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Logística y Distribución

Cadena de frío y su rol en la infraestructura crítica de la logística moderna

Una variación superior a 2 °C puede afectar indicadores claves en el proceso.

La infraestructura, la tecnología y la innovación están redefiniendo la cadena de frío como un factor crítico para la competitividad exportadora. Este miércoles, Agenda Logística reunirá a representantes del sector público y privado en un webinar que analizará el rol del Biobío y los desafíos que enfrenta la logística de temperatura controlada en el comercio exterior chileno.

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La cadena de frío dejó de ser un proceso operativo secundario para transformarse en una variable estratégica dentro de la logística global. En un escenario de mayor exigencia sanitaria, cadenas de suministro más extensas y consumidores más sensibles a la calidad, el control térmico se ha convertido en un requisito crítico para la competitividad exportadora.

En industrias como la salmonicultura, la farmacéutica o los alimentos perecibles, una desviación mínima de temperatura puede generar pérdidas de valor, reducción de vida útil o incluso el rechazo de la carga en destino. Este nivel de sensibilidad ha elevado la gestión térmica al mismo nivel que la infraestructura portuaria o el transporte en la toma de decisiones logísticas.

En el caso del salmón chileno, más del 90% de la producción se destina a exportación, lo que exige mantener estándares estrictos desde origen hasta destino final. El producto fresco requiere temperaturas entre 0 °C y 4 °C, mientras que el congelado necesita -18 °C o inferiores.

Una variación superior a 2 °C puede afectar indicadores de calidad, vida útil y aceptación comercial en mercados como Estados Unidos, Japón y la Unión Europea, con impactos directos en costos y competitividad. El cumplimiento de estos estándares depende de una cadena integrada que combina transporte, almacenamiento, infraestructura portuaria y tecnología especializada.

En el caso del salmón fresco, el transporte aéreo cumple un rol crítico, con ventanas operativas acotadas y exigencias de refrigeración activa o pasiva. En el salmón congelado, el transporte marítimo mediante contenedores reefer se ha consolidado como la principal alternativa, apoyado por sistemas de control de temperatura, atmósferas modificadas y consolidación en origen.

Esta operación se sustenta en infraestructura que incluye plantas de proceso con chilling y superchilling, uso de hielo slurry en etapas iniciales y centros de distribución con monitoreo continuo. Una cadena de frío eficiente puede extender la vida útil del salmón fresco entre 12 y 18 días, mientras que fallas en el control térmico pueden reducirla entre un 30% y 50%, con impacto directo en mermas y rentabilidad.

La infraestructura portuaria ha reforzado su rol en la cadena de frío.

Infraestructura crítica para la continuidad exportadora

El fortalecimiento de la infraestructura de frío en Chile ha sido clave para sostener la competitividad exportadora, especialmente en la macrozona sur.

En Puerto Montt, el Terminal Frigorífico integrado a la red de Hanseatic Global Terminals opera con más de 67.000 m² de superficie y capacidad para 6.216 toneladas, además de 7.136 posiciones de rack y 10 cámaras frigoríficas. En 2025 gestionó más de 60.000 toneladas de carga, con sistemas WMS basados en SAP que permiten trazabilidad en tiempo real.

En paralelo, la infraestructura portuaria ha reforzado su rol en la cadena de frío. En San Vicente, más de 1.000 conexiones reefer permiten mantener continuidad térmica en operaciones portuarias, reduciendo riesgos de interrupción.

En San Antonio, la incorporación de túneles de congelación tipo Blast Freezing por parte de Emergent Cold LatAm suma capacidad para más de 10.500 toneladas anuales. Estas instalaciones acercan procesos de congelación al puerto, reduciendo traslados y mejorando eficiencia logística.

La tendencia responde a un modelo de integración donde congelación, consolidación e inspección se concentran en nodos logísticos estratégicos, optimizando tiempos y reduciendo riesgos operacionales.

Infraestructura y automatización: nueva capa de eficiencia

El desarrollo de la cadena de frío no solo ha ampliado infraestructura física, sino que ha incorporado tecnologías que elevan la eficiencia y reducen riesgos operativos. Uno de los principales desafíos es la gestión simultánea de productos con distintos requerimientos térmicos. En respuesta, surgen sistemas automatizados de almacenamiento y recuperación (AS/RS) que permiten operar inventarios secos, refrigerados y congelados en una misma instalación.

La incorporación de contenedores con refrigeración activa, sensores IoT y control individual de temperatura permite mantener condiciones estables durante almacenamiento y movimiento interno de carga. Este modelo reduce el riesgo operativo, ya que una falla afecta solo unidades específicas y no toda la instalación, aumentando la resiliencia del sistema logístico.

La digitalización mediante WMS, sensores y plataformas de monitoreo ha convertido la trazabilidad en una herramienta de gestión operativa, permitiendo anticipar desviaciones y optimizar procesos.

Los operadores están priorizando activos con mayor capacidad tecnológica.

Un mercado que premia la nueva infraestructura

El mercado global de almacenamiento en frío atraviesa un proceso de segmentación. La demanda se concentra en instalaciones modernas con mayor eficiencia energética, automatización y flexibilidad operativa.

Si bien la absorción de espacio logístico se mantiene positiva, la vacancia en instalaciones antiguas ha aumentado, evidenciando una brecha estructural entre infraestructura tradicional y nueva generación. Los operadores están priorizando activos con mayor eficiencia y capacidad tecnológica, mientras que los recintos antiguos enfrentan presión por reconversión o salida del mercado.

En América Latina, operadores especializados han acelerado inversiones y expansión. En Chile, Emergent Cold LatAm ha impulsado proyectos cercanos a US$500 millones, incorporando infraestructura en San Antonio y soluciones automatizadas en Maipú.

Logística farmacéutica: el estándar más exigente

La cadena de frío también es crítica en la industria farmacéutica, donde medicamentos, vacunas y productos biológicos requieren condiciones estrictamente controladas. En este sector, la logística no solo transporta productos, sino que asegura su eficacia, seguridad y disponibilidad. Cada operación requiere planificación especializada, considerando sensibilidad térmica, normativas, trazabilidad y gestión de riesgos.

El transporte aéreo se mantiene como clave para cargas urgentes, mientras que el marítimo gana relevancia en operaciones planificadas de mayor volumen. En ambos casos, la continuidad térmica es esencial.

La trazabilidad y el monitoreo en tiempo real permiten gestionar contingencias y asegurar el cumplimiento de estándares internacionales en toda la cadena logística. El conjunto de sectores analizados —alimentos, salmonicultura, proteínas y farmacéutica— evidencia una misma tendencia: la cadena de frío se ha transformado en una infraestructura crítica para la competitividad y la continuidad de las cadenas de suministro.

La integración de infraestructura, automatización y sistemas digitales ha elevado los estándares operacionales, pero también ha incrementado la complejidad logística. La eficiencia energética, la sostenibilidad y la resiliencia operativa se consolidan como los principales desafíos del sector, en un contexto donde la presión por reducir pérdidas y garantizar continuidad seguirá en aumento.

La cadena de frío ha dejado de ser un eslabón técnico aislado para convertirse en una infraestructura estratégica del comercio exterior. Su evolución combina inversión en infraestructura física, digitalización de procesos y nuevos modelos de gestión orientados a eficiencia, trazabilidad y resiliencia.

En Chile, el desarrollo de capacidades portuarias, frigoríficas y tecnológicas ha fortalecido la competitividad de sectores clave como la salmonicultura y la exportación de alimentos, consolidando al país como un actor relevante en el comercio de productos perecibles.

Sin embargo, los desafíos son crecientes. La presión por mayor eficiencia energética, reducción de pérdidas y adaptación a estándares internacionales más exigentes marcará la próxima década. En ese contexto, la cadena de frío se posiciona como un factor determinante en la competitividad logística global y en la configuración de las futuras cadenas de suministro.

Los interesados en participar en el webinar "Biobío Exportador: Competitividad e Innovación Logística en la Cadena de Frío" aún pueden inscribirse aquí de forma gratuita. La actividad reunirá a especialistas del sector público y privado para analizar las principales tendencias, desafíos y oportunidades de la cadena de frío en el comercio exterior chileno, ofreciendo un espacio de actualización y discusión para profesionales de la logística, el transporte y las exportaciones.