Anuncio

Comercio Internacional

"Tenemos grandes expectativas de que con el nuevo gobierno muchas cosas se destraben"

Loreto Seguel, presidenta ejecutiva del Consejo del Salmón.

El sector advierte que restricciones regulatorias y ambientales limitan el aumento de la producción en un contexto de alta demanda internacional. La presidenta ejecutiva del Consejo del Salmón, Loreto Seguel, aseguró que “tenemos grandes expectativas de que con el nuevo gobierno muchas cosas se destraben”.

Publicado

La industria del salmón chileno enfrenta un escenario marcado por una fuerte demanda internacional, pero también por limitaciones internas que han frenado su crecimiento productivo en los últimos años. En medio de debates regulatorios, tensiones comerciales y cambios en el escenario global, el sector plantea la necesidad de avanzar en ajustes normativos y en una política de Estado que permita fortalecer la competitividad de una de las principales exportaciones del país.

De acuerdo al último reporte de ProChile, correspondiente a enero y febrero de este año, en el sector pesca y acuicultura, las exportaciones alcanzaron US$1.840,8 millones entre enero y febrero de 2026, lo que representa un crecimiento interanual de 13,7%, consolidando a esta industria como uno de los principales motores de la canasta exportadora no cobre-no litio.

Dentro de este macrosector, el salmón y la trucha continúan siendo el principal producto exportado, con envíos por US$1.405 millones, equivalentes a la mayor parte de las exportaciones acuícolas del país en el período analizado. Estas ventas registraron un aumento de 10,8% respecto al mismo período de 2025.

En términos de mercados, Estados Unidos se posiciona como el principal destino, con compras por US$525 millones, seguido por Japón con US$324 millones y Brasil con US$177 millones, configurando los tres principales polos de demanda para el salmón chileno. También se observa un crecimiento relevante en algunos mercados emergentes. China incrementó sus compras en 47,5%, alcanzando US$146 millones, mientras países africanos como Costa de Marfil mostraron aumentos significativos en la demanda de productos del mar chilenos.

En este contexto, la presidenta ejecutiva del Consejo del Salmón, Loreto Seguel, destacó -en entrevista con el programa Más que Números de radio Infinita- que las recientes cifras de exportación del sector reflejan una demanda internacional sostenida por el salmón chileno, aunque advirtió que la industria enfrenta un escenario de estancamiento productivo.

Según explicó, los buenos resultados comerciales responden en gran parte a la capacidad de adaptación de las empresas salmonicultoras, que durante los últimos años han debido enfrentar un contexto complejo marcado por restricciones regulatorias, exigencias ambientales y debates políticos en torno al desarrollo de la actividad.

A pesar de esas limitaciones, las compañías han logrado mantener cifras positivas mediante procesos de innovación, cambios en los formatos de venta y una mayor diversificación de productos dirigidos a distintos mercados internacionales.

La salmonicultura se instaló como un tema relevante dentro del debate público.

La tecnología permite operar de manera más eficiente

Desde la perspectiva productiva, sin embargo, el gremio observa con preocupación que la industria no ha logrado aumentar su volumen de producción en los últimos años, lo que limita su capacidad de crecimiento en un contexto donde la demanda global continúa expandiéndose. Por esa razón, desde el Consejo del Salmón han planteado la necesidad de impulsar cambios que permitan destrabar el desarrollo del sector, especialmente en materia normativa y regulatoria.

"El mundo demanda salmón chileno y las razones tienen que ver con una mirada innovadora y resiliente de las empresas productoras de salmón de Chile porque todos saben que hoy en día somos una industria que está muy estancada en la producción por distintos temas: normativos, regulatorios, medioambientales y políticos, por lo tanto, desde la mirada productiva hay una preocupación importante y tenemos grandes expectativas de que con el nuevo gobierno muchas cosas se destraben", sostuvo en la entrevista radial.

Seguel destacó que, durante el reciente ciclo político, la salmonicultura logró instalarse como un tema relevante dentro del debate público y de las propuestas programáticas de los candidatos presidenciales, lo que consideran una señal positiva para el futuro de la industria. En ese marco, una de las principales prioridades del sector es avanzar hacia una política de Estado para la salmonicultura, similar a las que existen en otros países productores como Noruega, Escocia, Australia o Canadá, donde la actividad cuenta con estrategias de desarrollo de largo plazo.

El gremio también identifica una serie de ajustes regulatorios de menor escala que podrían implementarse en el corto plazo y que tendrían un impacto relevante en la producción, sin necesidad de esperar reformas legales más profundas. Entre ellos se encuentran modificaciones a reglamentos y procedimientos administrativos que hoy limitan la operación de los centros de cultivo, muchos de los cuales fueron diseñados hace décadas bajo condiciones tecnológicas muy distintas a las actuales.

Un ejemplo de estas medidas es la posibilidad de realizar micro relocalizaciones de concesiones acuícolas. "Estamos impulsando cambios concretos a la reglamentación. Son cosas que no requieren de grandes procesos y que impactan directamente en una industria que le cambió la cara al sur. Hoy día, con pequeños grandes cambios -y digo pequeños porque son fáciles, pero de alto impacto- uno puede hacer una tremenda diferencia para la salmonicultura chilena", explicó Seguel.

Desde el gremio señalan que la tecnología disponible hoy permite operar de manera más eficiente y con menor impacto ambiental, pero que la normativa vigente dificulta aprovechar esas capacidades. Junto con los desafíos regulatorios internos, la industria también sigue de cerca el escenario internacional, marcado por tensiones comerciales y conflictos geopolíticos que pueden afectar el comercio global.

La salmonicultura chilena exporta a más de 100 mercados, lo que la convierte en una de las industrias más internacionalizadas del país. Entre sus principales destinos se encuentran Estados Unidos, Brasil, Japón y China. En ese contexto, el sector ha reforzado su trabajo de coordinación con autoridades y representantes diplomáticos para enfrentar eventuales cambios en el comercio internacional, incluyendo temas arancelarios o disrupciones logísticas.

Pese a los desafíos, desde el Consejo del Salmón sostienen que Chile mantiene una posición competitiva relevante en los mercados globales, aunque advierten que para sostener ese liderazgo será clave generar condiciones que permitan aumentar la producción y mejorar la eficiencia del sector en los próximos años.