un impacto directo en la reducción de la exposición al riesgo.
En materia de evaluación de riesgo, las compañías de seguros han intensificado sus exigencias. La suscripción de pólizas está cada vez más condicionada a la implementación de medidas tecnológicas y operativas, que permitan mitigar la probabilidad de robo y mejorar la trazabilidad de la carga.
“Lo principal está en manos de las compañías de seguro, que son las que vienen a hacer esta transferencia del riesgo, al final se dice transferencia porque en vez de asumir los costos el transportista efectivo o el mandante lo hace la compañía a cambio de un pago de una prima, que es el valor del seguro”, explicó.
Entre las principales variables que hoy inciden en la evaluación destacan la incorporación de sistemas GPS, monitoreo en tiempo real, dispositivos de corte de corriente y servicios de gestión de riesgo externos. Para cargas de alto valor —sobre 50.000 o 100.000 UF— se suma la exigencia de escoltas, lo que incrementa los costos operacionales, pero reduce la exposición.
¿Infraestructura al debe en las carreteras concesionadas?
Otro elemento clave es el análisis del factor humano. Las empresas están profundizando los estudios de antecedentes no solo de los conductores, sino también de su entorno cercano. “Esa es como la forma de prever, aumentar la seguridad, hacer estudios de las hojas personales de los choferes, tanto de sus primos, de sus familiares porque viene mucho del dateo de la información y no solamente hacer un estudio de la persona y sus antecedentes, sino de todo su entorno”, indicó.
A nivel estructural, persisten brechas relevantes en infraestructura vial. La falta de áreas de descanso seguras para conductores en rutas de alto tráfico limita las condiciones de seguridad operacional. “Hay un consenso ahí para que los camiones o los choferes puedan descansar de forma segura en la carretera, de que puedan tener asistencia. En tema de infraestructura vial y seguridad, estamos quedando súper cortos para lo que se mueve y para la realidad de estas operaciones. No hay protección suficiente para que se haga de buena forma”, sostuvo Behncke.
En este sentido, el presidente de la Confederación Nacional de Dueños de Camiones, Juan Araya, señaló que "hay muchas áreas de descanso que no tienen nada, no tienen ninguna información. Los camiones llegan ahí y cualquiera les puede robar, no como los que están al llegar a Santiago que tienen un sistema de control que marca cuando entra el camión y cuando sale. Estamos tratando de que estas áreas sean más tecnológicas".
"Piensa que nosotros pagamos por andar en la carretera, y harta plata, por lo tanto, un concesionario tiene la obligación de mantener la seguridad para la llegada de los camiones. Eso es clave. Hasta ahora las autopistas dejan a libre determinación quién llega, quién sale. Ahora el Ministerio de Seguridad va a 'apretar' el tema, sobre todo, con las concesionarias", indicó el líder de los transportistas.
Si bien grandes empresas de transporte han desarrollado soluciones propias, como patios seguros o redes de apoyo, la mayoría de los operadores -especialmente medianos y pequeños- continúa expuesta a condiciones más vulnerables, ampliando la brecha en estándares de seguridad dentro de la industria.
El factor de los seguros asociados al transporte de carga
El impacto del alza en robos también se refleja en el mercado asegurador. Las compañías han comenzado a restringir coberturas para ciertos tipos de carga, reduciendo los montos indemnizables y elevando las primas. Este ajuste responde a un escenario de mayor siniestralidad y a la necesidad de equilibrar riesgo y rentabilidad.
“Si un transportista, por ejemplo, mueve materia delicada como salmones, los límites a indemnizar por parte de las compañías van a ser disminuidos en el fondo. Te van a solamente cubrir una parte de la carga, te van a exigir más medidas de seguridad y eso viene de la mano con el aumento de la prima. Van a cobrar un seguro más caro si mueves este tipo de carga delicada”, explicó Lucas Behncke.
En paralelo, se observa una segmentación más fina del riesgo, donde variables como frecuencia de viajes, rutas utilizadas y tipo de mercancía transportada inciden directamente en las condiciones de aseguramiento. La correcta transferencia de esta información desde los transportistas hacia las aseguradoras se vuelve determinante para estructurar pólizas adecuadas.
Las tecnologías de trazabilidad, como telemetría y monitoreo en línea, son cada vez más valoradas por las aseguradoras, pero su efectividad depende de su uso activo. La sola instalación de dispositivos no garantiza seguridad si no existe un seguimiento permanente y protocolos de respuesta ante eventos.
“En mi opinión, ayudan bastante siempre que efectivamente se haga un seguimiento y un monitoreo por personas reales que estén haciendo en el fondo el análisis de esta información. Tener el GPS o el estudio de ruta no sirve de nada si no se utiliza en el fondo. Hoy en día, un camión que no tenga GPS te lo pueden asegurar, pero te lo van a asegurar contra coberturas como volcamientos, choques, pero no para robos”, concluyó.
Finalmente, la gestión preventiva aparece como el principal eje de acción para la industria. La revisión anticipada de coberturas, el fortalecimiento de medidas de seguridad y la asesoría especializada permiten reducir brechas antes de la ocurrencia de siniestros. En un escenario de creciente complejidad, la coordinación entre transportistas, aseguradoras y operadores logísticos será clave para contener el avance de este tipo de delitos.