Anuncio

Logística y Distribución

Región de Antofagasta y el corredor bioceánico: de la carga al desarrollo

El Corredor Bioceánico Capricornio ya está generando resultados concretos.

La visión impulsada desde Antofagasta busca aprovechar la conectividad con Brasil, Paraguay y Argentina para generar industria, servicios logísticos, empleo y nuevas oportunidades de comercio exterior en el norte de Chile.

Publicado

El Corredor Bioceánico Capricornio avanza como una de las principales apuestas de integración logística y comercial de Sudamérica. Más allá de su función como ruta para el transporte de mercancías entre el Atlántico y el Pacífico, las autoridades regionales están promoviendo una estrategia orientada a convertir esta iniciativa en una plataforma de desarrollo económico para los territorios involucrados.

“Como ustedes saben, los corredores bioceánicos son en tremenda instancia de desarrollo, puesto que de alguna manera pueden conectar distintos territorios y conectarlos a lo que serían los mercados globales”, explicó el Gobernador de Antofagasta, Ricardo Díaz. La autoridad -en el marco de un seminario organizado por el Consejo de Políticas de Infraestructura- relevó la trascendencia de este tipo de iniciativas.

El proyecto nació a partir de un acuerdo suscrito en 2015 por Brasil, Paraguay, Argentina y Chile, con el objetivo de conectar los puertos del norte chileno -entre ellos Antofagasta, Mejillones, Tocopilla e Iquique- con los principales centros productivos del centro-oeste brasileño. La iniciativa busca ofrecer una alternativa logística más eficiente para las exportaciones sudamericanas con destino a Asia, reduciendo significativamente los tiempos de tránsito respecto de las rutas tradicionales por el Atlántico.

“¿Cuál es la idea? Cuando ellos salen por Buenos Aires y se dan la ruta por el Atlántico, por el canal de Panamá y llegan al continente asiático, demoran alrededor de 90 días, pero si pudieran salir por los puertos chilenos, estarían reduciendo los tiempos a 44 días, es decir, podrían reducir los tiempos en más de la mitad y así poder tener sus productos en góndolas lo antes posible”, señaló el gobernador regional.

Sin embargo, el crecimiento esperado de los flujos de carga también plantea desafíos para las regiones que forman parte del corredor. El aumento del tránsito de camiones y mercancías exige fortalecer la infraestructura vial, portuaria y ferroviaria, además de desarrollar soluciones que permitan ordenar las operaciones logísticas y minimizar los impactos sobre las comunidades locales y los territorios fronterizos.

En este contexto, la Región de Antofagasta ha impulsado una agenda de coordinación con los gobiernos subnacionales de Argentina, Paraguay y Brasil para avanzar desde el concepto de corredor de carga hacia un modelo de corredor de desarrollo. La propuesta contempla complementar la infraestructura física con mejoras regulatorias, coordinación logística, integración productiva y mecanismos que faciliten la generación de nuevas inversiones, industrias y servicios asociados al comercio exterior.

“Creemos que en la medida que a la infraestructura física uno le agrega coordinación logística, se transforma en un corredor logístico. Si a eso le agregamos infraestructura física y blanda, generamos las condiciones para el desarrollo de un comercio y si a eso le agregamos la posibilidad de generar integración y generar la posibilidad de que tanto los productores como los distribuidores de carga generen empresas se pueden ir generando corredores de desarrollo”, sostuvo.

Entre las prioridades identificadas figuran el fortalecimiento de los controles fronterizos.

Rutas ferroviarias, puertos y aeropuertos internacionales

La estrategia considera aprovechar las ventajas competitivas que ofrece la región en materia logística. Antofagasta cuenta con conexiones carreteras y ferroviarias hacia los países vecinos, infraestructura aeroportuaria internacional y complejos portuarios que actualmente concentran una parte significativa de las exportaciones nacionales. A ello se suman proyectos para ampliar la capacidad portuaria y fortalecer la red logística regional mediante nuevas zonas de apoyo a las operaciones de carga.

El gobernador Ricardo Díaz relevó que “en la región tenemos servicios habilitados que nos conectan con Bolivia y con Argentina. Tenemos rutas ferroviarias que también conectan con ambos países, tenemos dos aeropuertos internacionales y aeródromos que también permitirían manejar carga. Tenemos dos grandes puertos internacionales que, en términos de exportación, exportan la misma capacidad que Valparaíso y San Antonio”.

Entre las prioridades identificadas figuran el fortalecimiento de los controles fronterizos, la modernización de procesos aduaneros, la habilitación de áreas de descanso para transportistas, el desarrollo de centros logísticos y la promoción de infraestructura de valor agregado. Asimismo, se busca incentivar la participación de las pymes regionales y fomentar alianzas empresariales que permitan generar nuevas oportunidades comerciales entre los países que integran el corredor.

Otro de los desafíos es consolidar flujos de carga en ambos sentidos. Junto con captar exportaciones provenientes de Brasil, Paraguay y Argentina, la estrategia apunta a incrementar la presencia de productos chilenos en esos mercados, favoreciendo el desarrollo de cadenas logísticas más equilibradas y sostenibles. “Necesitamos carga de retorno, no solamente pensar lo que viene desde Brasil, lo que viene de Paraguay o de Argentina, sino que también qué es lo que vamos a entregar y en esa zona es muy apetecido el salmón chileno, los viñedos y los frutos chilenos”, indicó.

Las autoridades regionales consideran que el Corredor Bioceánico Capricornio ya está generando resultados concretos en materia de integración logística, pero sostienen que su verdadero potencial radica en transformarse en una plataforma de desarrollo territorial. La visión es consolidar un ecosistema que combine infraestructura, comercio, servicios, turismo e industria, permitiendo que los beneficios de la conectividad internacional se traduzcan en mayor inversión, empleo y crecimiento para el norte de Chile y para el conjunto de los países participantes.

“Creemos que el corredor bioceánico es una gran iniciativa que nos permite desarrollar las regiones, nos permite a todos soñar con una región distinta, una región en donde se complementa la logística, donde hay sistemas frigoríficos, zonas logísticas para servicios, oportunidades para que se instale industria, pero también que estimule el turismo y, sobre todo, que estimule las potencialidades de desarrollo”, concluyó.