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Logística y Distribución

Ferrocarril e intermodalidad: la apuesta de los puertos para ganar competitividad

Los expertos señalan que el tren no compite con el camión, lo complementa.

El nuevo servicio ferroviario del Puerto de Virginia hacia el Medio Oeste estadounidense refleja una tendencia que también comienza a tomar fuerza en Chile. Iniciativas de intermodalidad e inversiones en infraestructura buscan fortalecer la conexión entre puertos, ferrocarriles y centros logísticos.

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La competitividad de los grandes puertos ya no se mide únicamente por la capacidad de recibir buques de mayor tamaño o movilizar más contenedores. Cada vez cobra mayor relevancia la rapidez con que la carga puede llegar a los principales centros industriales y de consumo. Bajo esa lógica, el Puerto de Virginia anunció un nuevo servicio ferroviario operado por CSX que conectará directamente sus terminales con Indianápolis, una de las plataformas logísticas más importantes del Medio Oeste de Estados Unidos.

La nueva conexión ofrecerá un tiempo de tránsito de cinco días y permitirá que los contenedores lleguen directamente al centro de Indiana sin pasar por Chicago, uno de los principales nodos ferroviarios del país y, al mismo tiempo, uno de los más congestionados. Para los exportadores e importadores, la iniciativa representa una alternativa para reducir tiempos, mejorar la confiabilidad de las operaciones y ampliar las opciones de distribución hacia un mercado desde el cual es posible abastecer a gran parte de la población estadounidense.

El anuncio forma parte de una estrategia que el Puerto de Virginia viene desarrollando desde hace varios años para fortalecer su infraestructura ferroviaria. Entre 2023 y 2024 destinó US$83 millones a la ampliación de su patio ferroviario central en Norfolk International Terminals, incrementando la capacidad operativa y reduciendo los tiempos de permanencia de los trenes. A ello se suman servicios ferroviarios de doble apilamiento operados por CSX y Norfolk Southern, que conectan el puerto con destinos como Cleveland, Columbus, Kansas City y Chicago, además de iniciativas como RailGreen, orientadas a disminuir la huella de carbono del transporte ferroviario.

Más allá del caso estadounidense, la decisión refleja una tendencia que comienza a extenderse entre los principales puertos del mundo: fortalecer la intermodalidad para mejorar la eficiencia de la cadena logística. La integración entre transporte marítimo, ferroviario y carretero permite ampliar el área de influencia de los terminales, reducir la congestión en los accesos viales, disminuir costos operacionales y ofrecer soluciones más sostenibles para el movimiento de carga.

Chile también está avanzando en esa dirección. Durante este año, el Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones, a través de Conecta Logística, puso en marcha una experiencia logística intermodal entre Santiago y Concepción para evaluar el desempeño del transporte combinado de tren y camión en operaciones de carga. La iniciativa, desarrollada junto a empresas del sector logístico y ferroviario, busca generar información técnica que contribuya al diseño de futuros corredores intermodales y a una mayor participación del ferrocarril en la distribución nacional.

“Uno de nuestros compromisos es transportar las riquezas del país de manera eficiente y segura, con el propósito de mejorar la cadena logística, asegurar el abastecimiento en tiempo y forma y, por supuesto, impactar positivamente en la calidad de vida de las personas. Combinar el uso del tren y el camión para mover cargas es totalmente viable, a través del trabajo colaborativo público-privado”, señaló en su oportunidad el ministro de Transportes, Louis De Grange.

Por su parte, Mabel Leva, directora ejecutiva de Conecta Logística, indicó que “esta experiencia demuestra que la intermodalidad no consiste en reemplazar un modo de transporte por otro, sino en aprovechar las fortalezas de cada uno. El tren y el camión cumplen roles distintos y complementarios dentro de la cadena logística, y cuando trabajan coordinadamente pueden ampliar las alternativas disponibles para mover carga de manera más eficiente y sostenible”.

La verdadera ventaja comienza cuando la carga logra desplazarse con rapidez.

Infraestructura para una logística más integrada

El desarrollo de infraestructura también comienza a materializar esa estrategia. Uno de los proyectos más relevantes es la ampliación del Terminal Intermodal Barrancas, en San Antonio, cuya capacidad proyectada aumentará desde 50.000 hasta 250.000 TEU anuales. La iniciativa permitirá operar trenes de mayor longitud y duplicar la capacidad simultánea del terminal, creando las condiciones para incrementar significativamente el volumen de carga movilizada por ferrocarril y reducir la circulación de cientos de camiones diarios en los accesos al principal complejo portuario del país.

“El tren no compite con el camión, lo complementa, y aun con el aumento de demanda, el camión seguirá siendo un actor protagónico en la logística del puerto y en la distribución de última milla. La política e impulso de EFE en cuanto al transporte de carga da cuenta de una modernización acorde a los países desarrollados, es lo que Chile necesita”, señaló en su momento la gerente general de la Comunidad Logística de San Antonio, Pilar Larraín.

Para el académico de la Universidad de Santiago y miembro del Consejo de Políticas de Infraestructura, Juan Pedro Sepúlveda, “el proyecto del terminal intermodal de Barrancas va en la dirección correcta porque al permitir quintuplicar la capacidad de transporte ferroviario de contenedores, esta obra no solo descongestiona las rutas terrestres, sino que optimiza la relación puerto-ciudad y reduce las externalidades negativas”.

Esta visión se alinea con los objetivos de largo plazo planteados para el sistema logístico nacional. Diversos estudios y proyectos impulsados por el Estado y la industria coinciden en que aumentar la participación del ferrocarril será un factor determinante para absorber el crecimiento del comercio exterior, mejorar la competitividad de los puertos y avanzar hacia operaciones con menores emisiones. En ese contexto, el fortalecimiento de la infraestructura ferroviaria aparece como un complemento indispensable para iniciativas como el Puerto Exterior de San Antonio y el desarrollo de corredores logísticos más eficientes.

El caso del Puerto de Virginia confirma que el ferrocarril está dejando de ser un modo de transporte complementario para transformarse en un componente estratégico de la logística portuaria. Mientras los grandes hubs internacionales continúan ampliando sus redes ferroviarias para conectar de manera más eficiente los puertos con el interior de sus mercados, Chile comienza a construir las bases de un modelo similar mediante inversiones, proyectos intermodales y una planificación que busca responder a las exigencias de un comercio exterior cada vez más dinámico.

Más que una tendencia tecnológica o de infraestructura, el fortalecimiento del ferrocarril refleja un cambio en la forma en que los puertos entienden su competitividad. Ya no basta con operar eficientemente dentro del recinto portuario; la verdadera ventaja comienza cuando la carga logra desplazarse con rapidez, menor costo y menores emisiones hacia los principales centros productivos. En ese escenario, Chile ya ha iniciado el camino, aunque el desafío ahora será transformar proyectos y pilotos en una red intermodal capaz de responder al crecimiento del comercio exterior.