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Comercio Internacional

Estados Unidos activa medidas para contener alza global del petróleo

El gobierno estadounidense suspendió temporalmente la Ley Jones.

Ante el bloqueo del estrecho de Ormuz y la presión sobre los precios, la administración de Donald Trump implementa liberación de reservas, flexibilización regulatoria y mayor oferta internacional para mitigar el impacto en combustibles y costos logísticos.

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La interrupción del tránsito energético en el Golfo Pérsico comenzó a generar efectos inmediatos en los mercados internacionales, presionando los precios de los combustibles y obligando a Estados Unidos a activar medidas para contener el impacto interno. El bloqueo del estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% del petróleo transportado por mar a nivel global, ha tensionado la cadena de suministro energética y los costos logísticos asociados.

En este escenario, la administración de Donald Trump implementó un paquete de acciones orientadas a estabilizar el mercado doméstico, en medio de un contexto político marcado por las elecciones intermedias. Las decisiones buscan contener el alza en el precio de la gasolina, que alcanzó niveles cercanos a US$3,8 por galón, uno de los registros más altos de los últimos años.

Una de las principales medidas fue flexibilizar las restricciones al petróleo ruso, habilitando su comercialización en mercados internacionales mediante licencias temporales. Esta decisión apunta a aumentar la oferta disponible en el corto plazo, aunque ha generado cuestionamientos por su eventual impacto geopolítico y por el beneficio indirecto a la economía rusa.

En paralelo, el gobierno estadounidense suspendió temporalmente la Ley Jones, normativa vigente desde 1920 que regula el transporte marítimo interno. La flexibilización de esta legislación busca reducir costos logísticos y aumentar la disponibilidad de embarcaciones para el traslado de combustibles entre puertos, facilitando una respuesta más rápida ante la disrupción del mercado.

Otra medida clave fue la liberación de 172 millones de barriles desde la reserva estratégica de petróleo, proceso que se ejecutará de manera gradual durante aproximadamente cuatro meses. Esta acción se suma a una liberación coordinada a nivel internacional impulsada por la Agencia Internacional de la Energía, que acordó inyectar 400 millones de barriles adicionales al mercado.

El conjunto de estas decisiones refleja la complejidad de gestionar una crisis energética con origen geopolítico, donde las herramientas disponibles tienen efectos acotados en el corto plazo. Mientras persista la disrupción en rutas críticas como Ormuz, la volatilidad en los precios del combustible continuará impactando tanto la economía global como la operación de las cadenas logísticas.