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Logística y Distribución

Cada grado cuenta: la revolución logística que impulsa la cadena de frío

La cadena de frío evoluciona hacia un sistema integrado en la cadena logística.

Del almacenamiento especializado al transporte marítimo, terrestre y aéreo, la logística de temperatura controlada se ha convertido en un factor estratégico para la competitividad del comercio exterior. La integración entre infraestructura, digitalización y sostenibilidad redefine los estándares de una cadena de suministro cada vez más exigente.

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Durante décadas, la cadena de frío fue considerada un componente técnico dentro de la logística. Hoy, esa visión quedó atrás. El crecimiento del comercio internacional de productos perecibles, el endurecimiento de los estándares sanitarios y la necesidad de mantener la calidad durante trayectos cada vez más extensos han transformado el control térmico en una infraestructura estratégica para el comercio exterior.

En este escenario, la temperatura dejó de ser una variable operacional para convertirse en un indicador de competitividad. Una interrupción de apenas unos grados puede traducirse en pérdidas económicas, reducción de vida útil, rechazo de embarques y deterioro de la reputación de un exportador. Por ello, la continuidad de la cadena de frío se ha situado al mismo nivel de importancia que la infraestructura portuaria, el transporte y la conectividad logística.

Chile representa uno de los mejores ejemplos de esta evolución. Su matriz exportadora depende en gran medida de productos altamente sensibles a las variaciones térmicas, como salmón, frutas, carnes, mariscos y productos farmacéuticos. Mantener la temperatura adecuada desde la planta de proceso hasta el consumidor final es hoy un requisito indispensable para acceder a los principales mercados internacionales.

La industria del salmón refleja con claridad la importancia de una cadena de frío eficiente. Más del 90% de la producción nacional se destina a exportación, por lo que cualquier alteración durante el transporte puede afectar la calidad y el valor comercial del producto. En el caso del salmón fresco, las temperaturas deben mantenerse entre 0 °C y 4 °C, idealmente cercanas a 0 °C, mientras que los productos congelados requieren condiciones de -18 °C o inferiores.

Una desviación superior a 2 °C puede acelerar el deterioro microbiológico, disminuir la firmeza del músculo y reducir significativamente la vida útil del alimento, afectando su aceptación en mercados como Estados Unidos, Japón y la Unión Europea. Cuando la continuidad térmica se mantiene sin interrupciones, el salmón fresco puede conservar sus propiedades entre 12 y 18 días. Sin embargo, una falla en cualquier etapa de la cadena puede reducir ese período entre un 30% y un 50%, incrementando mermas, descuentos comerciales e incluso el rechazo de la carga.

"La cadena de frío es fundamental para la salmonicultura. Asegura la calidad, inocuidad y frescura del producto desde su origen hasta los mercados de destino", sostuvo Erwin Salas, jefe zonal del Terminal Frigorífico Puerto Montt. El ejecutivo destaca que una gestión eficiente permite mantener estándares internacionales y reducir pérdidas mediante infraestructura especializada y sistemas de trazabilidad en tiempo real.

La tecnología basada en dióxido de carbono (CO₂) mejora la velocidad de congelación.

Infraestructura que acerca la exportación

El fortalecimiento de la infraestructura frigorífica ha acompañado el crecimiento del comercio exterior chileno. Durante los últimos años se han multiplicado las inversiones destinadas a ampliar la capacidad de almacenamiento, automatizar procesos y acercar los servicios logísticos a los principales puertos del país.

Uno de los casos más representativos corresponde al Terminal Frigorífico de Puerto Montt que dispone de más de 67.000 metros cuadrados de superficie, capacidad para 6.216 toneladas, más de 7.100 posiciones de rack y diez cámaras frigoríficas, además de sistemas WMS basados en SAP que permiten monitorear inventarios y operaciones en tiempo real.

En paralelo, la incorporación de dos nuevos túneles de congelación Blast Freezing en San Antonio permitirá procesar más de 10.500 toneladas anuales de alimentos, acercando las operaciones de congelación al principal puerto chileno y reduciendo tiempos de traslado para la industria exportadora de proteínas. La utilización de tecnología basada en dióxido de carbono (CO₂) mejora la velocidad de congelación y contribuye a preservar las características del producto antes de su embarque.

La tendencia apunta a consolidar nodos logísticos donde almacenamiento, congelación, inspección y consolidación de carga se desarrollan en un mismo lugar, disminuyendo movimientos innecesarios y fortaleciendo la eficiencia operacional.

“En Chile hay cuatro o cinco industrias que demandan de manera prioritaria los servicios logísticos a temperatura controlada, entendiéndose como aquellos que están refrigerados y congelados. Por un lado, está la fruta y por otro la salmonicultura que también es fresco y congelado, aunque el fresco tiene una vida útil muy corta por lo tanto sale vía aérea”, señaló Cristian Cornejo, director comercial Emergent Cold en Chile.

En este sentido, la infraestructura portuaria también ha debido evolucionar para responder a los nuevos requerimientos de la cadena de frío. Hoy, mantener la continuidad térmica durante la permanencia de un contenedor en el terminal es tan importante como garantizar la eficiencia de las operaciones de transferencia.

En la zona del Biobío, el puerto de San Vicente dispone de más de mil conexiones reefer, infraestructura que permite mantener energizados los contenedores refrigerados durante toda su permanencia en el recinto portuario. Estas inversiones han fortalecido la confiabilidad de las exportaciones salmoneras y de otros productos refrigerados. A ello se suma la coordinación entre terminales portuarios, frigoríficos, transportistas y operadores logísticos.

“En San Vicente se han instalado, en el último tiempo, importantes empresas que prestan servicios para la industria del salmón, como el frigorífico Emergent Cold, y eso ayuda a que, de alguna manera, la cadena logística también tenga mejores servicios", explicó el gerente general de Puertos de Talcahuano, Cristian Wulf, destacando la importancia de este eslabón clave en la logística de las exportaciones y transporte para la salmonicultura.

Otro elemento esencial corresponde al respaldo energético. Generadores especializados permiten mantener en funcionamiento permanente los contenedores refrigerados durante el transporte marítimo o cuando la capacidad eléctrica de los terminales resulta insuficiente, asegurando una operación continua incluso frente a contingencias.

Los nuevos equipos tienen mayor capacidad de procesamiento y conectividad 4G y 5G.

La revolución digital de los contenedores refrigerados

La innovación tecnológica está modificando profundamente la gestión de la cadena de frío. Los tradicionales contenedores refrigerados evolucionan hacia plataformas inteligentes capaces de transmitir información en tiempo real sobre temperatura, ubicación, consumo energético y desempeño operativo.

La incorporación de sensores IoT, data loggers y sistemas de comunicación de última generación permite conocer el estado de la carga durante todo el recorrido, facilitando la detección temprana de desviaciones antes de que comprometan la calidad del producto.

En esa dirección avanzan los nuevos dispositivos de conectividad implementados en contenedores reefer de última generación, que combinan mayor capacidad de procesamiento, conectividad 4G y 5G, mejoras en ciberseguridad y alimentación mediante paneles solares. Más allá de entregar visibilidad, estas plataformas comienzan a evolucionar hacia sistemas capaces de analizar información y generar recomendaciones operativas para optimizar la gestión logística.

Por otra parte, la transformación digital también alcanza a los centros de almacenamiento refrigerado. Los sistemas automatizados de almacenamiento y recuperación (AS/RS) permiten administrar simultáneamente productos secos, refrigerados y congelados, optimizando la utilización del espacio y disminuyendo la intervención manual.

Junto con los sistemas WMS, sensores distribuidos y monitoreo continuo, estas soluciones mejoran la trazabilidad, reducen errores operacionales y permiten reaccionar con mayor rapidez frente a cualquier alteración en las condiciones de almacenamiento.

La automatización también favorece la eficiencia energética, al minimizar aperturas de cámaras frigoríficas y optimizar los movimientos internos de carga, contribuyendo tanto a la reducción de costos como a una menor huella ambiental.

La eficiencia energética se posiciona como un elemento cada vez más relevante.

Transporte terrestre y aéreo: innovación para la cadena de frío

La transformación de la cadena de frío también alcanza al transporte terrestre. La incorporación de camiones eléctricos para operaciones refrigeradas demuestra que la descarbonización comienza a integrarse a la logística de temperatura controlada, gracias a sistemas que alimentan directamente las unidades de refrigeración mediante baterías de alta capacidad. La mayor autonomía y la carga rápida amplían, además, su potencial para operaciones regionales y de mayor alcance.

Estos avances permiten compatibilizar dos objetivos estratégicos para la industria: garantizar la continuidad térmica de los productos y, al mismo tiempo, reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. La eficiencia energética se posiciona, así como un elemento cada vez más relevante en el diseño de las cadenas logísticas del futuro.

En paralelo, el transporte aéreo continúa siendo indispensable para mercancías de alto valor y alta sensibilidad, especialmente en la industria farmacéutica. Medicamentos, vacunas y productos biológicos requieren condiciones térmicas estrictamente controladas, apoyadas por contenedores especializados capaces de mantener la temperatura durante varios días, incluso frente a retrasos operacionales o condiciones climáticas adversas.

Las soluciones desarrolladas para este segmento han elevado los estándares de toda la cadena de frío, impulsando mayores niveles de monitoreo, trazabilidad y gestión del riesgo. Al mismo tiempo, el uso de embalajes reutilizables y de menor peso contribuye a disminuir la huella ambiental de estas operaciones. Jordan Kohlbeck, director de Productos Farmacéuticos de IAG Cargo, comentó que "la industria farmacéutica exige soluciones innovadoras y sostenibles en las que puedan confiar, y en eso es precisamente en lo que nos centramos”.

En este contexto, la cadena de frío evoluciona hacia un sistema integrado donde infraestructura, transporte, almacenamiento, digitalización y eficiencia energética operan de forma coordinada. Para Chile, este desarrollo fortalece la competitividad de sectores exportadores como la salmonicultura, la industria frutícola y las proteínas animales, mientras plantea nuevos desafíos en automatización, sostenibilidad y resiliencia para responder a las crecientes exigencias del comercio internacional.