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E-Commerce

E-commerce en Chile: la logística enfrenta su mayor desafío urbano

El e-commerce ha acelerado la adopción de soluciones tecnológicas en la cadena logística.

La expansión sostenida de las compras online está reconfigurando la red logística nacional, impulsando nuevos esquemas de distribución urbana, mayor adopción tecnológica y una presión creciente sobre costos, infraestructura y sostenibilidad en la última milla.

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El avance del comercio electrónico en Chile ha generado un cambio estructural en la configuración de la red logística, con efectos directos sobre la planificación, capacidad y costos del sistema. El incremento sostenido de los pedidos de bajo volumen y alta frecuencia ha modificado los flujos tradicionales de carga, desplazando parte relevante de la operación desde esquemas de distribución masiva hacia modelos atomizados, con mayor exigencia operativa y menor margen de error.

Este nuevo patrón de demanda ha tensionado especialmente la logística urbana, donde la última milla concentra hoy una proporción significativa de los costos totales de distribución. La congestión vial, las restricciones horarias, la escasez de suelo logístico y las expectativas de entregas en 24 horas o menos han obligado a rediseñar rutas, ampliar flotas dedicadas y aumentar la coordinación entre actores públicos y privados para sostener niveles de servicio.

En paralelo, el e-commerce ha acelerado la adopción de soluciones tecnológicas a lo largo de la cadena logística. Herramientas de trazabilidad en tiempo real, optimización de rutas, gestión predictiva de inventarios y automatización de procesos se han vuelto claves para absorber la volatilidad de la demanda y mejorar la eficiencia operativa. En este contexto, la capacidad de adaptación de la red logística nacional se consolida como un factor crítico de competitividad para el comercio y la distribución en el país.

“Cuando nos referimos a la logística del comercio electrónico, estamos hablamos de todo lo que ocurre después de hacer clic en "comprar". Esa acción se traduce en el viaje completo del producto: desde el almacén del proveedor hasta las manos del cliente. En este trayecto, se contemplan tareas como guardar stock, preparar pedidos, empaquetar, enviar y también gestionar devoluciones. Todo ello representa la base para que un e-commerce sea dinámico y ágil”, señaló Jaime Dacaret, country manager de DHL Express Chile.

El ejecutivo agregó que “más allá de repartir un paquete, la logística condensa la optimización de procesos de forma ágil y confiable, haciendo un manejo correcto no solo del producto sino también la información, lo que influye además en la reducción de costes para alcanzar la meta común: que el pedido llegue en tiempo y forma”.

En este sentido es importante considerar que las compras online se consolidaron en Chile y mostraron un repunte importante en 2025. “Según el Comité de Comercio Electrónico de la Cámara de Comercio de Santiago (CCS), las ventas por Internet tuvieron un crecimiento aproximado de 10% en 12 meses. Sumado a lo anterior, S&P GLOBAL precisa que el e-commerce representa el 14% del total del retail, datos que posicionan a Chile como uno de los mercados digitales que más se está desarrollando en la región”, explicó Dacaret.

Entender la ciudad en su modo de transporte de carga

Para el director del Centro Interdisciplinario de Data Science de la Universidad Diego Portales, Rodrigo Garrido, el principal impacto del e-commerce en la logística ha sido “el desplazamiento del cuello de botella hacia la última milla urbana. Hoy no es mover pallets a tiendas, es entregar miles de pedidos pequeños, con alta exigencia de tiempo. En el retail, vemos dark stores y micro fulfillment en zonas urbanas como supermercados y retailers operando bodegas solo para despacho online”.

Para el académico “en couriers, el ruteo dinámico, los puntos de retiro y lockers pasan a ser tan importantes como la flota. Esto obliga a rediseñar capacidad, horarios de operación y turnos laborales, ubicación de nodos y relación con los municipios”.

En opinión del director del Centro de Transporte y Logística de la Universidad Andrés Bello, Julio Villalobos, “la ciudad no se comporta de la misma manera en todas sus zonas, pero en las zonas más residenciales principalmente se han visto sometidas a un incremento en los vehículos de distribución y los procesos y la cantidad de entregas que se hacen. Esto es una preocupación importante para los planificadores, particularmente los municipales, que van entendiendo que las propias características de cada uno de sus municipios determinan logísticas particulares y cada vez más intensas”.

Respecto a los cambios estructurales que se observan en los modelos de bodegaje y cross-docking para responder al aumento de envíos de menor volumen y mayor frecuencia, el country manager de DHL Express Chile, Jaime Dacaret, sostuvo que “hay una creciente tendencia en la que pequeños players están externalizando su bodegaje para lograr mejores tiempos de entrega, canalizar mejor los eventos peak sin sacrificar la promesa y liberar foco de sus ejecutivos, que gastan gran parte de su tiempo en la operación con el fin de que puedan enfocarse en el negocio”.

En tanto, el académico de la Universidad Diego Portales, Rodrigo Garrido, explicó que “se pasa del centro de distribución tradicional a redes híbridas con centros regionales y hubs urbanos. Los operadores 3PL están invirtiendo fuerte en clasificación, cross-docking rápido y picking por unidad, porque el valor ya no está en almacenar, sino en mover y preparar pedidos muy rápido. Aumenta la automatización, el slotting dinámico y la integración WMS–TMS para sostener alta frecuencia con costos controlados”.

Por su parte, Julio Villalobos de la Universidad Andrés Bello, aseguró que los cambios estructurales vienen en dos dimensiones. “Una física, que claramente tiene que ver con la transformación de los metros cuadrados del retail tradicional en dark stores, es decir, pequeños centros de distribución que agilizan la entrega a los clientes que ya no van al lugar físico a comprar, sino que lo hacen a través del comercio electrónico”, indicó.

El desarrollo del e-commerce está consolidando una transformación profunda.

Cómo integrar las operaciones de bodega-ciudad-puerto

El otro cambio -dijo el académico- tiene que ver con “la digitalización y el uso de los datos también en la logística para responder a este cambio estructural. Y eso supone conocer, predecir con análisis sofisticados, con big data, con comportamiento de los consumidores, con herramientas de inteligencia artificial para anticiparse a los consumos y poder disponibilizar los stocks de manera de responder y de predecir estos comportamientos o inducirlos muchas veces y poder tener respuestas más eficientes, más cercanas y mejores niveles de servicio a los clientes”.

Sobre los desafíos y oportunidades qu abre este nuevo escenario para la eficiencia, sostenibilidad y competitividad de la logística en Chile, el ejecutivo de DHL Express señaló que lo principal es “gestionar la expectativa del consumidor, quien exige mayor inmediatez, una experiencia omnicanal y tiempos de entrega reducidos. Esta presión por la velocidad debe equilibrarse con operaciones que sean flexibles y capaces de mitigar las inconvenientes por posibles retrasos”.

Sobre lo mismo, Rodrigo Garrido de la UDP, planteó que “el desafío mayor es productividad urbana y sostenibilidad: congestión, emisiones, fallas de primera entrega, así como también en estabilidad laboral en un Chile con mucha diversidad cultural y de nacionalidades. Pero hay oportunidades claras, como por ejemplo consolidación inteligente o digitalización avanzada para predicción, ruteo y gestión de capacidad. A nivel país, puertos cruces fronterizos y aeropuerto toman un rol más activo en e-commerce transnacional, con operaciones más rápidas, clasificación anticipada y servicios logísticos de alto valor agregado. Quien logre integrar bien ciudad–bodega–puerto/aeropuerto, va a ganar competitividad”.

En conjunto, el desarrollo del e-commerce está consolidando una transformación profunda y permanente de la logística en Chile, donde la eficiencia operativa, la integración tecnológica y la gestión del entorno urbano pasan a ser variables estratégicas. La capacidad de articular redes más flexibles, sostenibles y coordinadas será determinante para absorber el crecimiento de la demanda digital, reducir costos sistémicos y fortalecer la competitividad del país en un escenario de comercio cada vez más intensivo en velocidad, datos y servicio.