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Logística y Distribución

CNDC en alerta por impacto ante eventual restricción al diésel de EE.UU.

El 60% del diésel utilizado en el país corresponde a producto importado.

La eventual limitación de las exportaciones estadounidenses de diésel abre un nuevo frente para el mercado chileno. La Confederación Nacional de Dueños de Camiones pide al Gobierno transparentar las medidas que aplicaría para mitigar el impacto.

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El mercado internacional del diésel enfrenta un nuevo factor de incertidumbre que podría trasladarse a Chile: la posibilidad de que Estados Unidos limite temporalmente sus exportaciones del combustible. Aunque durante los últimos días se informó sobre una eventual prohibición por 90 días, la Casa Blanca negó que exista actualmente una decisión adoptada, mientras la administración estadounidense evalúa alternativas para aumentar la disponibilidad en su mercado interno.

Para Chile, el escenario resulta especialmente relevante por su dependencia de las importaciones de combustibles. Según los antecedentes entregados, cerca del 60% del diésel utilizado en el país corresponde a producto importado y alrededor del 80% de ese volumen proviene de Estados Unidos. Una eventual reducción de esos envíos obligaría a buscar nuevos proveedores en un mercado internacional que ya enfrenta restricciones de oferta.

El efecto podría trasladarse rápidamente a los costos logísticos. Una menor disponibilidad de diésel estadounidense aumentaría la competencia por cargamentos provenientes de otros mercados y podría presionar al alza los precios internacionales. Para el transporte terrestre, esto ocurre además después de un período marcado por fuertes incrementos en el valor del combustible, elevando la preocupación por el impacto que una nueva escalada tendría sobre los costos de operación.

En ese contexto, la Confederación Nacional de Dueños de Camiones de Chile (CNDC) llamó al Ejecutivo a anticipar su respuesta. Como señaló el gremio, “el Presidente de la República reconoció hoy esta posibilidad, en términos de que la escasez de diésel en el mercado mundial, sumado a los otros factores ya conocidos, aumentará aún más los valores de este combustible, con efectos colaterales muy duros”.

La organización también puso el foco en las eventuales medidas que podría adoptar la autoridad. Según la CNDC, el Presidente señaló que, de concretarse una restricción estadounidense, el Gobierno estaría evaluando “medidas paliativas”. Frente a ello, el gremio planteó que existe la necesidad de conocer con anticipación cuáles serían los mecanismos que se activarían ante una nueva presión sobre los precios del combustible.

La preocupación del transporte se explica también por el impacto acumulado de las alzas anteriores. “El sector transportista y logístico ya vivió en marzo un ‘bencinazo’ de alzas cuyos efectos siguen golpeando al aparato productivo, con especial dureza a un rubro que moviliza el 96 % por ciento de las mercaderías”, señaló la CNDC, vinculando el costo del combustible con el funcionamiento de las cadenas de suministro.

Desde la perspectiva del gremio, una nueva subida del diésel tendría efectos que irían más allá de las empresas transportistas. La CNDC advirtió que “la autoridad económica debe considerar que ya no es posible soportar nuevas alzas sin graves efectos económicos y, particularmente, en el sector transportador, al traducirse en mayor inflación para los 20 millones de chilenos”.

El riesgo adquiere especial relevancia para actividades intensivas en consumo de combustible, entre ellas la minería, además del transporte de carga y otros segmentos de la economía que utilizan diésel para movilizar mercancías, equipos y maquinaria. En un escenario de mayores costos, parte de esa presión puede trasladarse a los fletes y, posteriormente, a distintos eslabones de las cadenas de abastecimiento.

Por ello, la CNDC planteó directamente al Gobierno la necesidad de transparentar su estrategia frente a este escenario. “El gremio hace un responsable llamado al Gobierno a informar y transparentar con urgencia cuáles son las medidas de mitigación que piensa aplicar para contener nuevas alzas del diésel”, señaló la organización, agregando que estas medidas deberían ser eficaces y tener “foco en el sector productivo, al que pertenece el transporte terrestre”.

La discusión queda así vinculada tanto a la evolución del mercado internacional como a la capacidad de respuesta de la política energética y económica local. Mientras persiste la incertidumbre respecto de una eventual restricción estadounidense, el transporte terrestre advierte que una nueva escalada del diésel tendría efectos sobre los costos de operación y, potencialmente, sobre toda la cadena logística, reforzando la presión para que las medidas de mitigación sean conocidas antes de que el escenario internacional termine trasladándose nuevamente al mercado chileno.