Logística y Distribución
Costos del transporte: cómo marcan la presión estructural en la logística
La medición de costos se consolida como herramienta clave para la toma de decisiones en el sector, en un contexto donde la logística representa el 4% del PIB y exhibe alta sensibilidad a variables como combustibles y estructura empresarial.
La estimación de costos del transporte se ha consolidado como un insumo crítico para dimensionar el rol de la logística en la economía chilena y su impacto en la competitividad. Más allá de su función operativa, la logística representa cerca de 4% del PIB, con efectos multiplicadores que elevan su incidencia en otros sectores productivos.
Este peso económico no solo responde a su vínculo con actividades productivas, sino también a su rol habilitante en la vida cotidiana. Desde el abastecimiento de insumos médicos hasta la distribución de bienes de consumo, la logística sostiene flujos esenciales cuya eficiencia depende directamente de una adecuada medición y gestión de costos.
En ese contexto, cuantificar los costos del transporte permite avanzar desde un diagnóstico general hacia una toma de decisiones basada en evidencia. La disponibilidad de modelos y métricas facilita evaluar escenarios, diseñar políticas públicas y monitorear el impacto de cambios regulatorios o tecnológicos en la estructura de costos del sector.
“Tener un estudio, ponerles números a los costos de transporte permite evaluar escenarios e ir monitoreando el efecto de ciertas decisiones que se van tomando. Permite estudiar la intermodalidad […] un análisis de costos de transporte permite identificar zonas de eficiencia de distintos modos de transporte”, señaló el director de Inteligencia de Datos de Conecta Logística, Mauricio Casanova.
Destacó que uno de los principales desafíos estructurales que enfrenta Chile es su geografía. La extensión de más de 4.300 kilómetros, sumada a la lejanía respecto de los principales socios comerciales, introduce sobrecostos relevantes en la cadena logística. Esta condición obliga a optimizar el uso de los distintos modos de transporte y a mejorar la planificación territorial.
A nivel sectorial, el transporte de carga por carretera presenta una alta concentración en ventas, pero al mismo tiempo una marcada atomización en número de empresas. "Hay una cantidad muy grande de empresas cuyas ventas son muy pequeñas. Es un sector muy concentrado, en pocas empresas se acumula casi todo y hay muchas empresas que tienen ventas en el margen de una empresa eficiente. ¿Y qué se dice entonces de este sector? Se dice que es atomizado”, explicó durante el ciclo de charlas en la academia de la Universidad de Los Andes.
Esta atomización incide directamente en la estimación de costos, ya que muchas empresas —especialmente las más pequeñas— no cuentan con registros detallados de sus operaciones. Esto genera distorsiones en la información disponible y dificulta la construcción de indicadores precisos sobre la estructura real de costos del transporte.
Las dos grandes metodologías en estimación de costos
Frente a este escenario, señaló que existen dos grandes metodologías para estimar costos. La primera se basa en encuestas estructurales, como las que utiliza el Instituto Nacional de Estadísticas para construir el índice sectorial, levantando información directa desde las empresas. Su principal fortaleza es la representatividad estadística, aunque presenta altos costos de actualización.
La segunda aproximación, en opinión del director de Inteligencia de Datos de Conecta Logística, consiste en la modelación de empresas tipo, a partir de entrevistas y supuestos técnicos. Este enfoque permite mayor flexibilidad y actualización, además de segmentar por tipo de operación, distancia o carga, aunque introduce decisiones metodológicas sobre qué actores incluir en el análisis.
Ambas metodologías coinciden en identificar una estructura de costos dominada por pocos componentes. La mano de obra (43%) y el combustible (27%) concentran la mayor parte del gasto operativo en el transporte por carretera, seguidos por mantención, neumáticos y servicios asociados. Esta concentración permite simplificar modelos sin perder capacidad explicativa.
Finalmente, la estimación de costos permite analizar la eficiencia relativa entre modos de transporte. Mientras el camión presenta menores costos fijos pero mayores costos variables, el ferrocarril y el transporte marítimo exhiben la estructura inversa. Esta diferencia define rangos de eficiencia modal según distancia y volumen, aportando criterios técnicos para el desarrollo de soluciones multimodales más competitivas.
El Índice de Costos del Transporte en el primer trimestre
El comportamiento del Índice de Costos del Transporte (ICT) durante el primer trimestre de 2026 evidenció una trayectoria volátil, marcada por ajustes en combustibles y componentes operacionales clave del transporte de carga por carretera. Mientras enero inició con una leve alza, febrero registró una contracción y marzo mostró un repunte significativo en los costos.
En enero, el ICT anotó un incremento mensual de 0,2%, impulsado principalmente por el alza en recursos humanos (1,4%), que incidió 0,658 puntos porcentuales. Este aumento fue parcialmente compensado por la caída de los combustibles (-3,2%), reflejando el peso que tiene el diésel en la estructura de costos del transporte.
Durante febrero, el indicador registró una variación mensual de -0,5%, consolidando una tendencia a la baja en el corto plazo. La principal incidencia negativa provino nuevamente del grupo combustibles, con una caída de -2,1%, lo que restó 0,481 puntos porcentuales al índice general. En menor medida, también influyeron las bajas en servicios financieros y recursos humanos.
El escenario cambió en marzo, cuando el ICT experimentó un alza mensual de 2,3%, acumulando 2,0% en lo que va del año. Este repunte estuvo fuertemente explicado por el aumento de los combustibles (12,8%), con una incidencia de 2,838 puntos porcentuales, evidenciando la alta sensibilidad del indicador frente a variaciones en el precio del diésel.
En términos comparativos, el trimestre muestra que los costos del transporte están altamente expuestos a la volatilidad de insumos energéticos, mientras que componentes como mano de obra, mantenimiento y servicios presentan variaciones más acotadas. Esta dinámica refuerza la relevancia del ICT como herramienta para anticipar presiones sobre tarifas de flete y evaluar impactos en la cadena logística.