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Comercio Internacional

Acuerdo hídrico entre Acades y Frutas de Chile apunta al rol exportador frutícola

El sector agroexportador enfrenta desafíos derivados del cambio climático.

La alianza impulsará iniciativas de desalinización y reúso de aguas para asegurar la disponibilidad hídrica y apoyar el crecimiento sostenible de la producción frutícola destinada a los mercados internacionales.

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La búsqueda de alternativas para enfrentar la escasez hídrica sumó un nuevo impulso con la firma de un acuerdo de colaboración entre Frutas de Chile y la Asociación Chilena de Desalación y Reúso (Acades). La iniciativa apunta a promover el desarrollo y adopción de tecnologías que contribuyan a asegurar el abastecimiento de agua para la agricultura, uno de los sectores más relevantes para las exportaciones del país.

El convenio establece una hoja de ruta conjunta orientada a fomentar el uso eficiente de los recursos hídricos, incorporando la desalinización de agua de mar y el reúso de aguas tratadas como fuentes complementarias para el riego agrícola. Ambas entidades coincidieron en que la seguridad hídrica se ha transformado en un factor estratégico para la sostenibilidad productiva y el crecimiento económico nacional.

Desde Acades destacaron que el sector agroexportador enfrenta crecientes desafíos derivados del cambio climático y la disminución de la disponibilidad de agua. En este contexto, señalaron que las tecnologías de desalinización y reúso han alcanzado niveles de madurez que permiten proyectarlas como soluciones viables para ampliar la oferta hídrica sin afectar ecosistemas ni competir con el consumo humano.

Por su parte, Frutas de Chile enfatizó el impacto económico que tendría ampliar la superficie agrícola bajo sistemas de riego seguro y tecnificado. Según estimaciones del gremio, cada nueva hectárea incorporada a estas condiciones puede generar un aporte cercano a US$ 80.000 para la economía nacional. Bajo esa proyección, sumar 100.000 hectáreas al riego hacia 2030 podría traducirse en una inyección de US$ 8.000 millones y la creación de alrededor de 160.000 empleos permanentes en zonas rurales.

Entre las acciones contempladas en el acuerdo destacan el desarrollo de estudios técnicos, proyectos de investigación aplicada y programas de difusión destinados a evaluar la factibilidad de implementar estas tecnologías en distintas zonas productivas del país. Asimismo, se organizarán seminarios, conferencias y mesas de trabajo para compartir experiencias y fortalecer las capacidades del sector agrícola frente a los desafíos hídricos.

La alianza también considera el análisis de iniciativas legislativas y normativas vinculadas a la gestión del agua, con el objetivo de contribuir a un marco regulatorio que facilite la incorporación de nuevas fuentes hídricas. El convenio tendrá una vigencia inicial de dos años, período durante el cual equipos técnicos de ambas organizaciones coordinarán proyectos y monitorearán el avance de las acciones comprometidas.