Columna de Opinión
Soluciones ante el cierre del Paso Los Libertadores
Alberto Undurraga, Gerente General de ComúnAcuerdo y asesor del Consejo de Políticas de Infraestructura, plantea que el cierre de Los Libertadores expone la dependencia de Chile de un único corredor y llama a avanzar en pasos alternativos como Agua Negra y Las Leñas.
El Paso Los Libertadores está cerca de completar un mes de cierre ininterrumpido, con la ruta bloqueada por nieve y vientos. La decisión es correcta para cuidar la seguridad de todas las personas que transitan por él y trabajan en el complejo, pero sus consecuencias deben llevarnos a tomar decisiones mayores como país.
El impacto es severo. En 2025, más de 6,5 millones de toneladas de carga cruzaron por este corredor —frutas, carnes, lácteos, insumos industriales, minerales—. En las últimas semanas hubo más 2.000 camiones varados, con pérdidas directas que se estiman entre US$ 450 y US$ 800 por vehículo al día. Detrás de cada camión hay una empresa que no puede exportar, un comercio sin mercadería, una faena paralizada, y familias que se perjudican a ambos lados de la cordillera. Cuando la espera se mide en semanas, el daño económico se multiplica.
Existen medidas de corto y mediano plazo que se han planteado y son necesarias. Mejorar la maquinaria de despeje, reforzar los sistemas de alerta temprana que permitan anticipar cierres, digitalizar los procesos aduaneros para reducir las demoras cuando el paso reabre, y exigir a exportadores e importadores que incorporen el riesgo climático en su planificación logística. También es posible hacer inversiones en el propio paso que aumenten su resiliencia. Nada de esto es imposible ni costoso en términos relativos.
Pero el problema de fondo no se resuelve con gestión: la zona central de Chile depende de un único corredor terrestre ubicado a 3.200 metros de altitud, rehén estructural de cada invierno. La solución definitiva exige construir pasos alternativos. La buena noticia para ello es que dos proyectos llevan más de una década de maduración técnica y cuentan con marcos institucionales ya aprobados.
El primero es el Túnel Agua Negra, en la Región de Coquimbo, que conectaría con la Provincia de San Juan. En 2017, el BID aprobó los recursos necesarios para su primera fase constructiva. El proyecto tiene entidad binacional constituida y ha vuelto a tomar impulso en 2026. Es un activo diplomático y técnico que no deberíamos seguir dilapidando.
El segundo es el Paso Las Leñas, que conecta la Región de O’Higgins con la Provincia de Mendoza. Su ventaja es geográfica: se ubica a una altitud significativamente menor que Los Libertadores, lo que reduce de forma drástica el impacto de las nevazones. Al igual que Agua Negra, existe la arquitectura institucional, con entidad binacional constituida desde 2016. Lo que falta es la decisión de financiar los estudios que faltan para luego construir.
No se trata de reemplazar Los Libertadores, que seguirá siendo el corredor principal. Se trata de dejar de depender exclusivamente de un paso que, con creciente frecuencia e intensidad, puede quedar bloqueado durante semanas.
La gestión de la contingencia le corresponde a los gobiernos. Y también les corresponde proyectarse. Cuando el problema se repite, cuando las iniciativas alternativas han madurado técnica e institucionalmente, y cuando la realidad lo exige con urgencia, ya no hay razón para seguir difiriendo las decisiones. Es el momento.