E-Commerce
Redes sociales reconfiguran demanda y presionan cadena de suministro minorista
El 71% de los consumidores en EE.UU. reconoce que las tendencias en redes sociales influyen en sus compras. El fenómeno obliga a ajustar inventarios, transporte y última milla ante picos impredecibles de demanda.
La irrupción de las redes sociales en los hábitos de consumo está reconfigurando la planificación logística del retail. La demanda ya no responde únicamente a ciclos estacionales o campañas promocionales, sino a fenómenos virales que pueden multiplicar pedidos en cuestión de horas.
De acuerdo con una encuesta de Locus Robotics, el 71% de los compradores en Estados Unidos reconoce que las tendencias virales influyen directamente en sus decisiones de compra. El sondeo, aplicado en enero a cerca de 1.000 adultos, evidencia una presión creciente sobre las cadenas de suministro minoristas, que ya enfrentan escasez de mano de obra y mayores costos de transporte.
A diferencia de los peaks tradicionales, un producto destacado en plataformas como TikTok o Instagram puede agotar inventarios en tiempo récord. Esto obliga a los operadores logísticos a reforzar la visibilidad en tiempo real, ajustar el posicionamiento de inventarios y acelerar la reposición desde centros de distribución, bajo esquemas más flexibles y dinámicos.
El estudio también advierte que los consumidores están menos dispuestos a esperar. Si el artículo no está disponible o la promesa de entrega se extiende, optan por cambiar de marca o de tienda. Este comportamiento eleva la relevancia de la última milla, la velocidad de cumplimiento y la capacidad de escalar operaciones en ventanas muy acotadas.
En este escenario, las redes construidas sobre modelos de planificación rígidos enfrentan mayores riesgos de quiebres de stock o sobreinventario. Los retailers que logren ajustar con rapidez su capacidad laboral, de transporte y almacenamiento estarán mejor posicionados para capturar ventas asociadas a fenómenos virales, en un entorno donde la velocidad de ejecución se convierte en un factor crítico de competitividad.