Anuncio

Comercio Internacional

Carne, aranceles y reglas: cómo impactan los nuevos acuerdos de Estados Unidos

El acuerdo con Argentina adquiere especial relevancia por su alcance sectorial.

Los pactos con Argentina, El Salvador y Guatemala fijan nuevas reglas arancelarias, cuotas sectoriales y estándares regulatorios, con impacto directo en flujos logísticos, cadenas regionales de suministro y acceso a mercado.

Publicado

Estados Unidos avanzó en la consolidación de su estrategia comercial hemisférica tras firmar acuerdos recíprocos con El Salvador, Guatemala y Argentina, formalizando los términos definidos en los pactos marco alcanzados a fines del año pasado. Estos instrumentos fijan reglas claras en materia arancelaria y acceso a mercado, con impactos directos en flujos comerciales, cadenas de suministro regionales y condiciones de ingreso de bienes industriales, agrícolas y manufacturados.

El acuerdo con Argentina adquiere especial relevancia por su alcance sectorial y por los compromisos específicos asumidos por Buenos Aires. En este caso, se establecen exenciones arancelarias para una amplia gama de productos estadounidenses, junto con la apertura de cuotas anuales libres de impuestos, que incluyen hasta 10.000 vehículos motorizados y 80.000 toneladas métricas de carne de vacuno, un punto sensible para la industria agroalimentaria y logística del país.

De forma general, los acuerdos establecen que los productos no cubiertos por las exenciones estarán sujetos a un arancel recíproco del 10%, equivalente al impuesto aplicado por Estados Unidos a las importaciones de estos países durante 2024. En el caso de El Salvador y Guatemala, se mantienen las exenciones para bienes que cumplen con las reglas del Tratado de Libre Comercio entre República Dominicana y Centroamérica, asegurando continuidad operativa para cadenas ya integradas.

Más allá del componente arancelario, los tres países acordaron eliminar barreras no arancelarias y ampliar el acceso al mercado estadounidense mediante la adopción de estándares regulatorios de EE.UU. en sectores como alimentos, autopartes y productos farmacéuticos. También se incluyen compromisos para eliminar impuestos al valor agregado y a los servicios digitales, además de reforzar normas sobre propiedad intelectual, trabajo forzoso y protección ambiental.

Desde el punto de vista institucional, los acuerdos ya fueron firmados por autoridades gubernamentales, incluido el Representante Comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, pero su entrada en vigor dependerá de los procedimientos legales internos de cada país. En el caso argentino, el acuerdo comenzará a regir 60 días después de completadas dichas formalidades, un plazo mayor al definido para El Salvador y Guatemala.

El pacto con Argentina también contempla disposiciones específicas para combatir la evasión arancelaria, obligando a establecer un acuerdo de cooperación con Estados Unidos dentro de los 60 días posteriores a su entrada en vigencia. Este punto busca resguardar la trazabilidad de las operaciones y fortalecer los mecanismos de control en las cadenas logísticas bilaterales, en línea con las exigencias estadounidenses en comercio exterior.

En términos de balanza comercial, Estados Unidos registró en 2024 un superávit de US$ 2.000 millones con Argentina, cifra similar a la observada con El Salvador, y de US$ 5.000 millones con Guatemala. Pese a ello, el intercambio conjunto con estos tres países representó menos del 1% del comercio total estadounidense, lo que refuerza el carácter estratégico —más que volumétrico— de estos acuerdos.

Estados Unidos importó 282,8 millones FOB de dólares de carne bovina desde Argentina.

¿La medida afectará la competencia para exportaciones chilenas?

Este acuerdo podría tener un cierto efecto en las cadenas de suministro regionales, pero según los analistas podría ser acotado y tomaría tiempo en materializarse. "Con esto se refuerza la relación bilateral existente entre EE.UU. y Argentina, abriendo un mayor paso a la exportación de carne bovina a Estados Unidos y una mayor entrada de productos como maquinaria y equipo estadounidense al mercado argentino", señaló Antonio Espinoza, investigador del Observatorio Contexto Económico de la Universidad Diego Portales.  

Agregó que "esto podría significar que, en la medida que los productos estadounidenses se hagan más atractivos para los importadores argentinos, ocurra una desviación en país de origen de estos productos que actualmente son China y Brasil".

El investigador explicó que "en el caso de la exportación de bienes argentinos, la carne bovina ganaría ventaja relativa frente a los demás países de la región. Entre enero y noviembre 2025, Estados Unidos importó 282,8 millones FOB de dólares de carne bovina desde Argentina -según datos de la Comisión de Comercio Internacional de Estados Unidos-, siendo este el segundo principal país de origen de Sudamérica después de Uruguay. Desde Chile solo importó 0,5 millones FOB entre enero y noviembre 2025, sin embargo, lo importado desde Argentina es solo un 8,7% de lo importado desde su principal proveedor: Australia".

Consultado sobre si la medida podría afectar la competencia para las exportaciones chilenas en sectores como el agroalimentario y manufacturero, Antonio Espinoza sostuvo que "dependerá de cuánto más atractivo se vuelvan los productos estadounidenses en comparación con los chilenos. Si bien la disminución de aranceles los deja en un punto mejor que el inicial, hay que recordar que Estados Unidos está considerablemente más lejos, por lo que es posible que importar desde Chile siga siendo una opción atractiva".

"En cuanto a productos manufacturados, también existirían diferencias en la matriz importadora de Argentina que apuntan a que no debería ocurrir un impacto relevante en las exportaciones chilenas donde el principal producto manufacturado chileno importado por Argentina es el alambre de cobre refinado, mientras que de Estados Unidos combustibles, maquinarias y equipo, y químicos", concluyó el investigador de la Universidad Diego Portales.