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Estudio señala que clima extremo amenazará producción de cobre en Chile

El estudio revisó más de dos décadas de episodios climáticos que provocaron interrupciones reales.

La investigación de la Universidad de Chile proyecta pérdidas relevantes de producción por sequía y precipitaciones intensas, con efectos directos sobre el suministro del mineral. El estudio advierte impactos en la planificación operativa, la infraestructura crítica y la cadena logística del sector minero.

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La investigación desarrollada por el Departamento de Ingeniería de Minas de la Universidad de Chile analiza cómo los eventos climáticos extremos están comenzando a incidir sobre la continuidad operativa de la gran minería del cobre. El trabajo recopila evidencia histórica y combina proyecciones climáticas con datos productivos, permitiendo dimensionar el efecto que la sequía prolongada y las precipitaciones intensas pueden tener sobre la producción nacional del mineral.

El estudio revisó más de dos décadas de episodios climáticos que provocaron interrupciones reales en faenas mineras, incluyendo cortes de caminos, daños en infraestructura y restricciones operativas por falta de agua. A partir de esa base se desarrolló un modelo que integra peligro climático, exposición productiva futura y vulnerabilidad de la cadena de suministro, proyectando escenarios hacia 2030 para las principales operaciones del país.

Las estimaciones muestran que las precipitaciones extremas y la escasez hídrica representan riesgos crecientes para la continuidad productiva del sector. En escenarios de lluvias intensas, las pérdidas proyectadas fluctúan entre 1,39% y 5,08% de la producción nacional, mientras que en escenarios de sequía las cifras se amplían entre 2,62% y 10,72%, equivalentes a cientos de miles de toneladas anuales menos en el mercado.

El impacto económico asociado a estas disrupciones operativas podría superar los US$ 9.700 millones en los escenarios más críticos vinculados a déficit hídrico, según el análisis. Los autores advierten que el efecto no es homogéneo y que las faenas del norte del país presentan una mayor exposición, tanto por condiciones geográficas como por la dependencia de recursos e infraestructura sensible a las variaciones climáticas.

Uno de los aportes del trabajo es la creación de un marco replicable para estimar la disrupción anual esperada por cada yacimiento, herramienta que puede actualizarse conforme evolucionen las proyecciones climáticas y los planes de producción. Esto abre la posibilidad de incorporar el riesgo climático en la planificación de largo plazo, superando enfoques basados únicamente en respuestas de emergencia.

El estudio plantea la necesidad de avanzar en medidas de adaptación anticipatoria, como la recirculación y eficiencia del uso de agua en zonas de estrés hídrico, el fortalecimiento de la infraestructura crítica y una gobernanza territorial que reduzca la exposición operativa. Desde la perspectiva productiva y logística del sector, los investigadores subrayan que integrar el riesgo climático en la toma de decisiones será determinante para sostener la capacidad de suministro de cobre en las próximas décadas.