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Logística y Distribución

Combustibles: la revisión del Mepco abre el debate por impacto logístico

La discusión fue instalada por el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz.

El Gobierno evalúa eventuales cambios al Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles ante el alza internacional del petróleo. Transportistas y expertos advierten que una menor capacidad de amortiguación podría elevar los costos del transporte, presionar la inflación y trasladarse a los precios finales de los productos en la cadena logística.

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El alza del precio internacional del petróleo volvió a tensionar el debate sobre los mecanismos que Chile utiliza para amortiguar las variaciones en el costo de los combustibles. En medio de la incertidumbre generada por el conflicto en Medio Oriente y el impacto que esto puede tener en los mercados energéticos, el Gobierno inició una revisión del funcionamiento del Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles (Mepco), herramienta clave para moderar las fluctuaciones en los valores internos de las gasolinas y el diésel.

La discusión fue instalada por el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, quien señaló que el Ejecutivo se encuentra evaluando eventuales cambios en el sistema ante el fuerte incremento del petróleo en los mercados internacionales y las presiones que esto genera sobre las finanzas públicas. La autoridad indicó que el análisis considera tanto el contexto internacional como la situación fiscal del país.

Según explicó el secretario de Estado, el mecanismo no elimina las alzas internacionales de los combustibles, sino que permite distribuir su impacto en el tiempo. En la práctica, el sistema posterga parcialmente las variaciones de precio durante algunas semanas, lo que evita incrementos bruscos para los consumidores, aunque no impide que finalmente estos ajustes se traspasen al mercado interno.

El debate se produce en un escenario particularmente complejo, marcado por un fuerte incremento en el valor del crudo. De acuerdo con las autoridades económicas, el aumento registrado en las últimas semanas corresponde a uno de los saltos más pronunciados observados en décadas, lo que eleva significativamente el costo de mantener el mecanismo activo. Desde el Ministerio de Hacienda advirtieron que, si el petróleo se mantiene por sobre los US$100 por barril durante un periodo prolongado, el gasto asociado al sistema podría alcanzar cifras cercanas a los US$3.000 millones.

En ese contexto, el Ejecutivo planteó que es necesario evaluar alternativas que permitan administrar de mejor manera los recursos fiscales disponibles. El Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles (Mepco), creado en 2014, opera mediante ajustes en la componente variable del impuesto específico a los combustibles. Cuando los precios internacionales suben, el mecanismo reduce parte de la carga impositiva para amortiguar el impacto en el mercado local; cuando bajan, ese alivio se revierte gradualmente.

La posibilidad de introducir modificaciones al sistema ya comenzó a generar debate político. Desde la oposición, algunos parlamentarios advirtieron que no respaldarán cambios que terminen debilitando un instrumento que, a su juicio, ha permitido proteger a los consumidores frente a crisis externas en el mercado energético. Mientras tanto, el Gobierno sostuvo reuniones con representantes del oficialismo y la oposición para explorar posibles alternativas.

En este sentido, la Confederación Nacional de Dueños de Camiones de Chile informó -a través de un comunicado- que sigue el tema con mucho interés producto de la importancia que tiene el precio de los combustibles para los costos del transporte. "Necesariamente, una modificación cambiaría la estructura de precios de la cadena logística, dado que el fin de la amortiguación impactaría los precios de las mercaderías, de las que el 95% son movilizadas por transporte terrestre, cuyo destino son los consumidores finales", señaló.

"En tal sentido, esta Confederación está dispuesta a entregar su opinión en caso que se proponga alguna fórmula de reemplazo en el Mepco, tanto con las autoridades económicas como igualmente de discutirse en el Parlamento", concluyó el gremio que reúne a los transportistas nacionales.

"Al final, esto lo va a terminar pagando el consumidor", señala Julio Villalobos.

Alza en tarifas de transporte, alza en el producto final

Para Julio Villalobos, director del Centro de Transporte y Logística Universidad Andrés Bello, “si reduce su capacidad de amortiguar alzas, la reacción natural de las empresas de transporte y logística es traspasar eso a precio, y eso está en los mecanismos de reajustabilidad de tarifas de transporte que, dependiendo de los plazos en los cuales se hace, supone una cierta capacidad de las empresas de transporte de amortiguar con su capital de trabajo durante un período esas alzas de combustible y después poder traspasarlas a sus tarifas”.

El académico agregó que “si los generadores de carga o las cadenas logísticas se ven enfrentados a un alza de tarifas de transporte y logística, eso se va a los precios de los productos finales con los impactos en reducción de consumo y baja en la actividad económica. Al final, esto lo va a terminar pagando el consumidor de aquellos productos más intensivos en servicios de transporte y logística. También hay una preocupación por las zonas más extremas que requieren mayor transporte y terminan siendo pagados en mayor medida en los puntos lejanos de consumo”.

“La dinámica es que se van a ver afectadas muchas empresas de transporte porque sus mecanismos de reajustabilidad a veces están desplazados en el tiempo, son cada uno o dos meses, cada seis meses, y si sube ahora y después la reajustabilidad es en unos meses mayor, es el transportista quien tiene que amortiguar durante ese período el sobrecosto del petróleo que podría ser dramático si es que las circunstancias internacionales así siguen”, comentó Villalobos.

Por último, el director del Centro de Transporte y Logística Universidad Andrés Bello, sostuvo que “hay empresas que tienen mecanismos de reajustabilidad en el menor plazo, lo que va a suceder es que eso se va a ir muy rápidamente a tarifa y si se va a tarifa se va a ir al precio del producto final, con los impactos ya mencionados como inflación, menor consumo, menor actividad económica”.

El problema es la alta dependencia del transporte terrestre del diésel.

El problema de la nula sustituibilidad del producto

Juan Ortiz, economista sénior del Observatorio del Contexto Económico (OCEC) de la Universidad Diego Portales, explicó que “si estamos hablando de eliminar el mecanismo de estabilización lo que genera son cambios en cuanto al impuesto específico final que se gatilla semana a semana y que cambian las condiciones en cuanto al nivel que se pueda -al final del día- devolver o recuperar del impuesto específico. Por lo tanto, acá un poco la discusión que creo que se va a dar es hasta qué punto se puede haber modificado algún componente de este mecanismo de devolución a la luz de cambios en cuanto al impuesto específico al petróleo o a diésel”.

El investigador agregó que “el margen de maniobra es muy limitado porque hay nula sustituibilidad de este producto en particular. Consideramos que el transporte de camiones utiliza el diésel, por lo tanto, no tiene un sustituto real en el corto plazo para poder modificar esto. A largo plazo, hay mecanismos donde perfectamente puede migrar o incentivar más hacia sustituirse este tipo de parque automotor hacia la electromovilidad. Es factible ese elemento, pero a corto plazo no”.

Por último, sostuvo que “como tenemos una demanda relativamente inelástica, la incidencia en cuanto al alza de precios se termina traspasando y eso opera tanto a nivel de una empresa como a nivel de las personas naturales, considerando que este producto tiene esta particularidad de poca sustituibilidad. Por lo tanto, esto lleva a que conlleve mayores costos para las empresas que -de alguna forma- se van a terminar traspasando en una cadena en cuanto a mayores precios al consumidor final”.

En este escenario, el debate sobre el futuro del Mepco trasciende la discusión fiscal y se instala también en el funcionamiento de la cadena logística y en el costo de vida de los consumidores. La alta dependencia del transporte terrestre del diésel -clave para movilizar cerca del 95% de las mercancías en el país- limita las posibilidades de absorber aumentos sin trasladarlos a tarifas y precios finales.

Por ello, cualquier modificación al mecanismo no solo tendrá implicancias para las cuentas públicas, sino también para la estabilidad de los costos logísticos, la inflación y la competitividad de las cadenas de suministro, especialmente en regiones alejadas donde el transporte tiene mayor incidencia en el valor final de los productos.