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Logística y Distribución

Minería: temporal pone bajo presión continuidad operacional

Un informe identificó cuatro amenazas prioritarias para las operaciones.

El sistema frontal que afecta a diez regiones del país activó protocolos especiales en Sernageomin y volvió a instalar el debate sobre la preparación de la industria frente a paralizaciones prolongadas, interrupciones logísticas y riesgos contractuales.

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La llegada de uno de los sistemas frontales más intensos de los últimos años llevó al Ministerio del Interior a decretar emergencia preventiva entre las regiones de Atacama y Los Ríos. La medida estará vigente entre el 13 y el 21 de julio y responde a la sucesión de cuatro frentes meteorológicos que traerán lluvias, fuertes vientos y nevadas de gran intensidad. En este escenario, la actividad minera aparece entre los sectores con mayor exposición debido a la ubicación de muchas faenas en zonas cordilleranas y de difícil acceso.

Como parte de las medidas preventivas, el Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin) activó su Sistema de Comando de Incidentes a nivel nacional, coordinando el trabajo de sus direcciones regionales desde Atacama hasta Los Lagos. El organismo identificó cuatro amenazas prioritarias para las operaciones: posibles fallas o filtraciones en depósitos de relaves, remociones en masa y aluviones, anegamiento e inestabilidad de taludes, además de interrupciones en los caminos de acceso producto de derrumbes o caída de rocas.

A estos riesgos operacionales se suma un desafío menos visible, pero con importantes implicancias económicas: la continuidad contractual durante una paralización de faenas. Lucas Behncke, especialista en seguros mineros de Ventus Group, advierte que muchas empresas descubren recién durante la emergencia que sus contratos no establecen con claridad la distribución de responsabilidades.

"Cuando una faena se detiene por un temporal, el contrato entre la minera y sus contratistas rara vez define con claridad quién asume los costos de la inactividad y quién responde si un equipo o una persona sufre daño en ese período. Ese vacío se descubre siempre en el peor momento, cuando ya ocurrió el incidente", afirma.

La preocupación es especialmente alta en la zona central, donde conviven operaciones de gran escala con faenas de pequeña y mediana minería que, en muchos casos, cuentan con menor infraestructura de contención frente a eventos extremos. El antecedente más citado por la industria continúa siendo el aluvión de marzo de 2015, que provocó pérdidas estimadas en cerca de US$1.500 millones, de las cuales alrededor del 85% correspondieron al sector minero. Una parte importante de esos daños no estuvo cubierta por seguros, mientras que algunas faenas demoraron hasta ocho meses en recuperar plenamente su operación.

Desde Ventus Group advierten que el costo asociado a la interrupción de las operaciones suele ser mayor al estimado por las compañías al momento de contratar sus pólizas. "Una faena de mediana minería paralizada por bloqueo de caminos puede perder entre diez y quince mil dólares diarios solo en producción no despachada, sin contar el costo de mantener personal y maquinaria detenida en terreno. Cuando la paralización se extiende varios días, como puede ocurrir con este sistema frontal, la diferencia entre una póliza que cubre desde el primer día y otra con un período de carencia de 72 horas es enorme", explica Behncke.

El especialista sostiene que la recurrencia de sistemas frontales de mayor duración obliga a revisar las condiciones de cobertura y los contratos entre mandantes y contratistas. "Las coberturas de paralización de faena suelen tener plazos de espera y topes que no anticipan un evento que se extiende una semana completa y afecta simultáneamente a diez regiones. Eso obliga a revisar los deducibles, los períodos de carencia y si la póliza distingue entre paralización preventiva y paralización por daño efectivo", concluye.

En ese contexto, recomienda verificar que las pólizas contemplen daños por aluviones, fallas de taludes y escenarios de aislamiento por cortes de rutas, riesgos que Sernageomin identifica como cada vez más relevantes para la continuidad operacional de la minería.