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Logística y Distribución

Carga aérea enfrenta retrasos globales tras interrupciones en Medio Oriente

Lufthansa Cargo suspendió operaciones hacia varios aeropuertos de Medio Oriente.

Las aerolíneas comienzan a restablecer gradualmente sus operaciones de carga en la región, pero la limitada disponibilidad de combustible, el cierre parcial del espacio aéreo y la acumulación de envíos mantienen presionadas las cadenas logísticas y reducen la capacidad global del transporte aéreo.

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La operación global del transporte aéreo de carga enfrenta nuevas tensiones en Medio Oriente, donde varias aerolíneas han comenzado a restablecer gradualmente sus servicios mientras aún intentan normalizar los flujos logísticos interrumpidos durante las últimas semanas. Aunque parte de la capacidad ya está disponible, el sistema continúa operando bajo condiciones restrictivas debido a atrasos acumulados, limitaciones operativas y una menor disponibilidad de combustible.

En el caso de Emirates SkyCargo, la compañía confirmó que sus vuelos cargueros y la capacidad de carga en aviones de pasajeros volvieron a estar disponibles para reservas. Sin embargo, la prioridad operativa se mantiene en el despacho de la carga acumulada durante los días de mayor disrupción, lo que implica que los nuevos envíos podrían enfrentar tiempos de procesamiento más extensos. Las operaciones se concentran principalmente en el Aeropuerto Internacional de Dubái y en el complejo logístico de Dubai World Central.

Las exportaciones desde Emiratos Árabes Unidos se están aceptando tanto en vuelos cargueros como en servicios de pasajeros habilitados para transporte de mercancías. No obstante, ciertas categorías de carga continúan con restricciones operativas, especialmente algunos tipos de mercancías peligrosas. También se mantienen limitaciones para determinados envíos especiales, lo que obliga a las aerolíneas a gestionar cuidadosamente la capacidad disponible.

Por su parte, Etihad Airways anunció la reanudación parcial de sus operaciones comerciales de pasajeros y carga desde Abu Dhabi. Entre el 6 y el 12 de marzo se programaron vuelos hacia distintos destinos estratégicos para el comercio internacional, entre ellos Ámsterdam, Frankfurt, París, Shanghái, Shenzhen y Hong Kong. Aun así, la compañía advirtió que estos itinerarios podrían modificarse dependiendo de la evolución de las condiciones del espacio aéreo regional.

El escenario es más restrictivo para otras compañías del Golfo. Qatar Airways Cargo mantiene suspendidas sus operaciones hacia y desde Doha tras el cierre del espacio aéreo catarí, aunque continúa realizando algunos vuelos de carga que no requieren tránsito por ese hub. Mientras tanto, varias aerolíneas europeas también han debido ajustar sus redes, suspendiendo temporalmente rutas hacia distintos destinos de Medio Oriente.

Air France, KLM y Martinair anunciaron la cancelación de vuelos hacia ciudades como Dubái, Riad, Beirut y Tel Aviv, lo que ha limitado la disponibilidad de capacidad para el transporte de mercancías entre Europa y la región. De forma similar, Lufthansa Cargo extendió la suspensión de operaciones hacia varios aeropuertos de Medio Oriente durante marzo y abril, afectando la conectividad aérea en múltiples corredores logísticos internacionales.

A estas restricciones operativas se suma un factor crítico para el transporte aéreo: la disponibilidad de combustible para aviación. La región del Golfo concentra una parte significativa de la producción mundial de petróleo y combustibles refinados, y las interrupciones en instalaciones energéticas han reducido el suministro disponible para las aerolíneas. Parte relevante del combustible para aviones circula por rutas marítimas cercanas al estrecho de Ormuz, lo que aumenta la sensibilidad del mercado frente a cualquier tensión geopolítica.

Como resultado de este escenario, operadores logísticos y aerolíneas anticipan retrasos en el movimiento de carga y posibles incrementos en las tarifas del transporte aéreo. La reducción de capacidad en rutas clave, sumada al aumento de costos energéticos y a la acumulación de envíos pendientes, está generando presión sobre las cadenas de suministro globales, particularmente en los flujos que conectan Asia, Europa y Medio Oriente.