Logística y Distribución
Certificaciones ISO ganan terreno en la logística minera chilena
La integración de estándares internacionales en transporte, mantenimiento y seguridad busca reducir riesgos operacionales y asegurar la continuidad de las faenas mineras, en un sector donde cada interrupción puede generar millonarias pérdidas.
La minería chilena depende de una cadena logística altamente especializada, donde el transporte terrestre cumple un rol estratégico para movilizar insumos, equipos y productos terminados. En este escenario, las empresas proveedoras del sector están reforzando sus sistemas de gestión mediante la integración de certificaciones ISO, con el objetivo de garantizar operaciones más seguras, eficientes y trazables.
De acuerdo con la Confederación Nacional de Dueños de Camiones, el 95% de las mercancías en Chile se transporta por vía terrestre, mientras que la minería moviliza cientos de millones de toneladas al año. Por ello, cualquier falla en el servicio, el mantenimiento de la flota o el cumplimiento de procedimientos puede afectar la continuidad operacional y generar importantes costos para las compañías.
En este contexto, empresas de movilización logística que operan para la minería están consolidando modelos de gestión integrados basados en las normas ISO 9001, ISO 14001 e ISO 45001. Estas certificaciones abarcan desde la calidad de los procesos hasta la gestión ambiental y la seguridad y salud ocupacional, fortaleciendo la capacidad de respuesta ante las exigencias de la industria.
Ian Maitland, gerente de negocio de ELB, destacó que la aplicación conjunta de estos estándares permite abordar factores críticos para la continuidad de las operaciones. “En el transporte para la minería no basta con movilizar una carga desde un punto a otro. Es necesario asegurar que cada servicio se encuentre correctamente planificado, que los equipos estén disponibles, que los riesgos estén controlados y que exista trazabilidad sobre cada etapa de la operación. Las certificaciones ISO permiten estructurar esa gestión y respaldarla con indicadores concretos, por lo que asegurar su renovación permite fortalecer la cadena de suministro”, señaló.
La norma ISO 9001 contribuye a estandarizar la planificación, ejecución y seguimiento de los servicios, además de fortalecer el control documental, la gestión de proveedores y el tratamiento de no conformidades operacionales. En el ámbito del mantenimiento de flota, facilita la organización de intervenciones, la trazabilidad de fallas y la disponibilidad de equipos, ayudando a prevenir detenciones imprevistas en las faenas mineras.
Por su parte, la ISO 45001 se enfoca en la identificación de peligros, la evaluación de riesgos y la implementación de controles operacionales tanto en ruta como en faena. Según Maitland, “un accidente o una condición insegura no solo pone en riesgo a las personas, sino que también puede interrumpir una operación completa. Por eso, la seguridad debe estar integrada desde la planificación y mantenerse durante toda la ejecución del servicio”.
La ISO 14001, en tanto, incorpora herramientas para reconocer y controlar los impactos ambientales de la operación, incluyendo manejo de residuos, uso eficiente de recursos, medición de consumo de combustible y control de emisiones. Para ELB, uno de los principales desafíos ha sido avanzar desde una gestión basada en la experiencia cotidiana hacia un modelo más estructurado y medible.
“Una certificación no depende únicamente de contar con procesos declarados, sino de que las personas los conozcan, los apliquen y comprendan cómo sus decisiones influyen en la seguridad, la calidad y la continuidad del servicio. Ese es el principal cambio cultural que hemos impulsado en nuestra organización como un compromiso transversal, que a su vez ha permitido transformar un estándar en una práctica operacional”, concluyó Maitland.