Columna de Opinión
Fortalecer la infraestructura fronteriza
Juan Pedro Sepúlveda, académico de la Universidad de Santiago y miembro del Comité Logístico del Consejo de Políticas de Infraestructura (CPI), analiza las obras de infraestructura en la frontera que vendrán a potenciar las necesidades en materia de transporte, comercio exterior y turismo en el país.
A inicios de abril, el ministro de Obras Públicas, Martín Arrau, expuso en la visita presidencial a Argentina, el interés de poder mejorar los pasos fronterizos entre ambos países. Modernizar la conectividad andina es una necesidad imperativa para agilizar las exportaciones, el transporte logístico y potenciar la integración y el turismo.
De acuerdo con los registros oficiales, existen 26 pasos internacionales habilitados que poseen infraestructura aduanera a lo largo de la frontera chileno-argentina. Históricamente, ha habido disparidad en este tipo de infraestructura: solo nueve de ellos cuentan con una pavimentación completa en territorio nacional. No obstante, destacan por su conectividad y buen estado de conservación cruces consolidados como el Cristo Redentor, el Paso de Jama, Cardenal Samoré, Pino Hachado e Icalma, a los que se suma el reciente avance de pavimentación hacia el Paso Mamuil Malal, por el lado argentino.
Para superar las brechas existentes, está en marcha el “Plan Nacional de Complejos Fronterizos”, cuyo presupuesto para la Unidad de Pasos Fronterizos aumentó un 48% (2024-2025) con el objetivo de monitorear y modernizar 40 recintos. Entre los proyectos en ejecución más relevantes de los ministerios de Obras Públicas e Interior figuran las obras de conservación y mejoramiento en los complejos de Chacalluta, Colchane y Ollagüe, que en conjunto superan los $18.200 millones. Asimismo, resalta la construcción del nuevo Complejo Fronterizo Pichachén, en la Región del Biobío, por $22.600 millones, el que ya presenta un 36% de avance. A nivel de megaobras estructurales, persiste en la agenda la concreción de los túneles de baja altura Agua Negra y Las Leñas, los que hoy exploran modelos de financiamiento vía iniciativa privada para asegurar su viabilidad comercial y eliminar los prolongados cortes por nevadas invernales.
El éxito de nuestra infraestructura aduanera está directamente vinculado a la consolidación de los grandes corredores logísticos. En abril de 2025, el Gobierno presentó el Plan de Acción para el Corredor Bioceánico, un megaproyecto de más de 2.400 kilómetros que unirá a Brasil, Paraguay y el noroeste argentino con los puertos chilenos de Antofagasta, Iquique y Mejillones.
Este plan ampara la ejecución de 22 proyectos viales estratégicos, la construcción de puertos secos y la optimización de los controles fronterizos, proyectándose el inicio oficial de sus operaciones para el primer semestre de 2026.
En paralelo, por la zona centro-sur, el Paso Pehuenche se afianza como un corredor importante: en 2025 registró 100.000 ingresos de personas a nuestro país, mientras las autoridades binacionales continúan ejecutando una agenda conjunta para adecuar su infraestructura y habilitar definitivamente el transporte de carga pesada todo el año.
En suma, avanzar en infraestructura a lo largo de la frontera es una necesidad, para potenciar el comercio exterior, dar conectividad e impulsar el turismo, por lo que nuestro país debe realizar inversiones que contribuyan a la economía binacional.