Logística y Distribución
Logística farmacéutica gana protagonismo ante desafíos globales
La necesidad de garantizar la continuidad del abastecimiento, mantener la integridad de los productos y responder a mayores exigencias regulatorias está impulsando una visión cada vez más estratégica de la logística en la industria farmacéutica.
Las crecientes interrupciones en las cadenas de suministro, las restricciones de rutas internacionales y la presión sobre los costos logísticos han elevado la importancia de la logística farmacéutica dentro de la industria de la salud. En un sector donde la calidad y disponibilidad de los productos impactan directamente en pacientes y sistemas sanitarios, la gestión logística se ha convertido en un factor clave para asegurar la continuidad operacional y el abastecimiento.
A diferencia de otras industrias, el transporte de medicamentos, vacunas, productos biológicos, reactivos y dispositivos médicos requiere una planificación altamente especializada. Cada embarque debe considerar variables como sensibilidad a la temperatura, vida útil, requisitos regulatorios, trazabilidad y gestión de riesgos, además de la coordinación entre múltiples actores a lo largo de toda la cadena de suministro.
Según explica Elizabeth Poblete, Pharmaceutical Logistics Specialist & Commercial Executive de International Line, el desafío va mucho más allá del simple traslado de mercancías. “En logística farmacéutica no basta con mover una carga de un punto a otro. Lo relevante es asegurar que el producto mantenga sus condiciones, llegue en el tiempo adecuado y cumpla con los estándares que exige una industria directamente vinculada con la salud y calidad de vida de las personas”, señala.
En este escenario, tanto el transporte aéreo como el marítimo cumplen funciones complementarias. Mientras la vía aérea sigue siendo fundamental para cargas urgentes, productos de alto valor o embarques con vida útil limitada, el transporte marítimo ha ganado espacio en operaciones planificadas que requieren movilizar mayores volúmenes bajo condiciones controladas. La elección entre ambas alternativas depende de las características del producto, los requisitos regulatorios y los niveles de riesgo asociados a cada operación.
Uno de los aspectos más críticos continúa siendo la cadena de frío, elemento indispensable para preservar la calidad, seguridad y eficacia de numerosos productos farmacéuticos. “Mantener condiciones adecuadas durante todo el proceso logístico permite proteger la calidad, seguridad y eficacia de los productos. Esto requiere monitoreo, control, registro, protocolos claros y una comunicación permanente entre todos los involucrados”, advierte Poblete.
La especialista sostiene que la planificación debe extenderse hasta la última milla, incorporando monitoreo permanente, trazabilidad y planes de contingencia que permitan anticipar posibles desviaciones. En un entorno global cada vez más incierto, las empresas del sector están avanzando hacia modelos logísticos más coordinados y predictivos, donde la gestión de riesgos, la continuidad operacional y la visibilidad de la cadena se transforman en elementos centrales para responder a las exigencias del mercado de la salud.