Comercio Internacional
Inestabilidad geopolítica tensiona la logística global de las frutas frescas
La caída del tránsito por el Estrecho de Ormuz y el desvío de rutas marítimas elevan los costos y los tiempos de transporte para los exportadores del hemisferio sur. Analistas advierten riesgos para la cadena logística de productos perecederos y para el abastecimiento del mercado del Golfo.
La creciente inestabilidad en Medio Oriente comienza a reflejarse con fuerza en el comercio internacional de frutas y hortalizas, particularmente en los flujos provenientes del hemisferio sur. Expertos del sector analizaron este escenario durante un seminario organizado por Freshfel Europe, instancia en la que participaron representantes de la Southern Hemisphere Fruit Alliance (SFA) junto a especialistas en logística marítima y geopolítica.
Según lo publicado por Frutas de Chile, durante la jornada, los analistas coincidieron en que el conflicto tiene un alto potencial de prolongarse, generando efectos estructurales en el comercio global de alimentos frescos. La región del Golfo es considerada un mercado estratégico para los exportadores, ya que importa cerca de 8 millones de toneladas de frutas y hortalizas al año, con Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí como principales destinos.
Entre los factores de mayor preocupación se encuentran las disrupciones logísticas y el incremento de los costos de transporte. El tránsito marítimo por el Estrecho de Ormuz se ha reducido drásticamente, lo que amenaza la disponibilidad de petróleo y obliga a rediseñar rutas marítimas clave. En varios casos, las navieras han optado por desviar sus itinerarios hacia el Cabo de Buena Esperanza, lo que implica entre 10 y 15 días adicionales de viaje.
Este cambio operativo impacta directamente en la cadena logística de productos perecederos. Los mayores tiempos de tránsito comprometen la calidad de frutas y hortalizas frescas y presionan la disponibilidad de contenedores refrigerados. A ello se suman recargos asociados al riesgo de guerra que, según los expertos, pueden alcanzar hasta US$4.000 por contenedor, junto con el aumento de los precios del combustible y los fertilizantes.
El escenario ya genera efectos concretos en algunos exportadores relevantes. Sudáfrica, principal proveedor del hemisferio sur hacia la región con más de 822.000 toneladas anuales, enfrenta riesgos inmediatos en los envíos de cítricos y pomáceas, mientras que la Unión Europea observa presión sobre sus exportaciones de manzanas. Frente a estas restricciones, el sector explora rutas alternativas a través de puertos en Turquía, Arabia Saudí y Omán, aunque con mayores costos logísticos y operacionales.