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Logística y Distribución

Radiografía de flotas logísticas muestra lento avance de electromovilidad

El estudio fue elaborado por el Centro de Movilidad Sostenible y Feedback Research.

Un estudio a 520 empresas revela baja adopción de vehículos eléctricos pese a condiciones operativas favorables, con foco en distribución urbana, ahorro de costos y brechas en infraestructura, financiamiento y conocimiento en la transición logística.

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La adopción de electromovilidad en flotas empresariales en Chile se encuentra en una etapa inicial, marcada por una baja penetración, pero con condiciones operativas que favorecen su desarrollo. El análisis del comportamiento de empresas de distintos tamaños y sectores evidencia que, pese a que la mayoría de las operaciones se concentra en entornos urbanos y recorridos de corta distancia —compatibles con tecnologías eléctricas—, la incorporación de estos vehículos sigue siendo limitada, lo que abre un espacio relevante para mejorar eficiencia, reducir costos logísticos y avanzar en sostenibilidad dentro de la cadena de suministro.

El estudio “Radiografía de la electromovilidad en flotas empresariales”, elaborado por el Centro de Movilidad Sostenible y Feedback Research, se hizo parte de esta problemática a través de una encuesta aplicada a 520 empresas a nivel nacional entre diciembre de 2025 y enero de 2026. El levantamiento, de carácter no probabilístico, consideró responsables de logística, transporte y operaciones, además de dueños y directores, abarcando pequeñas, medianas y grandes empresas con representación tanto en la Región Metropolitana como en regiones.

La muestra refleja una alta participación de empresas pequeñas, con flotas acotadas —principalmente entre 1 y 5 vehículos—, mientras que las medianas y grandes presentan operaciones más diversificadas. Los rubros predominantes son comercio, servicios, transporte y logística, con flotas compuestas mayoritariamente por camionetas (41%), furgones (31%), SUV (30%) y camiones (26%), orientadas principalmente al transporte de bienes y mercaderías.

En términos operacionales, el estudio evidencia que el 47% de las flotas se concentra en distribución urbana y un 30% en trayectos interurbanos cortos, superando en conjunto el 70% de la operación. A nivel de distancia, el 53% de las empresas reporta recorridos diarios inferiores a 100 kilómetros, lo que configura un patrón de uso compatible con la adopción de tecnologías de electromovilidad en entornos urbanos y de última milla.

Pese a estas condiciones favorables, la penetración de vehículos eléctricos sigue siendo baja: solo el 7% de las empresas declara contar con al menos una unidad eléctrica, y apenas un 3% del total de las flotas corresponde a tecnologías eléctricas o híbridas. No obstante, en empresas grandes la adopción alcanza un 30%, evidenciando una mayor capacidad de inversión y evaluación tecnológica en ese segmento.

En cuanto a la disposición futura, cerca del 50% de las empresas manifiesta interés en incorporar vehículos eléctricos mediante compra o arriendo. Las principales motivaciones se concentran en la reducción de costos operacionales —combustible y mantenimiento—, seguidas por beneficios ambientales y mejoras en la imagen corporativa. Estos factores adquieren mayor relevancia considerando que el estudio se realizó previo al alza en los precios de los combustibles.

Entre las principales barreras, las empresas identifican la limitada oferta de modelos, la insuficiente infraestructura de carga y la necesidad de mayores incentivos económicos. Más de la mitad evalúa como insuficiente el rol del Estado en el impulso de la electromovilidad, aunque existe consenso en avanzar hacia regulaciones que fomenten la oferta de vehículos eléctricos y en fortalecer instrumentos como garantías de financiamiento para acelerar la transición.

El análisis muestra señales positivas en la experiencia de uso.

El principal incentivo, la reducción de costos en las empresas

En materia de barreras, Rivas identificó tres ejes principales: costo, carga y factores culturales. “Sabemos que los vehículos eléctricos son, en promedio, más caros que los vehículos a combustión”, indicó, aunque precisó que existen segmentos donde ya se alcanza paridad. Sin embargo, subrayó que la principal brecha ha evolucionado: “la infraestructura de carga como barrera ya tiene un número de respuestas que es casi el doble frente al precio”, lo que evidencia un cambio relevante en las restricciones del mercado.

Desde el punto de vista de la demanda, el análisis muestra señales positivas en la experiencia de uso. “Aquellas empresas que tenían vehículos eléctricos demostraron un interés que era más del doble”, explicó, lo que sugiere una evaluación favorable tras la adopción inicial. A ello se suma la configuración operativa de las flotas, donde “algo así como cuatro quintos recorrían menos de 200 kilómetros y el 77% decía que su flota operaba dentro de una ciudad o de una región”, condiciones que facilitan la electrificación desde una perspectiva técnica y logística.

En términos económicos, Rivas enfatizó que el principal incentivo sigue siendo la reducción de costos operacionales. “Más de la mayoría decían que la principal ventaja de los vehículos eléctricos son los ahorros operacionales”, afirmó, agregando que estos pueden alcanzar “aproximadamente un 70%” en combustible. Este factor adquiere mayor relevancia en el contexto actual de alza en los precios energéticos, lo que refuerza el potencial de la electromovilidad para mejorar la competitividad empresarial.

A nivel regulatorio y de infraestructura, el ejecutivo planteó desafíos concretos para acelerar la transición. “Tenemos que continuar con la aplicación y profundización de los estándares de eficiencia energética”, sostuvo, junto con abordar la principal barrera identificada: la carga. En esa línea, advirtió que “los plazos que demora la conexión a la red eléctrica son tiempos muy largos” y propuso medidas como tarifas flexibles, incentivos a la carga pública y ajustes regulatorios para facilitar el acceso, concluyendo que estas acciones son clave para escalar la adopción en flotas comerciales.

Esta brecha responde a factores como financiamiento y desconocimiento.

La baja adopción es uno de los puntos críticos en el sistema

Margarita Amaya, directora de Gestión Corporativa en Conecta Logística, situó la electromovilidad como un fenómeno transversal en la cadena logística, más allá del transporte. “Impacta mucho más allá de lo que puede parecer solo como el transporte, afecta la planificación, en las bodegas y con los tiempos de carga”, afirmó, destacando que su adopción incide directamente en la eficiencia operativa, la economía de las empresas y, en última instancia, en el funcionamiento de la cadena de suministro.

Desde una perspectiva sectorial, la ejecutiva advierte un rezago en la logística urbana. “Creo que esta encuesta lo que nos muestra es que este proceso está todavía un poco en blanco y negro”, señaló, agregando que “estamos atrasados en logística urbana en materia de la implementación de electromovilidad”. En esa línea, enfatizó que el foco debe estar en el transporte de carga urbano, donde existen condiciones más favorables para avanzar en electrificación.

Uno de los principales puntos críticos identificados es la baja adopción en empresas pequeñas y medianas. “Me cuesta creer que el 90% de las empresas que hoy día no tienen ni un solo vehículo eléctrico, no tengan algunas rutas que ya pudieran estar operando en la electromovilidad”, sostuvo. A su juicio, esta brecha responde a factores como financiamiento y desconocimiento: “puede que haya una brecha muy fuerte de desconocimiento sobre los beneficios (…) y también sobre la posibilidad de entender lo que está pasando”.

En el ámbito económico, Amaya reafirma la existencia de ventajas operacionales. “Hay ahorros operacionales y hoy día, con la circunstancia del precio de los combustibles, evidentemente que ese beneficio aumentó”, indicó, subrayando que el desafío está en evaluar cada operación y avanzar hacia esquemas mixtos. Además, destacó beneficios adicionales como la reputación corporativa: “la mejor imagen reputacional tiene un impacto relevante en optar quizás a clientes que además están dispuestos a pagar más”.

En términos operativos, la ejecutiva plantea que existen condiciones concretas para avanzar en electrificación sin depender completamente de infraestructura pública. “Hay algunas operaciones que hoy día tienen suficientes periodos de descanso y podrían cargarse en las propias instalaciones”, explicó, relevando la importancia de la planificación logística. Finalmente, hizo un llamado a anticipar la transición: “la adopción es un proceso, es bueno empezar tempranamente y no llegar al último”, advirtiendo que postergar decisiones puede afectar la competitividad y la capacidad de adaptación de las empresas.