Columna de Opinión
Potenciar la resiliencia en infraestructura
Álvaro Peña, académico de la Escuela de Construcción y Transportes PUCV y consejero del Consejo de Políticas de Infraestructura, analiza cómo la incorporación de tecnologías como inteligencia artificial, gemelos digitales y sensores inteligentes puede fortalecer la resiliencia de la infraestructura crítica frente al cambio climático y la ocurrencia de desastres.
La incorporación de tecnologías avanzadas en infraestructura resiliente es una condición para planificar, diseñar, operar y recuperar sistemas en un contexto de riesgo creciente. La infraestructura moderna no falla solo como activo físico aislado; sino que lo hace como red de servicios interdependientes.
Cuando se interrumpe una carretera, un puerto, una estación eléctrica, una red de agua potable o las telecomunicaciones, el impacto se propaga y afecta a las comunidades y a la economía. El propio Global Infrastructure Resilience, de 2025, estima que los costos económicos asociados a fallas de infraestructura por desastres son -en promedio-, 7,4 veces superiores al daño directo.
De esta forma, es indispensable que las obras consideren la implementación de sistemas teledetección satelital, sensores, drones, gemelos digitales, modelos predictivos, inteligencia artificial, plataformas geoespaciales y analítica de grandes datos, lo que permite identificar la vulnerabilidad, puntos críticos y riesgos antes de que ocurra un desastre.
Es relevante implementar este tipo de tecnologías frente a riesgos climáticos extremos porque muchos estándares de diseño fueron definidos bajo supuestos hidrológicos, térmicos o sísmicos que hoy cambiaron en las diferentes regiones del país. Al mismo tiempo, el cambio climático ha generado que algunas zonas del país estén cada vez más expuestas a fenómenos como olas de calor, incendios, marejadas, remociones en masa o sequías, lo que obliga a integrar escenarios dinámicos de amenaza, no solo series históricas.
En la gestión de infraestructura, el mayor valor de estas tecnologías no radica en “digitalizar por digitalizar”, sino en reducir la incertidumbre, generar pronósticos y anticipar decisiones ante una eventual intervención. Un gemelo digital es una representación virtual y dinámica de una infraestructura física, alimentada continuamente con datos provenientes de sensores, inspecciones y modelos de simulación.
De este modo, el gemelo digital de un puente, una red eléctrica o un corredor vial permite reproducir su comportamiento y evaluar escenarios de carga, daño, crecidas, interrupciones o pérdida de redundancia antes de que ocurran. A ello se suman sensores que monitorean el deterioro en tiempo real y drones que agilizan las inspecciones post-evento sin exponer a los equipos humanos. Al mismo tiempo, la inteligencia artificial es capaz de detectar patrones de riesgo analizando grandes volúmenes de datos.
Una buena práctica sería que las autoridades exigieran a proyectos de inversión relevantes una “matriz de adaptabilidad tecnológica y climática” con, al menos, cinco componentes: riesgos futuros considerados, capacidades de monitoreo previstas por la entidad a cargo de cada obra, una estrategia de actualización durante el ciclo de vida y presupuesto de operación y mantenimiento asociados a la infraestructura.