Logística y Distribución
Última milla en Chile: medir dónde y cuándo impactan las emisiones
Un grupo de investigadores desarrollaron una metodología que combina datos de GPS de vehículos de reparto y movilidad de las personas para medir con mayor precisión la exposición de la población a las emisiones del transporte urbano de mercancías.
El crecimiento sostenido del comercio electrónico y de los servicios de entrega rápida ha transformado la logística de última milla en uno de los principales desafíos para las ciudades. Cada día, miles de vehículos de reparto abastecen hogares, comercios y empresas, incrementando la congestión vial, el consumo energético y las emisiones contaminantes. Sin embargo, hasta ahora existían pocas herramientas capaces de determinar con precisión qué sectores de la población están realmente más expuestos a esos impactos.
Con ese objetivo, los investigadores Franco Basso y Francisco Fuentes de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV), Raúl Pezoa de la Universidad Diego Portales (UDP), Julio Covarrubia de Entel, y Sara Parotti del Politecnico di Milano desarrollaron una metodología que permite medir la exposición de distintos grupos socioeconómicos a las emisiones generadas por el transporte urbano de mercancías. El trabajo fue publicado en la revista científica Transportation Research Part D: Transport and Environment, una de las principales publicaciones internacionales especializadas en transporte y sostenibilidad.
La principal innovación del estudio es que deja atrás la visión estática utilizada por gran parte de las investigaciones sobre contaminación urbana. En lugar de considerar únicamente el lugar donde viven las personas, el modelo incorpora la movilidad cotidiana, reconociendo que millones de habitantes pasan buena parte del día en sectores distintos a su residencia y que esa dinámica modifica sustancialmente su exposición a las emisiones.
Para lograrlo, los investigadores combinaron registros GPS de vehículos dedicados a la distribución urbana de mercancías con datos anonimizados provenientes de telefonía móvil. La integración de ambas fuentes permitió reconstruir simultáneamente los recorridos de las flotas de reparto y los desplazamientos diarios de la población, identificando con mayor precisión dónde y cuándo coinciden las emisiones y las personas expuestas.
La población flotante cambia el mapa de exposición
Uno de los conceptos centrales del estudio es la denominada población flotante, es decir, las personas que diariamente se desplazan por motivos laborales, educacionales, comerciales o de acceso a servicios. En ciudades como Santiago, esa movilidad modifica el mapa de exposición ambiental, ya que quienes aparecen menos afectados según su lugar de residencia pueden permanecer varias horas del día en zonas con una intensa actividad logística.
La metodología fue aplicada en el Gran Santiago utilizando miles de trayectos de distribución urbana junto con información agregada sobre movilidad. Los resultados muestran que la exposición a las emisiones asociadas a la última milla no se distribuye de manera homogénea y que las diferencias entre grupos socioeconómicos cambian significativamente cuando se incorpora la movilidad diaria.
Franco Basso, académico de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, explica que "la gracia de este tipo de metodología es que, por primera vez, combina información de GPS de camiones con información de población flotante. Esto permite a los tomadores de decisiones saber, con evidencia, cuáles son los lugares y horarios en los que se concentra la mayor cantidad de personas y, por lo tanto, tratar de evitar esos sectores dentro de lo posible. Obviamente, existen objetivos contrapuestos: por una parte, disminuir el impacto que tienen las emisiones sobre las personas, como muestra este estudio, pero también otras externalidades, como el ruido, y al mismo tiempo mantener la eficiencia en términos del costo total asociado a la distancia recorrida".
Del análisis científico a la planificación logística
Más allá de su aporte metodológico, la investigación plantea una herramienta con aplicaciones concretas para la gestión de la distribución urbana. Disponer de información sobre los horarios y sectores donde coinciden una mayor actividad logística y una alta presencia de personas permitiría diseñar estrategias que integren eficiencia operacional con criterios ambientales y sociales.
Los resultados podrían respaldar decisiones relacionadas con la implementación de zonas de bajas emisiones, restricciones de circulación para vehículos de carga, ventanas horarias de reparto, ubicación de microhubs urbanos o priorización de flotas eléctricas en sectores de mayor sensibilidad ambiental. De esta forma, la planificación de la última milla podría incorporar variables de equidad ambiental sin perder de vista la eficiencia operativa.
En esa línea, Basso sostiene que "además, para los tomadores de decisiones y las políticas públicas, como los ministerios, esta información puede servir para definir que, en ciertos horarios, no esté permitida la circulación por determinadas zonas debido a la alta concentración de personas, focalizando las operaciones en otros momentos del día. Este tipo de información holística puede ayudar a mejorar los reglamentos que eventualmente pueden existir tanto a nivel municipal como de gobernación".
Un nuevo insumo para las ciudades
Los investigadores destacan que el uso combinado de grandes volúmenes de datos representa un avance para la planificación del transporte urbano de mercancías. A diferencia de metodologías basadas únicamente en modelos de tráfico o estimaciones agregadas de población, el nuevo enfoque incorpora información real sobre el funcionamiento de las flotas y la movilidad efectiva de las personas, generando indicadores con una resolución espacial y temporal considerablemente más precisa.
Aunque el estudio fue desarrollado utilizando información del Gran Santiago, la metodología podría replicarse en otras ciudades que dispongan de datos de operación logística y movilidad urbana. Esto abre la posibilidad de construir herramientas para evaluar el impacto de nuevas regulaciones, proyectos de infraestructura o cambios en la organización de la distribución urbana antes de su implementación.
El trabajo concluye que comprender la interacción entre la movilidad de las personas y el transporte de mercancías será cada vez más importante para el desarrollo de ciudades sostenibles. En un escenario donde el comercio electrónico continúa expandiéndose y la última milla adquiere un rol estratégico para la competitividad, disponer de evidencia sobre dónde, cuándo y quiénes están más expuestos a las emisiones podría transformarse en un insumo clave para diseñar políticas públicas, optimizar las operaciones logísticas y reducir simultáneamente congestión, contaminación y desigualdades ambientales.